Prohibido pasar

Redacción

Por Redacción

En el gobierno están resignados: creen que el conflicto por la papelera que construye Botnia en Fray Bentos es un tajo tan profundo en el Río de la Plata que llevará mucho tiempo cicatrizar. Reconocen los errores propios, pero subrayan con malsano espíritu nacionalista que la administración de Tabaré Vázquez cometió una «felonía» al asignar prioridad a un negocio por sobre la hermandad de los dos países y dio muestras de debilidad al quedar «rehén» de los partidos tradicionales, Blanco y Colorado.

Algunos ironizan: dicen que es preferible, a propósito de los cortes fronterizos en localidades entrerrianas, un letrero que diga «prohibido pasar», y no otro con la leyenda «callejón sin salida». Otros se muestran intransigentes y hasta llegan a comparar el pleito con las irresueltas disputas por las islas Malvinas y el estrecho de Gibraltar. Los menos, a los que habría que alentar, proponen seguir discretamente conversando y encontrar una solución amigable, aprovechando las gestiones del «facilitador» Antonio Yáñez que, enviado, por el rey español Juan Carlos I, empezará mañana su tercer gira por Buenos Aires y Montevideo.

El dirigente radical porteño Rodolfo Terragno se refirió elípticamente a la acción tan temida: guerra. «Cuando usted dijo textual tiene una parte de la población uruguaya convencida de que la Argentina es un país imperialista que quiere impedir la industrialización de Uruguay; y tiene una parte de la población argentina convencida de que Uruguay es un país irresponsable que nos quiere envenenar, usted está germinando la semilla que puede dar lugar a una planta maldita». El martes pasado, la Corte Internacional de La Haya se declaró competente ante un planteo de Uruguay protestando por la interrupción del tránsito, pero le rechazó las tres medidas cautelares solicitadas en el entendimiento de que no hay daños irreparables para el emprendimiento de la finlandesa Botnia.

El sorpresivo dictamen fue muy bien recibido por Néstor Kirchner, quien se burló de los periodistas y diarios que habían adelantado un resultado adverso. La acogida, por supuesto, no fue alentadora en la vecina orilla. El canciller Reinaldo Gargano reiteró una vez más la disposición a dialogar en forma condicionada: «con puentes bloqueados no hay negociación posible». Luego, Uruguay se acercó más a un tratado bilateral comercial con Estados Unidos y provocó recelos en los socios mayoritarios del Mercosur.

Antes, su colega argentino Jorge Taiana opinó que la sentencia de La Haya elimina «la cortina de humo» y que ya no hay más excusas para discutir el problema de fondo, la violación del estatuto del río Uruguay con riesgos ciertos de contaminación.

Como la cuestión principal ha sido llevada a la Corte con sede en Suiza lo que satisface a Kirchner y contraría a los asambleístas de Gualeguaychú, habrá que esperar con paciencia el fallo de carácter obligatorio y de cumplimiento efectivo.

Kirchner no moverá un dedo para obligar a los rebeldes manifestantes a desistir de su actitud antijurídica. En marzo hay elecciones en Entre Ríos y en octubre se viene la presidencial. Para cualquier político es contraproducente ir en sentido contrario al pronunciamiento de los pobladores de Gualeguaychú y de las organizaciones ambientalistas.

Sin embargo, el «pingüino» sabe que es virtualmente imposible que Botnia se relocalice en otro lugar, como sí hizo la española Ence, y eso es lo que tiene que hacerle entender a los vecinos que acampan en las rutas desde hace tres años. Las fórmulas de apaciguamiento pasan por construir un derivador de efluentes a 30 kilómetros al sur de Gualeguaychú y una especie de isla natural que disminuya la incidencia de las chimeneas del complejo fabril.

Hasta el canciller Rafael Bielsa llamó a los que bloquean los pasos fronterizos a buscar métodos de arreglo más imaginativos, sin tener que recurrir a violentar la ley.

Las actuales autoridades le atribuyen negligencia a Bielsa («se durmió en los laureles», se le reprocha) y discretamente se pusieron en contacto con los representantes uruguayos más proclives al diálogo, como el ministro de Agricultura, el ex dirigente «tupamaro» José Mujica.

Los presidentes, cercanos por identidad ideológica, deberían flexibilizar posturas y sentarse alrededor de una misma mesa. Pero no será un cometido sencillo. La planta de Fray Bentos empezaría con las pruebas de producción en el segundo semestre del 2007. «Con olor a huevo podrido los ánimos se encresparán más», se vaticinó.

En el gobierno nacional también hay grietas. Taiana discrepa con la secretaria de Medio Ambiente, Romina Picolotti, y su protector, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, quienes fracasaron al intentar trabar créditos del Banco Mundial para Botnia.

En cambio, elogia sin tapujos la labor de la ex funcionaria alfonsinista Susana Ruiz Cerruti: «Es la que más sabe y la que mejor tarea ha hecho en La Haya».

Es de prever, pese a los pretéritos y publicitados actos en contrario, que en el futuro se ponga el acento en el control ambiental, más que en la oposición al levantamiento de la pastera.

Carlos Kunkel, uno de los encargados en darle continuidad al proyecto político K, a través de Kirchner o de su esposa Cristina una incógnita que tiene desorientada a la fragmentada oposición, insistió en que deberá respetarse el acuerdo del río Uruguay. Advirtió que los ciudadanos uruguayos saldrán más perjudicados que los argentinos y le avisó a Tabaré que tendrá grandes inconvenientes si se vuelca hacia Estados Unidos en contra de los intereses de la Argentina y Brasil.

Claro que, en el coloso norteño, hay quienes tratan de apagar el incipiente incendio de un conflicto que estiman «artificial». El sociólogo Helio Jaguaribe, por caso, señaló que «Brasil tiene una profunda amistad con la Argentina y una decisión de mantener la alianza estratégica, pero eso no significa que vaya a aceptar todas las cosas que haga la Argentina cuando no está procediendo con racionalidad».

 

 

ARNALDO PAGANETTI

arnaldopaganetti@rionegro.com.ar


En el gobierno están resignados: creen que el conflicto por la papelera que construye Botnia en Fray Bentos es un tajo tan profundo en el Río de la Plata que llevará mucho tiempo cicatrizar. Reconocen los errores propios, pero subrayan con malsano espíritu nacionalista que la administración de Tabaré Vázquez cometió una "felonía" al asignar prioridad a un negocio por sobre la hermandad de los dos países y dio muestras de debilidad al quedar "rehén" de los partidos tradicionales, Blanco y Colorado.

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