Sunchillo, una maleza potencialmente peligrosa

Es muy común su presencia en los sistemas ganaderos del norte de la Patagonia. Provoca intoxicaciones y muerte súbita de animales. En el presente informe se detalla la forma de identificarla para prevenir pérdidas irreparables.

19 ago 2018 - 00:00

En las dos últimas décadas, la ganadería bovina ha registrado un auge en la región, con un importante incremento de la cantidad de cabezas destinadas a la cría extensiva en la meseta y al engorde o ciclo completo en los valles.

Una de las problemáticas poco difundidas de la actividad es la muerte de animales a causa de la ingesta de plantas tóxicas, tanto a campo como en encierre. Si bien el ganado que pasta en pie puede reconocerlas y evitar consumirlas debido a su olor y sabor no palatable, en épocas de sequía o escasez estas especies pueden transformarse en una amenaza, sobre todo para los animales introducidos de otras zonas, que no las identifican.

En el caso de la producción intensiva en los valles irrigados, como la alimentación se suplementa con pasturas henificadas, durante el proceso de recolección del forraje es posible que se incluyan involuntariamente plantas tóxicas, algunas potencialmente peligrosas porque conservan activos sus principios nocivos luego de disecadas. Un caso muy común pero poco conocido en la región es el de la maleza Pascalia glauca (ex Wedelia glauca), mejor conocida como “sunchillo”, “yuyo sapo” o “clavel amarillo”.

Según la bibliografía, en los bovinos las manifestaciones clínicas aparecen entre las 2 y 46 horas luego del consumo de la planta y la evolución de la intoxicación es rápida, por lo que muchas veces se detecta la muerte súbita del animal sin observar signos previos.

Otros reportes señalan que las muertes inesperadas a causa del sunchillo se pueden registrar en diferentes épocas del año, dependiendo del sistema productivo. Cuando responden a consumo voluntario de la planta en pie, los casos se registran en marzo, durante la floración, y en diciembre, en pleno desarrollo vegetativo.

Para el caso de los encierres la toxicidad dependerá de la eventual presencia de la planta en el alimento y del momento de administración. La época más crítica se extiende desde mayo a octubre, tiempo de mayores suplementaciones. Como ejemplo se puede citar un caso ocurrido en 2008, publicado en este diario, en el que se reportó la muerte de 147 terneros en un establecimiento rural de Choele Choel, por consumo de rollos de alfalfa que contenían sunchillo.

Reconocer la planta en sus diferentes estadios para prevenir su diseminación en las pasturas y saber identificarla en el material henificado son las claves para que el productor pueda retirarla de sus potreros y de esa manera evite pérdidas, ya que una vez que la toxina ingresa al animal, es muy poco lo que puede hacerse. En caso de registrarse muertes se recomienda acudir a un profesional para que efectúe un muestreo del material del rumen, que permita constatar la ingesta de esta maleza.

Afortunadamente, el reconocimiento del sunchillo no es complicado. Es una planta perenne que comienza a vegetar en primavera en forma de manchones en todo tipo de suelos, con preferencia en lugares húmedos y en costas de arroyos y zanjas. También habita en suelos arcillosos, pedregosos o en médanos, así como en suelos alterados, bordes de caminos, vías de ferrocarril y cultivos. Alcanza entre 30 y 80 centímetros de alto y sus tallos son largos, erectos y poco ramificados. La mejor ayuda para su identificación son las hojas: de forma alargada, miden entre 7 y 15 centímetros de largo, poseen entre dos y tres dientes en forma aserrada a cada lado de la hoja y presentan nervaduras muy notorias en forma de venas del lado del revés. En el verano también es sencillo reconocer la planta por sus flores amarillo-anaranjadas de 3 a 4 centímetros de diámetro, por las que también se la conoce como “clavel amarillo”. Otra característica muy importante es que al cortarlo, el sunchillo emana un olor fuerte característico, que se conserva aún al estar henificado. Fructifica en otoño y durante el invierno muere la parte aérea con las primeras heladas, pero las raíces permanecen vivas.

Datos
80 cm
La altura que pueden alcanzar los ejemplares de Pascalia Glauca, con un tallo erecto y poco ramificado.
3
Los dientes que presenta cada lado de la hoja, de forma aserrada y notoria nervadura.
La identificación de la planta es esencial para una adecuada prevención, y la reducción del riesgo de ingesta, la cual tiene efectos letales.
“La mejor estrategia para evitar muertes por ingesta de plantas tóxicas es la prevención, con un reconocimiento temprano”.
Melisa Kucharuk, Becaria INTA Conadev
becaria INTA-AUDEAS-CONADEV

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