Punta Verde, un balneario agreste y tranquilo

Las aguas mansas de la ría invitan al disfrute.

Martín Brunella

Las pintorescas sombrillas de paja y un parador son algunos de los servicios que se incorporaron para acercar a los turistas.

SAN ANTONIO OESTE (ASA).- Las costas de la localidad encierran lugares y balnearios aptos para todos los gustos. Por eso, si la idea es no dejar pasar las vacaciones sin conocer a fondo algunos de los rincones que son mayoritariamente elegidos por los lugareños, el balneario Punta Verde debe figurar como uno de los primeros de la lista. El lugar, al igual que el sector conocido como el “Arbolito de Salas”, está ubicado en las cercanías de la costanera de esta ciudad, en una zona lindera al Club Náutico. En sus playas agrestes y tranquilas la magnificencia de otros paisajes es reemplazada por el sutil encanto de las aguas de la ría, que bordeadas por una densa arena invitan a dejarse llevar por el murmullo de su vaivén. Desde siempre este sector fue el refugio de los habitantes de la zona que, acompañados de sus reposeras y equipos de mate, dejaban pasar las calurosas tardes disfrutando de la sencillez de este espacio, que con el tiempo fue convirtiéndose en uno de los puntos frecuentados por los turistas, que agobiados de trajinar por las playas de Las Grutas descubrieron en estas costas un singular atractivo. Para volver más confortable la estadía y favorecer la afluencia de los visitantes, desde hace un tiempo se ejecutaron tareas de nivelación y consolidación del camino; se realizó una ampliación del área de estacionamiento y se colocó cartelería indicativa. Además, la empresa de colectivos que realiza circuitos locales y une San Antonio Oeste con Las Grutas incorporó una frecuencia que lleva hacia este balneario. Durante las tardes es usual ver a grupos familiares o de amigos que se agrupan en torno de algunas de las pintorescas sombrillas de paja que bordean la costa, y parecen delimitar los sectores que por unas horas ocuparán aquellos que pasan sus ratos de ocio entregados al relax. Un moderno parador, que desde hace algunas temporadas se instaló en la zona, permite que durante el día se pueda acceder a bebidas frescas y a una variada carta con precios accesibles, mientras que por la noche siempre ofrece algún espectáculo que se puede presenciar degustando un trago. Por otra parte el pasado de la localidad, ligado al ferrocarril y signado por la carencia de agua de los primeros años, surge a cada paso en las inmediaciones del balneario. Además de las típicas construcciones de madera y chapa, que aparecen aquí y allá, puede verse un antiguo tanque elevado que por décadas se utilizó como reservorio del agua que llegaba en trenes aguateros desde Valcheta, y que se recuperó para que su presencia testimonie aquel capítulo de la historia del pueblo.


Martín Brunella

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora