“Quienáy”, de Zápala a Venado Tuerto
“Quienáy” es la obra de Raúl Kreig que representa a Neuquén en la Fiesta Nacional del Teatro (FNT) en Venado Tuerto y subirá al escenario del Teatro Ideal el martes, a las 21:45, interpretada por el Grupo Teatral Hueney de Zapala. Actuarán Alejandra Aedo, Lorena Aguilera, Flavia Contreras, Mariana Díaz y Norma Gómez, con dirección de Gabriela Montesino y Marina Siragusa. Gabriela, precisamente dialogó “Río Negro”, antes de partir a tierras santafesinas. “Cuando surge la necesidad de elegir “Quienáy” a fines del 2010 para el Festival de Humor de ese año, lo hicimos ya sobre la fecha porque Hueney no iba a presentar obra debido a que no tenía directores. Me animé –sobre la marcha– a dirigirla. Leí el texto, me pareció muy gracioso el uso de la ch para todo, en la Chela, la Choni, la Chita, la Chuchi. Luego empezamos a leerla detenidamente y nos fuimos dando cuenta de que hace referencia a cinco mujeres que le tienen miedo al afuera, cinco mujeres que no vivieron de manera libre sino bajo el ala de una madre sobreprotectora y de alguna manera castradoras…” –La tomaron de manera en principio casual, pero terminó siendo un planteo, una toma de posición al respecto. –Exactamente. Yo mujer adulta, pude tomar a los veinte años, decisiones que otras mujeres no pudieron, irme a vivir sola, a estudiar, afrontar determinados riesgos, salir de abajo del techo familiar y tener una vida en otra casa no bajo la condición de pareja, matrimonio, concubinato, lo que fuera. Elegí, pero no fue así tan simple –tengo cuarenta y seis- en ese momento. Veníamos de pasar tiempos difíciles en el país que dejaron huellas en el cuerpo de nuestros padres. Hoy hay libertades que antes no se tenían. De todas maneras es libertad encubierta, seguimos teniendo mandatos internos muy poderosos que nos enfrentan a nosotras mismas. Nos cuestionamos cosas que estamos haciendo, si podemos o no asumir ciertas decisiones, si cumplimos o no con determinados roles. –¿Sabés que “Quienáy” la va a hacer (viernes 17 de mayo) otro elenco? –Sí, del Chaco. Son dos miradas –en este caso– diferentes sobre un mismo texto. Son muchísimas las lecturas sobre esta obra. Necesarias por cierto. Y creo que se relaciona con lo que hablábamos antes. Esta cosa del mandato… Las mujeres, en muchos lugares del mundo, crecimos –como dice el texto de “La edad de la ciruela” (Arístides Vargas): con una mano en la boca y la otra también, las dos tapándonos– sin decir lo que sentimos, lo que nos pasa. Pero llega un punto en la vida donde nos planteamos qué hicimos… El camino se va cerrando o se termina y la única posibilidad que queda en la memoria o en el hacer es el recuerdo de lo que alguna vez vivimos o creímos, pero fue de otra manera y lo sentimos como un ahogo.”
Eduardo Rouillet eduardorouillet@gmail.com
Gabriela Montesino dirige la obra “Quienáy”.
“Quienáy” es la obra de Raúl Kreig que representa a Neuquén en la Fiesta Nacional del Teatro (FNT) en Venado Tuerto y subirá al escenario del Teatro Ideal el martes, a las 21:45, interpretada por el Grupo Teatral Hueney de Zapala. Actuarán Alejandra Aedo, Lorena Aguilera, Flavia Contreras, Mariana Díaz y Norma Gómez, con dirección de Gabriela Montesino y Marina Siragusa. Gabriela, precisamente dialogó “Río Negro”, antes de partir a tierras santafesinas. “Cuando surge la necesidad de elegir “Quienáy” a fines del 2010 para el Festival de Humor de ese año, lo hicimos ya sobre la fecha porque Hueney no iba a presentar obra debido a que no tenía directores. Me animé –sobre la marcha– a dirigirla. Leí el texto, me pareció muy gracioso el uso de la ch para todo, en la Chela, la Choni, la Chita, la Chuchi. Luego empezamos a leerla detenidamente y nos fuimos dando cuenta de que hace referencia a cinco mujeres que le tienen miedo al afuera, cinco mujeres que no vivieron de manera libre sino bajo el ala de una madre sobreprotectora y de alguna manera castradoras…” –La tomaron de manera en principio casual, pero terminó siendo un planteo, una toma de posición al respecto. –Exactamente. Yo mujer adulta, pude tomar a los veinte años, decisiones que otras mujeres no pudieron, irme a vivir sola, a estudiar, afrontar determinados riesgos, salir de abajo del techo familiar y tener una vida en otra casa no bajo la condición de pareja, matrimonio, concubinato, lo que fuera. Elegí, pero no fue así tan simple –tengo cuarenta y seis- en ese momento. Veníamos de pasar tiempos difíciles en el país que dejaron huellas en el cuerpo de nuestros padres. Hoy hay libertades que antes no se tenían. De todas maneras es libertad encubierta, seguimos teniendo mandatos internos muy poderosos que nos enfrentan a nosotras mismas. Nos cuestionamos cosas que estamos haciendo, si podemos o no asumir ciertas decisiones, si cumplimos o no con determinados roles. –¿Sabés que “Quienáy” la va a hacer (viernes 17 de mayo) otro elenco? –Sí, del Chaco. Son dos miradas –en este caso– diferentes sobre un mismo texto. Son muchísimas las lecturas sobre esta obra. Necesarias por cierto. Y creo que se relaciona con lo que hablábamos antes. Esta cosa del mandato… Las mujeres, en muchos lugares del mundo, crecimos –como dice el texto de “La edad de la ciruela” (Arístides Vargas): con una mano en la boca y la otra también, las dos tapándonos– sin decir lo que sentimos, lo que nos pasa. Pero llega un punto en la vida donde nos planteamos qué hicimos… El camino se va cerrando o se termina y la única posibilidad que queda en la memoria o en el hacer es el recuerdo de lo que alguna vez vivimos o creímos, pero fue de otra manera y lo sentimos como un ahogo.”
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