Réquiem para un crack

JUAN MOCCIARO

jmocciaro@rionegro.com.ar

«Se accidentó 'Garrafa' Sánchez. Está grave».

La última noticia de las 17 del viernes pegó cómo una ráfaga de cross a la mandíbula. El crack agonizó dos días hasta que el domingo se supo lo inevitable: José Luis Sánchez, 'Garrafa', había muerto.

La causa ya se sabe: una imprudencia lo volteó de su moto cuando jugueteaba con ella y fue a dar con su cabeza desnuda de casco contra un cantero delante de su propia casa. Así se fracturó el cráneo. Luego, la oscuridad.

Pero, ¿quién fue 'Garrafa'? Ante todo, un crack. Jugador exquisito como pocos en el fútbol grande, juego a la velocidad del potrero, esa combinación de toques, gambetas y pisadas que tanto incomoda a los tecnicistas de turno. La táctica no era lo suyo, porque sabía que nada podía resistir un quiebre de cintura, una pisada y un pase corto.

Probablemente ninguna antología de cracks lo incluya nunca. Poco y nada veremos de él cuando el tiempo haga su trabajo sobre la memoria. ¿Quién recuerda hoy mismo alguna jugada suya? 'Garrafa' brilló fuera del foco de los flashes de las grandes ligas.

El fútbol llora su partida. Lo describen como uno de los últimos en llevar el alma de potrero. «Era un loco lindo», dicen de él. Pero un loco que pocos quisieron en sus equipos. En 1996, Bilardo no lo quiso en Boca: «Es un irresponsable», dijo después de verlo llegar en moto a una práctica.

Su escaso apego a los rigores del profesionalismo lo alejaron de las camisetas grandes. Se calzó la del Deportivo Laferrere, donde nació y donde jugó su último partido. También la de El Porvenir y la de Bell a Vista de Uruguay (1999-2000). Cumplió su sueño de jugar en primera con la Banfield.

Sin 'Garrafa' entre nosotros, habrá que buscar gambetas en otra parte. Habrá que mirar al cielo. Seguramente lo veremos gambeteando angelitos.


JUAN MOCCIARO

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