Rosas y heladas
Hubo y puede haber aún heladas fuertes. Consejo: espere con la poda.
TEODORICO HILDEBRANDT ELJARDIN@RIONEGRO.COM.AR
A mi criterio, los errores más comunes en la poda de los rosales son producto de la ansiedad o por costumbre… el famoso “siempre se hizo así” que tanto daño ocasiona en árboles y arbustos. Es frecuente observar podas en rosales ya en el mes de junio, o sea cuando aquí en el Alto Valle ya son habituales las temperaturas bajo cero. FOLLAJE QUE ALIMENTA Está comprobado que la mejor época de poda, al menos en todas las plantas leñosas que cultivamos en nuestros jardines, es la que se efectúa una vez que ya ha desarrollado buena parte del follaje, o sea lo que se conoce como “poda en verde”. La razón es que ese follaje ya fotosintetiza y alimenta a la planta, minimizando los nutrientes que va a perder con la poda… en mi opinión, no deberíamos podar las rosas antes de la primera quincena de septiembre dentro de las ciudades y fines de ese mes en campo abierto. En sitios de heladas severas, como puede ser en las chacras de esta región del Alto Valle, una poda invernal abre heridas en las que penetra aire antes que la planta las pueda compartimentar o aislar y afectará los tejidos y la futura circulación de savia. Incluyamos también el frío mismo, que puede “reventar” tejidos internos desprotejidos… ejemplos hemos tenido en esta semana que pasó, con temperaturas que rondaron los 10 grados bajo cero. Tengamos en cuenta que cada corte estimula el desarrollo de varas nuevas, porque toda planta quiere reponer lo antes posible lo perdido. Aparecerán numerosas varas sumamente tiernas y sensibles, que se “quemarán” y que habrá que eliminar. PELIGRO CONCRETO Según la información que me ha hecho llegar nuestro meteorólogo Enzo Campetella, “se prevén dos irrupciones de aire frío más importantes, una hacia el 10 y otra alrededor del 16 de este mes. El tema es que como no hay grandes acumulados de lluvia estimados, el suelo está muy frío y seco y en noches de mucha radiación sin viento, las mínimas se van a ir fácilmente hacia abajo. Como ocurrió la noche del 1 de agosto, que se enfrío rápidamente”. Así nos veremos obligados a efectuar una nueva poda que elimine todo lo perdido y tendremos que esperar entre 20 a 30 días para volver a tener varas de esa longitud. O sea que a mi juicio no ganamos nada y podemos perder mucho. Recuerde que “no por mucho madrugar”, amanece más temprano”. En resumen, si tuvo la precaución de no podar, espere. Si ya podó, le deseo toda la suerte del mundo y que el daño no sea severo. De la poda en sí, hablaremos más adelante.
Brote y yema de primavera. Una poda siempre provoca la emisión de varas tiernas con mucha savia, sensibles incluso a heladas de pocos grados bajo cero.
Brotes “quemados” por frío. Cuando se producen heladas como las que hemos tenido la semana que pasó, las yemas tiernas pueden haber sufrido daños que obligan a podar nuevamente.
Si se tiene un poco de paciencia y se hace la poda cuando ya no haya peligro de heladas primaverales, los brotes desarrollarán normalmente.
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