Cómo asegurar la recría ovina en la Patagonia
Una experiencia del Campo Experimental Pilcaniyeu del INTA muestra que, con manejo planificado, monitoreo y suplementación estratégica, es posible reducir drásticamente las pérdidas de borregos durante el primer invierno. Entre 2023 y 2025, la mortandad fue muy inferior al promedio regional, incluso en un año de sequía.
En la producción ovina patagónica, el futuro de la majada se juega en el primer año de vida. Una vez superado el destete, los borregos deben enfrentar el invierno, el clima extremo, la escasez de pasto y la presión de los depredadores. En muchas zonas de la región, las pérdidas en esta etapa pueden alcanzar entre el 20 y el 40%.
Sin embargo, una experiencia desarrollada en el Campo Experimental Pilcaniyeu del INTA, en Río Negro, demuestra que ese escenario es evitable. El manejo planificado y un seguimiento permanente, mejoran la supervivencia de los borregos y su desarrollo, con resultados productivos y económicos positivos.
Manejo integral de la recría ovina en la Patagonia
Entre 2023 y 2025, el equipo técnico del INTA Pilcaniyeu recrió 933 borregos —354 en 2023, 313 en 2024 y 266 en 2025— sobre una superficie de 750 hectáreas divididas en cuatro cuadros de pastoreo. El período crítico se extendió de febrero a septiembre, atravesando el invierno patagónico.
El eje central del manejo fue el equilibrio entre la oferta forrajera y la carga animal. Antes de ingresar a cada cuadro, se realizaron monitoreos del pastizal para estimar la cantidad de forraje disponible y definir cuántos animales podía sostener el sistema sin degradar el recurso. El seguimiento del grado de uso, la altura y el vigor de las especies preferidas permitió ajustar la rotación y evitar el sobrepastoreo.

Las precipitaciones jugaron un rol clave. Los buenos registros de 2022 y 2023 posibilitaron mantener casi toda la recría en los inviernos siguientes. En cambio, la sequía del 2024, con apenas 162 milímetros, obligó a reducir la cantidad de animales en 2025 para adecuar el manejo a la menor disponibilidad de pasto.
Suplementación y agua: claves del invierno patagónico
Cuando el pastizal no alcanza, la suplementación se vuelve decisiva. En Pilcaniyeu se aplicó una estrategia de aporte de alimento balanceado con sal como regulador del consumo, entre junio y agosto. Cada borrego consumió unos 300 gramos diarios en comederos de autoconsumo, complementando su dieta con el pastoreo.
El acceso al agua siempre es un punto crítico. Los bebederos se ubicaron a unos mil metros de los comederos para fomentar el desplazamiento de los animales y evitar el sobreuso del área. Durante los períodos de frío intenso se controló la formación de hielo y, en el año seco, se incorporaron tanques y bebederos adicionales para garantizar el suministro.
Monitoreo permanente del ganado ovino y prevención de pérdidas
Todas las decisiones de manejo se apoyaron en el monitoreo periódico del pastizal y de los animales. Mensualmente se evaluó la condición corporal de una muestra de borregos, lo que permitió ajustar a tiempo la suplementación o la rotación. En 2023 y 2024 la condición corporal promedio fue de 2,5 puntos, mientras que en 2025 descendió levemente a 2,3.
Además, se llevó un registro sistemático de las pérdidas y sus causas. En este punto, el uso de perros protectores de ganado fue determinante. Dos perros acompañaron a los borregos durante todo el invierno, junto con cuadros de pastoreo más chicos y recorridas frecuentes del personal, reduciendo significativamente la depredación.
Ganadería ovina en Patagonia: resultados contundentes
Los números hablan por sí solos. En 2023 y 2024, las pérdidas fueron menores al 1%, muy por debajo de los valores habituales de la región. En 2025, pese a la sequía y a una mayor presión de depredadores hacia fines del verano, la mortandad fue del 7%, igualmente inferior al promedio zonal.
“El monitoreo y la capacidad de adaptar el manejo fueron claves para atravesar un año adverso”, señalan desde el equipo técnico. La rotación más dinámica y el ajuste del plan de suplementación permitieron sostener la recría aun en condiciones difíciles.
Rentabilidad y sostenibilidad de la producción ovina en Patagonia
El análisis económico del sistema, que consideró ingresos por lana y carne y los costos de manejo, mostró márgenes positivos en los tres años evaluados. Incluso en 2025, el año más seco, se obtuvo el mayor margen económico del período, gracias a una estrategia de venta anticipada de corderos al destete y a la recría ajustada solo a la reposición necesaria.
Desde el INTA destacan que, aunque estas prácticas requieren mayor planificación e inversión, resultan rentables y sostenibles en el tiempo. “Reducir pérdidas es una de las formas más directas de mejorar la rentabilidad del sistema ovino”, subrayan.
La experiencia de Pilcaniyeu deja un mensaje claro para la ganadería patagónica: con manejo integrado, monitoreo y prevención, más vale borrego a mano que cien perdidos.
*Artículo técnico completo disponible aquí.
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En la producción ovina patagónica, el futuro de la majada se juega en el primer año de vida. Una vez superado el destete, los borregos deben enfrentar el invierno, el clima extremo, la escasez de pasto y la presión de los depredadores. En muchas zonas de la región, las pérdidas en esta etapa pueden alcanzar entre el 20 y el 40%.
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