Llegamos al techo de precios en la ganadería: los nuevos negocios que se avecinan
El freno en la suba del ganado marca un cambio de etapa: con precios nominales estabilizados, la ganadería entra en una fase donde la eficiencia productiva y la creatividad comercial pasan a ser determinantes. El foco se desplaza hacia cómo generar más kilos y capturar valor en un nuevo escenario.
Desde hace un par de semanas, los precios del animal gordo y la invernada aparentan haber llegado a un techo, luego de subas por encima de lo que se esperaba. El sector ha recibido esto con muestras de intranquilidad, como si fuera normal que los precios subieran indefinidamente.
Por un lado, que se detenga la suba es un alivio para el sector de la exportación, que ya estaba comprando ganado por encima de su poder de compra. Por otro lado, el bolsillo local frenó su drenaje, ya que venía consolidando a la fuerza precios muy altos con respecto a los salarios deprimidos de la población.
La eficiencia, el nuevo foco de la ganadería
De mantenerse esta estabilidad (nominal) de precios, lo que viene es la eficiencia. Partimos de una relación compraventa negativa, que debe ser diluida con kilos durante la recría. Ya lo hemos dicho en columnas anteriores:
- La forma más rápida de producir más kilos de carne en Argentina es metiéndole más kilos por animal, mientras hacemos pasto para que nuestras vacas se preñen más y tengamos más terneros disponibles.
- La escasez de animales está declarada en Argentina, y la situación se tornará un poco peor ya que la fase de retención será más aguda en 2026. Retener hembras para reposición y no faenarlas significa, indefectiblemente, una falta de ganado en el corto plazo, con miras a aumentar los terneros en el mediano/largo plazo.
Volviendo al tema de la eficiencia, es menester transformar el pasto disponible en otoño en kilos de animal. En otoño y sobre recursos forrajeros como avena, triticale, raigrás o incluso pasturas base alfalfa, es típico ver ganancias de peso inferiores a las esperadas. Las causas son variadas: sucesión de días nublados y temperaturas templadas ayudan a altos crecimientos de las plantas en estado vegetativo, que presentan típicamente altos contenidos de agua (mayores al 85%) y un claro desbalanceo entre la proteína y la energía.
En efecto, la proteína se presenta alta, pero en forma de nitrógeno no proteico (nitratos, aminas, urea), mientras que la energía es baja por la falta de acumulación de azúcares dada la escasa fotosíntesis de las plantas. Esto genera insuficientes consumos de materia seca por la alta agua, más diarreas por este desbalance entre la proteína y la energía.
Así las cosas, deberíamos suplementar estas dietas para poder lograr ganancias más altas, que justifiquen el elevado costo que tiene la implantación de este recurso (hoy, se habla de US$250-US$300 por hectárea, para un tiempo de aprovechamiento promedio de 5 meses). El mensaje es claro: debemos primero suplementar para balancear dieta, y luego en invierno podríamos suplementar para balancear carga.

Llegado a este punto, querido lector, usted dirá: “pero todo lo arregla con suplementación este muchacho”. Me encantaría decirle que no, pero si queremos tener las ganancias que merece su ganado en este momento en donde se define la futura área de ojo de bife de su novillo, y que justo es la época de mayor eficiencia por parte del animal, debemos hacerlo. Podemos suplementar con buenos rollos de alfalfa, que aportan azúcares solubles, forraje seco y proteína verdadera con mediana degradabilidad en rumen (complementa el nitrógeno no proteico del pasto). También podemos suplementar con grano procesado o incluso con silaje de maíz. Por esto es por lo que siempre decimos que los animales deben tener un mínimo de peso del orden de 180-190 kilos para poder tener más defensas y capacidad de ingesta bajo estas condiciones.
Asociado a esto es que también decimos que debemos bloquear por peso a los terneros que destetamos o compramos en otoño, de modo de no sacar directamente a pastoreo a animales muy livianos, sino que conviene dejarlos en corrales de inicio, con dietas de recría. Nuestro objetivo debería ser lograr, al menos, 500 gramos de ganancia diaria en estos animales en pastoreo, mientras que los más livianos deberían ganar alrededor de 800 gramos por día en el corral de inicio, nivelándose con los más grandes.
Ya entrados en el invierno, la tasa de ganancia de peso depende estrechamente de la cantidad de pasto disponible: a mayor disponibilidad, mayor ganancia de peso. La idea es que podamos haber diluido la mala relación compraventa en los primeros cuatro meses de estadía de los animales. De no poder asegurar esto, aparecen en el horizonte nuevas opciones de negocios.
Nuevas opciones de negocios en la ganadería
En las últimas semanas estamos analizando en varias empresas ganaderas de Buenos Aires, Córdoba, Corrientes y Entre Ríos la opción de vender los terneros al destete a la industria frigorífica, pero dejarlos capitalizados en el mismo campo de origen para continuar su recría. Así, el productor toma la ganancia en dólares derivada del excelente precio del ternero, manteniendo el animal dentro de su campo y ganando una proporción de los kilos generados a partir de ahí, con una relación ingreso-gasto muy conveniente. Esto da una tasa de retorno más que interesante.
De esa forma, se reduce la exposición al riesgo de una devaluación (la ganancia de venta del ternero se dispone rápidamente) y a la relación compraventa del futuro. Esto puede parecer shockeante para muchos de ustedes, pero es pragmatismo puro, y no necesariamente lo tienen que hacer todos ni con todos los terneros.
«En las últimas semanas estamos analizando en varias empresas ganaderas la opción de vender los terneros al destete a la industria frigorífica, pero dejarlos capitalizados en el mismo campo de origen para continuar su recría».
Darío Colombatto, consultor en ganadería.
Otra alternativa de negocio que se está barajando es comprar mayor proporción de hembras que lo normal (aprovechando su menor precio), para recriarlas y tener cuatro opciones disponibles en primavera:
- Inseminarlas para futuras madres propias.
- Inseminarlas y venderlas con garantía de preñez para gente que quiera hacerse de vientres preñados.
- Engordarlas y venderlas hacia noviembre-diciembre como vaquillonas pesadas.
- Venderlas recriadas para que el comprador defina cuándo las convertirá en madres.
Así las cosas, la ganadería argentina va en camino a transformarse en el negocio que siempre debió haber sido: uno basado en la eficiencia, en el libre juego de la oferta y la demanda, tomando como ventajas el acervo cultural de nuestro consumo interno y la bondad de nuestro clima, sabiendo que trabajamos al aire libre y que dependemos también de otros países, clientes y competidores. Es nuestro momento, no dejemos pasar la oportunidad.
(*) Ing. Agr. Darío Colombatto, PhD.
Profesor Titular FAUBA – Investigador INPA-CONICET – Consultor Internacional en Ganadería de Carne.
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Desde hace un par de semanas, los precios del animal gordo y la invernada aparentan haber llegado a un techo, luego de subas por encima de lo que se esperaba. El sector ha recibido esto con muestras de intranquilidad, como si fuera normal que los precios subieran indefinidamente.
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