“Salvemos el ombú de Patagones”
Señor intendente, señores concejales del Partido de Patagones: ¿A quién le gustaría que derribaran la Torre del Fuerte, emblema de Carmen de Patagones; que una topadora destrozara el monolito ubicado en el Cerro de la Caballada o que mediante un efecto explosivo hicieran volar nuestro Puente de Hierro que une esta ciudad con Viedma? Todos nos opondríamos y pelearíamos para evitarlo. ¿Quién sería capaz de asesinar animales en extinción como el oso panda o el ciervo huemul, originario de nuestra cordillera, o una ballena franca, tan propia de nosotros? Tal vez, un asesino que no respeta las otras especies de la Tierra. Existen en nuestro partido ciudadanos que lamentablemente optan por el desmonte, no se dan cuenta de que están atentado contra nuestro planeta. Hoy pedimos auxilio y socorro por nuestro ombú, que es tan nuestro como la Batalla del 7 de Marzo, la Torre del Fuerte, el Puente de Hierro o don Luis Piedra Buena. ¿Qué ha hecho el pobre árbol para que lo asesinen? Claro, es una planta, una hierba gigante, no grita, no llora. Pero observen sus raíces añosas, su tronco, sus ramas imploran al cielo: ‘no me maten’. Yo también, dijo el ombú, formo parte de la historia, del patrimonio intangible de mi pueblo, un maragato me plantó, sobre mi tronco y bajo mi sombra jugaron los niños que iban a estudiar a la escuela que funcionó allí a fines del siglo XIX y principios del XX. Muy cerca de ahí existen dos palmeras también añosas, espero que no corran la misma suerte. El árbol se encuentra ubicado en la calle México, entre Harostegui y Avellaneda, data de 150 años aproximadamente, tiene una circunferencia de 12 metros y unos diez de altura. No corre peligro ninguna edificación cercana y tampoco el peatón. Sea público o privado donde se encuentra implantado, el viejo ombú siempre tiene solución. Muchos vecinos se acercaron para que se hiciera algo. Entre todos podemos hacer mucho, por ejemplo crear un espacio verde. Hasta ahora le han cortado algunas raíces y ramas. Es tan grande, que lo van matando por tramos. No se necesita dinero, sino la decisión de la autoridad para que paren de matarlo. En países avanzados, como ser Francia o en ciudades argentinas como Mendoza o La Plata, harían lo posible para salvarlo, precisamente en esta última achicaron la Avenida 60 para proteger un ombú, lo presencié yo mismo. Otros pueblos querrían que el ombú fuese de ellos y nosotros, que lo poseemos, queremos tirarlo abajo ¿Por qué? A quién se le ocurriría tronchar el eucalipto de la Plaza 7 de Marzo o los ubicados en la Plaza Villarino. Árbol no plantado, no es árbol. Árbol asesinado, tampoco lo es. El pobre ser viviente está a punto de ser abatido. Salvémoslo. Asociación Amigos del Árbol y la Tierra Por una Patagonia Verde (1992-2012) Carlos Alberto Larrañaga Presidente
Asociación Amigos del Árbol y la Tierra Por una Patagonia Verde (1992-2012) Carlos Alberto Larrañaga Presidente
Señor intendente, señores concejales del Partido de Patagones: ¿A quién le gustaría que derribaran la Torre del Fuerte, emblema de Carmen de Patagones; que una topadora destrozara el monolito ubicado en el Cerro de la Caballada o que mediante un efecto explosivo hicieran volar nuestro Puente de Hierro que une esta ciudad con Viedma? Todos nos opondríamos y pelearíamos para evitarlo. ¿Quién sería capaz de asesinar animales en extinción como el oso panda o el ciervo huemul, originario de nuestra cordillera, o una ballena franca, tan propia de nosotros? Tal vez, un asesino que no respeta las otras especies de la Tierra. Existen en nuestro partido ciudadanos que lamentablemente optan por el desmonte, no se dan cuenta de que están atentado contra nuestro planeta. Hoy pedimos auxilio y socorro por nuestro ombú, que es tan nuestro como la Batalla del 7 de Marzo, la Torre del Fuerte, el Puente de Hierro o don Luis Piedra Buena. ¿Qué ha hecho el pobre árbol para que lo asesinen? Claro, es una planta, una hierba gigante, no grita, no llora. Pero observen sus raíces añosas, su tronco, sus ramas imploran al cielo: ‘no me maten’. Yo también, dijo el ombú, formo parte de la historia, del patrimonio intangible de mi pueblo, un maragato me plantó, sobre mi tronco y bajo mi sombra jugaron los niños que iban a estudiar a la escuela que funcionó allí a fines del siglo XIX y principios del XX. Muy cerca de ahí existen dos palmeras también añosas, espero que no corran la misma suerte. El árbol se encuentra ubicado en la calle México, entre Harostegui y Avellaneda, data de 150 años aproximadamente, tiene una circunferencia de 12 metros y unos diez de altura. No corre peligro ninguna edificación cercana y tampoco el peatón. Sea público o privado donde se encuentra implantado, el viejo ombú siempre tiene solución. Muchos vecinos se acercaron para que se hiciera algo. Entre todos podemos hacer mucho, por ejemplo crear un espacio verde. Hasta ahora le han cortado algunas raíces y ramas. Es tan grande, que lo van matando por tramos. No se necesita dinero, sino la decisión de la autoridad para que paren de matarlo. En países avanzados, como ser Francia o en ciudades argentinas como Mendoza o La Plata, harían lo posible para salvarlo, precisamente en esta última achicaron la Avenida 60 para proteger un ombú, lo presencié yo mismo. Otros pueblos querrían que el ombú fuese de ellos y nosotros, que lo poseemos, queremos tirarlo abajo ¿Por qué? A quién se le ocurriría tronchar el eucalipto de la Plaza 7 de Marzo o los ubicados en la Plaza Villarino. Árbol no plantado, no es árbol. Árbol asesinado, tampoco lo es. El pobre ser viviente está a punto de ser abatido. Salvémoslo. Asociación Amigos del Árbol y la Tierra Por una Patagonia Verde (1992-2012) Carlos Alberto Larrañaga Presidente
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora
Comentarios