Scioli, golpeado por la derrota K
STELLA GARNICA DyN
Daniel Scioli quedó hoy frente al peor escenario que le podía tocar en estas elecciones: una derrota del candidato oficialista Martín Insaurralde por más de 11 puntos ante el intendente de Tigre, Sergio Massa, que se posiciona así como uno de los eventuales rivales para la sucesión presidencial en el 2015. La diferencia que logró el massismo duplicando la diferencia de las PASO del 11 de agosto frente a Insaurralde limitó también las posibilidades de Scioli –que se puso al frente de la campaña en el último mes– de mostrarse como el hombre fuerte del peronismo. El kirchnerismo ya salió a enrostrarle que no le hará fácil su plan de reconstruir su candidatura presidencial como líder del PJ y, para minimizar la derrota en los principales distritos, el gobierno enfrentó a Scioli en videoconferencia con otros gobernadores del PJ que resultaron victoriosos en sus provincias y que ya se anotaron para competir por la sucesión presidencial desde el PJ. En esa lista de probables competidores internos, Scioli encontró a los gobernadores Sergio Urribarri (Entre Ríos), Jorge Capitanich (Chaco) y el tucumano José Alperovich. Scioli tomó nota de la derrota, hizo un reconocimiento público y felicitó a su ahora rival Sergio Massa, pero a pesar de todo pareció dar a entender que insistirá en su candidatura presidencial en el 2015, al argumentar que la del domingo se trató de una elección legislativa donde no se puso en juego –como sucedió en el 2009– el traspaso de poder y que para ello faltan dos años de gestión. Ahora, el mayor desafío de Scioli será sostener, por un lado, la gobernabilidad no sólo de su gestión provincial sino también la del gobierno nacional, que podría quedar más debilitado por el resultado adverso de los comicios en las principales provincias y las dudas sobre la salud de la presidenta. “Scioli es un tiempista, no se siente golpeado porque ésta es una elección legislativa, no para cargos ejecutivos, en la que la sociedad votó enojada porque el gobierno no resolvió los problemas de la economía”, salieron a justificar en las usinas del sciolismo que desde hace días sabían del resultado adverso. El camino para construir su candidatura presidencial será, según la visión de Scioli, “un trabajo conjunto” entre las provincias, es decir, los gobernadores del PJ y la nación, para consensuar “las medidas que hagan falta” que le permitan al PJ mantenerse en el poder tras 10 años de kirchnerismo. Scioli es consciente de que una compleja situación económica en los próximos dos años puede expulsar al peronismo en el 2015 después de 10 años de gobierno. Por eso confía en que, como sucedió después de la derrota en los principales distritos en las PASO, cuando la presidenta retome el cargo tomará medidas “escuchando la voz de las urnas”. Cerca del gobernador compararon el voto castigo al gobierno que se llevó Massa en la provincia de Buenos Aires con el que benefició a Francisco De Narváez en el 2009 y fantasean con que en el 2015 el intendente de Tigre va a competir con Mauricio Macri por el voto de la derecha. Vaticinan que Scioli, en cambio, se perfilará para competir en una interna con otros candidatos que representen al kirchnerismo duro, entre los que se mencionan a los gobernadores de Entre Ríos, Sergio Urribarri, y de Chaco, Jorge Capitanich. Para eso, otro de los desafíos que deberá asumir ahora Scioli es ayudar a la Casa Rosada a contener el peronismo dentro del Frente para la Victoria, ante un massismo que amenaza con hacer crecer la sangría de peronistas disconformes hacia un frente nacional opositor que planea construir el intendente de Tigre como su apoyo para el 2015. Esa pelea en el peronismo se verá no sólo en los bloques de diputados y senadores de la Legislatura bonaerense y en el Congreso nacional, sino también entre los gobernadores e intendentes del PJ de todo el país.