Se llevan $ 100.000 de una distribuidora cipoleña
Una banda ingresó al galpón de la empresa por los techos. Antes había desconectado la alarma. Con una amoladora los delincuentes abrieron la caja fuerte y se llevaron el efectivo.
CIPOLLETTI (AC).- «Estos tipos van en jet y la Policía, que pone voluntad, no tiene medios», dijo Rubén Romero, casi resignado, pero con mucha bronca retenida, bajo el tórrido sol de las 13 de ayer, mientras miraba la tarea que realizaba la gente de Criminalística buscando huellas de la banda que unas horas antes había ingresado a la empresa familiar, por los techos, «trabajando» luego un buen tiempo con una amoladora para abrir una caja fuerte de importantes dimensiones y llevarse por lo menos 100.000 pesos, producto de lo recaudado en un determinado lapso por la venta de productos relacionados con bebidas y artículos de limpieza en un amplio radio geográfico que va de Bahía Blanca al extremo sur del país.
La alarma la desactivaron los ladrones cortando los cables aéreos. También bajaron algunas llaves térmicas dejando a oscuras a una parte del complejo.
Un cuidador de la firma Quidel, cercana a la distribuidora, que realiza sus tareas en un campamento de maquinarias en la ruta 22, sintió un ruido fuerte a las 2 de la noche, salió de su casilla, recorrió y como no vio nada extraño, volvió a su lugar.
Desde las 10 de la víspera, hora en tanto los propietarios como casi de inmediato la Policía se enteraron del robo, se radió el parte de este grave hecho delictivo a las provincias de Neuquén, Mendoza y La Pampa, y obviamente se hallaban en alerta las comisarías rionegrinas, aunque la búsqueda era difícil porque los ladrones -cuatro por lo menos- pudieron haber tenido entre cinco y seis horas de «luz» para viajar hacia otros lares o «encriptarse» en algún aguantadero de la zona, desprendiéndose incluso, con tiempo, del vehículo que los habría trasladado, sobre el que no se tenía ninguna precisión.
La empresa damnificada es la distribuidora Alberto Romero e Hijos, ubicada sobre la margen sur de la ruta nacional 22.
El depósito central es un inmenso galpón de casi 100 metros por 40 y la caja fuerte estaba ubicada en el área administrativa y despacho de los propietarios. La «armadura» metálica fue violada con la amoladora por la sección de la cerradura.
En el lugar se hizo presente el jefe de la comisaría Cuarta, Raúl Fuentes, otros jefes, mucho personal y los idóneos de Criminalística, que tardaron un poco porque llegaban con el único equipo existente de realizar otras pericias en Contralmirante Cordero.
Itinerario
Una reconstrucción en base a datos confiables permite asegurar que los maleantes primero accedieron a la parte posterior de Renault Trucks, de allí, apilando bines, accedieron al techo del ingreso de transportes de Alberto Romero e Hijos y fueron por el techo, justo hacia la parte del frente, como si incluso supieran la ubicación exacta de las oficinas.
«Volaron» dos chapas a golpes, bajaron supuestamente al interior con sogas, apagaron parte de la luz y entraron al ambiente donde se hallaba la caja fuerte que violaron.
«Tienen que haber estado con la amoladora por lo menos dos horas», confió un pesquisa.
Con el dinero en su poder, de la misma manera fantasmal como entraron, se fueron. No había testigos de cuántos eran ni de caracterizaciones físicas ni vestimentas, y menos del vehículo en que se movían.
Anoche seguían los operativos pero con resultados aún infructuosos.
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