“Se pasan la pelota”
Durante la semana del 22 al 26 de abril del presente año, dos personas se encontraban pintando las rejas que pertenecen al frente de la escuela CET Nº 15 de Cipolletti, donde soy maestro de Carpintería del turno mañana. El día 23 de abril, después de haber terminado mi jornada laboral, descubro que el auto Fiat Siena El que se encontraba estacionado dentro del predio de la escuela (donde además había al menos 10 autos más) y que utilizo para ir a trabajar, estaba manchado con pintura sintética blanca y la misma provenía de una máquina que estaban utilizando los pintores. Ante lo sucedido, le pregunté a quien estaba pintando por qué no habían dado aviso de que iban a pintar y por qué aún lo seguían haciendo si manchaban todos los autos. Para mi sorpresa, me encontré con una respuesta sin lógica y que reproduzco: “Nosotros avisamos a la escuela que íbamos a pintar”. Conociendo el funcionamiento de la institución escolar en la que me desempeño como maestro de taller hace ya ocho años, di aviso a la escuela de lo sucedido. Desde un primer momento, utilicé la vía jerárquica para obtener una solución a mi problema. Sin embargo, desde ese mismo momento me vi en un problema aún más grave: al parecer, nadie era responsable por lo ocurrido. En una primera instancia, se me dijo desde la dirección de la escuela que llamara a la Coordinación de Nivel Medio para que me dieran una respuesta. Me comuniqué tanto telefónicamente como por escrito con el departamento de Mantenimiento (dependiente de Coordinación) y me dijeron de manera informal (no por escrito) que mi problema no era problema de ellos. Tampoco recibí respuesta por parte del delegado escolar: el señor Oscar Cifuentes. De la empresa y su nombre no tuve noticia concreta hasta hace un mes atrás cuando se me informó que la misma se llamaba Videlco. Tuve que pasar muchos días perdiendo mi valioso tiempo al tratar de localizar alguna ubicación física o un teléfono de esta empresa. Después de mucho intentarlo, logré dar con dos teléfonos celulares. Uno era de un empleado, que trató de justificar el accionar sin lógica del pintor de la empresa en la que él trabaja y prometió comunicarse conmigo para darme una solución. Jamás me devolvió la llamada. Del dueño de la empresa aún no sé nada, ni siquiera conozco su rostro, ya que jamás se apareció por la institución para darnos una respuesta y una solución definitiva a todos los que nos vimos afectados. Cansado de no ser oído por quienes son los responsables, y por quienes debieron haber actuado de manera rápida y eficiente, escribo esta carta para que se haga público lo que nos ha sucedido, a mis compañeros de trabajo y a mí, esa desagradable mañana de abril. Martín Fernández DNI 30.651.583 Cipolletti
Martín Fernández DNI 30.651.583 Cipolletti
Durante la semana del 22 al 26 de abril del presente año, dos personas se encontraban pintando las rejas que pertenecen al frente de la escuela CET Nº 15 de Cipolletti, donde soy maestro de Carpintería del turno mañana. El día 23 de abril, después de haber terminado mi jornada laboral, descubro que el auto Fiat Siena El que se encontraba estacionado dentro del predio de la escuela (donde además había al menos 10 autos más) y que utilizo para ir a trabajar, estaba manchado con pintura sintética blanca y la misma provenía de una máquina que estaban utilizando los pintores. Ante lo sucedido, le pregunté a quien estaba pintando por qué no habían dado aviso de que iban a pintar y por qué aún lo seguían haciendo si manchaban todos los autos. Para mi sorpresa, me encontré con una respuesta sin lógica y que reproduzco: “Nosotros avisamos a la escuela que íbamos a pintar”. Conociendo el funcionamiento de la institución escolar en la que me desempeño como maestro de taller hace ya ocho años, di aviso a la escuela de lo sucedido. Desde un primer momento, utilicé la vía jerárquica para obtener una solución a mi problema. Sin embargo, desde ese mismo momento me vi en un problema aún más grave: al parecer, nadie era responsable por lo ocurrido. En una primera instancia, se me dijo desde la dirección de la escuela que llamara a la Coordinación de Nivel Medio para que me dieran una respuesta. Me comuniqué tanto telefónicamente como por escrito con el departamento de Mantenimiento (dependiente de Coordinación) y me dijeron de manera informal (no por escrito) que mi problema no era problema de ellos. Tampoco recibí respuesta por parte del delegado escolar: el señor Oscar Cifuentes. De la empresa y su nombre no tuve noticia concreta hasta hace un mes atrás cuando se me informó que la misma se llamaba Videlco. Tuve que pasar muchos días perdiendo mi valioso tiempo al tratar de localizar alguna ubicación física o un teléfono de esta empresa. Después de mucho intentarlo, logré dar con dos teléfonos celulares. Uno era de un empleado, que trató de justificar el accionar sin lógica del pintor de la empresa en la que él trabaja y prometió comunicarse conmigo para darme una solución. Jamás me devolvió la llamada. Del dueño de la empresa aún no sé nada, ni siquiera conozco su rostro, ya que jamás se apareció por la institución para darnos una respuesta y una solución definitiva a todos los que nos vimos afectados. Cansado de no ser oído por quienes son los responsables, y por quienes debieron haber actuado de manera rápida y eficiente, escribo esta carta para que se haga público lo que nos ha sucedido, a mis compañeros de trabajo y a mí, esa desagradable mañana de abril. Martín Fernández DNI 30.651.583 Cipolletti
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