Seba pateó el tablero

Rompió con los pronósticos en su debut olímpico.

Redacción

Por Redacción

El correntino Sebastián Crismanich rompió con los pronósticos. En el día en que las ilusiones doradas estaban puestas en Las Leonas, pateó el tablero y subió a lo más alto del podio en la división 80 kilos del torneo de taekwondo de los Juegos Olímpicos. Fue un día histórico para las artes marciales argentinas. Lo de Crismanich no tiene precedente y por eso su victoria por 1-0 en la final ante el español Nicolás García Hemme se festejó tanto.

“Es inexplicable lo que siento. Es un sueño cumplido ganar la medalla de oro. Lo veníamos hablando que se podía dar, pero nunca me imaginé conseguirlo”, admitió emocionado, y dijo no conformarse con ser campeón olímpico. “Buscaré nuevas metas para superarme”, aclaró.

Lo suyo fue grandioso. Primero, porque sólo estaba en los planes de los estendidos, pero además porque se trata de un atleta de 25 años que hacía sus primeras armas olímpicas.

“No tengo palabras para describir este momento, tengo ganas de llorar, de abrazarme con toda la gente que me apoyó, que creyó en mí. Han sido unos años duros pero maravillosos y hoy estoy recogiendo la siembra, no me cambio por nadie, no sé qué más decir”, señaló Crismanich tras el durísimo pleito. Los bronces en la división fueron para el británico Lutalo Muhammad y el italiano Mauro Sarmiento.

Para llegar al oro, el correntino venció en primera ronda al neozelandés Vaughn Scott por 9-5, en cuartos de final superó al afgano Nesar Ahmad Bahawi por 4-3, y en semis se deshizo del armenio Arman Yeremyan por 2-1. “El objetivo principal era vencerme a mí mismo, que era el rival principal que tenía que superar para conseguir el gran objetivo”, agregó.

Su oro se suma a la plata de Las Leonas (ver página 34) y a los bronces de JM del Potro y de la dupla De la Fuente-Calabrese (pág. 37). Las felicitaciones no se hicieron esperar: “Se te pone la piel de gallina cuando ves que gana, es espectacular. Ahora que ganó el oro, más, es un gran orgullo. Son deportes que uno jamás mira y ni sabe las reglas, pero te sentís parte de un equipo y está muy bueno”. La dedicatoria para Seba fue nada menos que de Manu Ginóbili.

A Sebastián le gustaba mucho el fútbol pero por seguir a su hermano Mauro, que practicaba artes marciales, llegó al taekwondo: hoy es oro olímpico.

día 16


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