“Ser coherentes o incoherentes”
Ser coherentes significa de alguna manera aplicar conductas que nos son propias, ya sea con nuestra personalidad, como así también con nuestra historia personal. La coherencia tiene que estar ligada necesariamente a nuestra decisión de llevar a cabo determinados actos, o sea que, podemos inclusive cambiar de parecer con respecto a nuestra enseñanza primaria y ser coherentes con un nuevo tipo de persona que nosotros mismos creamos. Tal es así que si bien nuestros padres nos generan este tipo de enseñanzas y ejemplos, somos nosotros como individuos los que podemos tomar lo que creamos válido, desechando lo que no nos parezca útil, y de allí en más generar actos de vida con cuya coherencia deberemos vivir durante nuestra existencia. Cuando uno ve un político tomar alguna decisión, enseguida trata de bucear en los anteriores actos del mismo y buscar si existe o no una coherencia entre la decisión tomada y los anteriores actos (digo actos, no promesas o dichos), y seguramente encontraremos esa coherencia de la cual hablamos, ya que aunque se quiera disimular, a todos nos persigue el estigma de la coherencia, la cual en sí misma es totalmente empírica y comprobable. Utilizando la tecnología actual, el periodismo tiende a entablar una relación con la coherencia cuando habla de los archivos periodísticos. En estos ejemplos se trata de desdibujar el personaje a través de lo que decía ayer y que dice hoy, ya sea éste un ciudadano común, un empresario, político, religioso, etc. En todos los casos se habla de “qué decía y qué dice actualmente…”. La coherencia trata sobre los actos y no sobre los dichos, por lo que si se investiga a fondo al personaje que se quiera cuestionar podremos observar que “siempre fue coherente”, aunque dijese lo contrario. En nuestra historia reciente de los años 90, Eduardo Menem dijo en el senado que ellos nunca le irían a poner bandera de remate a las empresas estatales si llegaban a ser gobierno. El resultado entre las palabras y los hechos acontecidos me exime de mayor explicación. Sin embargo, los Menem y quienes los acompañaron fueron coherentes con su historia personal y profesional, historia que mucha prensa no sacó a la luz, ya que les era y fue muy conveniente la llegada de estos personajes al poder. Al leer sobre el tema del cobro o no de comisiones o porcentajes por parte de los abogados de la comuna de Bariloche, quienes además de su salario cobran estas sumas, me pregunto que pasaría si primara la coherencia de los funcionarios que tienen el poder de vetar la misma, como lo es el caso de la intendenta Martini y sus concejeros, o la decisión democrática de aceptar que la mayoría del pueblo le dijo que NO a esta medida. Si nos basamos en la coherencia de los actos de cada uno de los involucrados se podría decir que la vetarán, y si son incoherentes con sus actos anteriores escucharán la voz del pueblo y harán lo contrario. Aquí definitivamente no sólo se juega la coherencia de cada uno sino la capacidad de ser incoherentes y con ello demostrar que les interesa lo que la mayoría dice y piensa en nuestra ciudad. A veces la incoherencia, aunque parezca contradictorio, va en el camino correcto. Jorge L Fernández Avello, DNI 12.862.056 Bariloche
Ser coherentes significa de alguna manera aplicar conductas que nos son propias, ya sea con nuestra personalidad, como así también con nuestra historia personal. La coherencia tiene que estar ligada necesariamente a nuestra decisión de llevar a cabo determinados actos, o sea que, podemos inclusive cambiar de parecer con respecto a nuestra enseñanza primaria y ser coherentes con un nuevo tipo de persona que nosotros mismos creamos. Tal es así que si bien nuestros padres nos generan este tipo de enseñanzas y ejemplos, somos nosotros como individuos los que podemos tomar lo que creamos válido, desechando lo que no nos parezca útil, y de allí en más generar actos de vida con cuya coherencia deberemos vivir durante nuestra existencia. Cuando uno ve un político tomar alguna decisión, enseguida trata de bucear en los anteriores actos del mismo y buscar si existe o no una coherencia entre la decisión tomada y los anteriores actos (digo actos, no promesas o dichos), y seguramente encontraremos esa coherencia de la cual hablamos, ya que aunque se quiera disimular, a todos nos persigue el estigma de la coherencia, la cual en sí misma es totalmente empírica y comprobable. Utilizando la tecnología actual, el periodismo tiende a entablar una relación con la coherencia cuando habla de los archivos periodísticos. En estos ejemplos se trata de desdibujar el personaje a través de lo que decía ayer y que dice hoy, ya sea éste un ciudadano común, un empresario, político, religioso, etc. En todos los casos se habla de “qué decía y qué dice actualmente...”. La coherencia trata sobre los actos y no sobre los dichos, por lo que si se investiga a fondo al personaje que se quiera cuestionar podremos observar que “siempre fue coherente”, aunque dijese lo contrario. En nuestra historia reciente de los años 90, Eduardo Menem dijo en el senado que ellos nunca le irían a poner bandera de remate a las empresas estatales si llegaban a ser gobierno. El resultado entre las palabras y los hechos acontecidos me exime de mayor explicación. Sin embargo, los Menem y quienes los acompañaron fueron coherentes con su historia personal y profesional, historia que mucha prensa no sacó a la luz, ya que les era y fue muy conveniente la llegada de estos personajes al poder. Al leer sobre el tema del cobro o no de comisiones o porcentajes por parte de los abogados de la comuna de Bariloche, quienes además de su salario cobran estas sumas, me pregunto que pasaría si primara la coherencia de los funcionarios que tienen el poder de vetar la misma, como lo es el caso de la intendenta Martini y sus concejeros, o la decisión democrática de aceptar que la mayoría del pueblo le dijo que NO a esta medida. Si nos basamos en la coherencia de los actos de cada uno de los involucrados se podría decir que la vetarán, y si son incoherentes con sus actos anteriores escucharán la voz del pueblo y harán lo contrario. Aquí definitivamente no sólo se juega la coherencia de cada uno sino la capacidad de ser incoherentes y con ello demostrar que les interesa lo que la mayoría dice y piensa en nuestra ciudad. A veces la incoherencia, aunque parezca contradictorio, va en el camino correcto. Jorge L Fernández Avello, DNI 12.862.056 Bariloche
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