Silencio de bandoneón, murió Orlando Tumini

Maestro, eso es lo que fue Orlando Tumini. Desde el escenario, en las aulas, la vida o las salas de ensayo transmitió su pasión por el tango a varias generaciones. El bandoneonista bonaerense falleció ayer en la madrugada en Roca, ciudad en la que se había radicado en la década de los noventa y donde fue el creador del Quinteto de Tango Fundación Cultural Patagonia. En su extensa trayectoria recorrió los escenarios

ROCA (AR).- Se fue un maestro. El bandoneón fue su fiel compañero durante años y hoy, solo, llora. Orlando Tumini tenía 66 años cuando partió. Pero tras él quedó un largo camino recorrido por el país y el mundo. En Roca marcó un quiebre en la historia del tango, especialmente con el Quinteto de Tango de la Fundación Cultural Patagonia. Ya a los 10 años comenzó a estudiar bandoneón con el maestro Eladio Blanco en la Capital Federal. Allí mismo estudió armonía y contrapunto, que luego perfeccionó con el maestro Leónidas Arnedo. A los 17 años ya tocaba profesionalmente, actuando en orquestas como la de Francisco Rotundo. Entre 1981 y 1985 incursionó como compositor en teatro. Su primera obra fue “Al perdedor” de Osvaldo Dragún. En Teatro Abierto compuso para la pieza de Jorge Boccanera, “Arrabal amargo” y luego para “El viaje del ángel” de Bagalá. En el mismo ámbito, trabajó junto a Roberto Cossa en tareas de investigación teatral. El mundo también pudo apreciar la maestría de Tumini, quien en 1975 actuó en la Unión Soviética, Suecia y Dinamarca y en 1985, se presentó en Alemania, Suecia y Francia. En 1992 hizo una gira por Chile, invitado por el Ministerio de Cultura de ese país y, en 1998 fue invitado por la Pan American Cultural Exchange y el American Festival for the Arts para viajar a Houston, donde dictó clases de tango en el Summer Music Conservatory at Episcopal High School. En el Auditorio de la Universidad de Saint Thomas de esa ciudad estrenó su obra “Gris de abril”, para bandoneón y grupo de cámara. Roca tuvo el privilegio de cobijarlo entre sus artistas desde 1990, año en que ingresó al Instituto Universitario Patagónico de las Artes. Uno de los momentos más destacados para los roquenses fue cuando, en 1997, Orlando Tumini, inició su trabajo en la Fundación Cultural Patagonia, con el cargo de Arreglador y Transcriptor y fundó el Quinteto de Tango de la institución. En éste logró, junto a Nushik Petrosyan en violín; Fabrizio Danei en piano; Miguel Angel Portal en guitarra y Laureano Melchiori en el contrabajo, conformar un grupo de tango de proyección contemporánea con un repertorio que incluye temas de Piazzolla, Cosentino, Troilo, Tumini y páginas de autores del cancionero tradicional. El quinteto ha realizado numerosas presentaciones en ciudades de las provincias de Río Negro, Neuquén y Chubut y se presentó en el Festival de Tango de la Ciudad de Buenos Aires en el año 2003. De Bolívar, en Buenos Aires, a Roca, la trayectoria de Tumini fue y es muy reconocida en el mundo de la cultura. Especialmente por su llegada a los jóvenes, a quienes contagiaba su amor por el tango, especialmente por Astor Piazzolla, y por su sabiduría y sensibilidad a la hora de componer, arreglar o tocar. Va a ser esa pasión «heredada», como dijo alguna vez, lo que más se va a recordar, esa música que de chico ya soñaba y que, afortunadamente, no va a ser fácil olvidar.

Notas asociadas: Un niño… Dolor y estupor por la muerte del maestro  

Notas asociadas: Un niño… Dolor y estupor por la muerte del maestro  


ROCA (AR).- Se fue un maestro. El bandoneón fue su fiel compañero durante años y hoy, solo, llora. Orlando Tumini tenía 66 años cuando partió. Pero tras él quedó un largo camino recorrido por el país y el mundo. En Roca marcó un quiebre en la historia del tango, especialmente con el Quinteto de Tango de la Fundación Cultural Patagonia. Ya a los 10 años comenzó a estudiar bandoneón con el maestro Eladio Blanco en la Capital Federal. Allí mismo estudió armonía y contrapunto, que luego perfeccionó con el maestro Leónidas Arnedo. A los 17 años ya tocaba profesionalmente, actuando en orquestas como la de Francisco Rotundo. Entre 1981 y 1985 incursionó como compositor en teatro. Su primera obra fue “Al perdedor” de Osvaldo Dragún. En Teatro Abierto compuso para la pieza de Jorge Boccanera, “Arrabal amargo” y luego para “El viaje del ángel” de Bagalá. En el mismo ámbito, trabajó junto a Roberto Cossa en tareas de investigación teatral. El mundo también pudo apreciar la maestría de Tumini, quien en 1975 actuó en la Unión Soviética, Suecia y Dinamarca y en 1985, se presentó en Alemania, Suecia y Francia. En 1992 hizo una gira por Chile, invitado por el Ministerio de Cultura de ese país y, en 1998 fue invitado por la Pan American Cultural Exchange y el American Festival for the Arts para viajar a Houston, donde dictó clases de tango en el Summer Music Conservatory at Episcopal High School. En el Auditorio de la Universidad de Saint Thomas de esa ciudad estrenó su obra “Gris de abril”, para bandoneón y grupo de cámara. Roca tuvo el privilegio de cobijarlo entre sus artistas desde 1990, año en que ingresó al Instituto Universitario Patagónico de las Artes. Uno de los momentos más destacados para los roquenses fue cuando, en 1997, Orlando Tumini, inició su trabajo en la Fundación Cultural Patagonia, con el cargo de Arreglador y Transcriptor y fundó el Quinteto de Tango de la institución. En éste logró, junto a Nushik Petrosyan en violín; Fabrizio Danei en piano; Miguel Angel Portal en guitarra y Laureano Melchiori en el contrabajo, conformar un grupo de tango de proyección contemporánea con un repertorio que incluye temas de Piazzolla, Cosentino, Troilo, Tumini y páginas de autores del cancionero tradicional. El quinteto ha realizado numerosas presentaciones en ciudades de las provincias de Río Negro, Neuquén y Chubut y se presentó en el Festival de Tango de la Ciudad de Buenos Aires en el año 2003. De Bolívar, en Buenos Aires, a Roca, la trayectoria de Tumini fue y es muy reconocida en el mundo de la cultura. Especialmente por su llegada a los jóvenes, a quienes contagiaba su amor por el tango, especialmente por Astor Piazzolla, y por su sabiduría y sensibilidad a la hora de componer, arreglar o tocar. Va a ser esa pasión "heredada", como dijo alguna vez, lo que más se va a recordar, esa música que de chico ya soñaba y que, afortunadamente, no va a ser fácil olvidar.

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora