Adiós a un gigante de hielo de la Patagonia: Glaciar Alvear perdió el 80% de superficie por el cambio climático
Un estudio de la Facultad de Agronomía de la UBA documentó la drástica contracción del macizo de Tierra del Fuego entre 1900 y 2024, un fenómeno impulsado por el aumento de temperaturas que ya alteró el turismo y la geografía local. La investigación advierte sobre la necesidad de proteger las reservas hídricas y adaptar la planificación urbana.
«El Alvear tiene sus días contados», sentenció la ingeniera en Recursos Hídricos, Anneris Stieben. Sostuvo que el cambio climático ya generó consecuencias irreversibles: uno de los macizos más importantes de la Patagonia perdió el 80% de superficie. Mientras, el Senado dio media sanción a la reforma de la Ley de Glaciares y en Diputados el oficialismo buscará su aprobación definitiva, lo que podría agravar la situación. Frente al daño ambiental, para la investigadora la alternativa es aprender a gestionar con una «visión de planificación urbana adaptativa y resiliente«.
Alerta en Tierra del Fuego: el calentamiento global consumió casi todo el Glaciar Alvear
Este diagnóstico surge de un reciente estudio difundido por el jefe de redacción de Sobre La Tierra, el Área de Divulgación Científica y Tecnológica de la Facultad de Agronomía de la UBA, Pablo Roset. La investigación documenta con precisión matemática el colapso del hielo: en apenas 124 años, el macizo no solo redujo su área de manera drástica, sino que su longitud cayó a la mitad. El Glaciar Alvear pasó de medir 2,3 kilómetros a solo 1,1 kilómetros de extensión.
Stieben, egresada de la Especialización en Teledetección de la Escuela para Graduados de la FAUBA, reconstruyó la historia del glaciar desde 1900 —fin de la última «Pequeña Edad de Hielo»— hasta 2024. Para ello, utilizó imágenes satelitales y realizó recorridas a pie para delimitar la superficie histórica donde no existían registros fotográficos. Sus datos revelan una aceleración alarmante del proceso.
Hasta 1979, el Alvear retrocedía a un ritmo lento de una hectárea por año. Luego la velocidad de destrucción se disparó: el promedio ascendió a 3,5 hectáreas anuales. El hielo, incapaz de resistir el aumento de la temperatura media y la disminución de las lluvias registradas desde 1991, comenzó una retirada frenética. Hoy, el glaciar se encuentra partido en dos bloques desconectados.
El impacto de este fenómeno trasciende lo ambiental y golpea la identidad local. El Glaciar Alvear, ubicado cerca de Ushuaia, representa un ícono turístico y social. Stieben remarcó que la desaparición de las famosas Cuevas del Alvear antes de 2019 marcó un punto de inflexión triste para la comunidad fueguina.
Sin embargo, la naturaleza reconfigura el escenario: donde antes había hielo eterno, hoy existe la Laguna Celeste, un espejo de agua que ocupa la cavidad rocosa excavada por el glaciar y que funciona como un nuevo mirador natural.

Proteger a los glaciares y anticiparse al impacto
A escala nacional, el panorama exige atención urgente. El Inventario Nacional de Glaciares identificó casi 8.500 km² de hielo en los Andes y las Islas del Atlántico Sur. Estos cuerpos constituyen la principal reserva de agua dulce para consumo humano, regulan el ciclo hidrológico y sostienen economías regionales. Su pérdida implica riesgos directos para el abastecimiento futuro.
Frente a los debates legislativos actuales, la evidencia científica apunta hacia la protección. Stieben destacó la necesidad de fortalecer el resguardo legal de las zonas de recarga y limitar las actividades extractivas o de alto impacto.
Además, consideró vital terminar de actualizar el inventario nacional y monitorear los cuerpos de hielo más pequeños, una tarea que Tierra del Fuego ya realiza con los glaciares Martial y Vinciguerra.

La gestión del agua asoma como el desafío central. La ingeniera advirtió que actualizar los balances hídricos resulta insuficiente. Se debe redefinir la disponibilidad futura del recurso para garantizar el abastecimiento aguas abajo y elaborar planes de contingencia ante inundaciones. Herramientas como los Planes de Gestión Integrada de Recursos Hídricos resultan fundamentales para equilibrar lo económico, lo ecológico y lo social.
«Mi idea es abordar cómo manejar la desaparición de glaciares en la zona urbana de Ushuaia, con una visión de planificación urbana adaptativa y resiliente. Es un aspecto necesario y pendiente que quiero desarrollar. Viví allí y me gustaría hacer ese aporte al lugar”, enfatizó.

El caso del Glaciar Alvear funciona como una advertencia clara. Su historia reciente demuestra la fragilidad del paisaje ante el calentamiento global. La aparición de nuevas lagunas y la desaparición de cavernas de hielo son la prueba material de un cambio de era. El hielo se retira y deja tras de sí la obligación de adaptar la infraestructura y las políticas públicas para un futuro con menos agua.
*Difundido por Pablo Roset, jefe de redacción en Facultad de Agronomía – Universidad de Buenos Aires
"El Alvear tiene sus días contados", sentenció la ingeniera en Recursos Hídricos, Anneris Stieben. Sostuvo que el cambio climático ya generó consecuencias irreversibles: uno de los macizos más importantes de la Patagonia perdió el 80% de superficie. Mientras, el Senado dio media sanción a la reforma de la Ley de Glaciares y en Diputados el oficialismo buscará su aprobación definitiva, lo que podría agravar la situación. Frente al daño ambiental, para la investigadora la alternativa es aprender a gestionar con una "visión de planificación urbana adaptativa y resiliente".
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