Bárbara, la veterinaria de Junín de los Andes que se abocó a la atención de animales silvestres

Es una de las pocas especialistas en el país que se dedica a la atención de fauna autóctona vulnerada.  El recorrido profesional de esta apasionada en el Día del Veterinario.

Frente al hallazgo de cualquier ave herida o atropellada, los referentes de Parques Nacionales, las delegaciones de Fauna de Neuquén y hasta veterinarios particulares acuden a Bárbara Bartolomé, una de las pocas especialistas en el país en la atención de fauna autóctona vulnerada. Esta veterinaria nació en Capital Federal, se crió en Rosario y desde hace 15 años vive en Junín de los Andes, en una zona rural camino al Lago Huechulafquen.

Durante 20 años, Bárbara trabajó en veterinaria clínica de mascotas, pero lo cierto es que siempre le interesaron los animales «no convencionales» o silvestres.

«Tuve oportunidad de aprender muchos de un colega que conozco desde los 17 -hoy tengo 54-, Guillermo Pérez Jimeno, y me aboqué por completo a los cursos y congresos vinculados a animales no convencionales (coballos conejos, hamsters, aves ornamentales) y silvestres, entre los que siempre me fascinaron las aves«, relata Bárbara.

Desde que tiene memoria, sintió fascinación por los animales. Al momento de definir sus estudios universitarios, dudó entre Biología Marina y Medicina «humana». Finalmente, decidió combinar su amor por los animales y la medicina, inclinándose por veterinaria en la Facultad de Casilda, al sur de Santa Fe.

Vivió en Rosario hasta 2007, momento en que decidió radicarse en el norte de la Patagonia. «Elegí calidad de vida. Soy una persona de poca ciudad», admite.

Al llegar a la región, se presentó ante las delegaciones oficiales informando que atendía animales «que no eran mascotas». Ya ese primer año, comenzaron los llamados y los pedidos de asistencia y así descubrió su verdadero interés en la veterinaria: los animales silvestres.

Dice desconocer el motivo de ese interés puntual y lo atribuye a «una cuestión de afinidad». «En mis inicios, lo que más me interesaba era la fauna marina. Hice tres pasantías en oceanarios y no volvería a trabajar ahí atendiendo a fauna encerrada. Ahora viéndolo a distancia, es terrible«, considera.

Bárbara estudió Veterinaria en la Facultad de Casilda, en Santa Fe. Foto: gentileza

Poco antes de la pandemia de Covid-19, dejó de atender mascotas y se abocó a las especies no convencionales y silvestres. «En la zona somos pocos especialistas. Ahora, las facultades de Veterinaria han incorporado la especialización en estas especies en la currícula, pero en mi época no existía. Hay mayor interés en la conservación y biodiversidad que lleva a que cada vez se formen más veterinarios con esta especialidad«, señala.

El primer búho que atendió, recuerda, presentaba una fractura. «Después, se multiplicaron las asistencias de bandurrias en la medida en que la urbanización fue invadiendo el bosque nativo. Se sumaron chimangos -que ya casi son urbanos- y rapaces, como águilas mora, halcones peregrinos, lechuzas. Sumé experiencia a la fuerza«, dice. Advierte que «la fauna urbana es la más vulnerada y registramos, por ejemplo, muchos teros atropellados. Entre octubre y abril es la mayor casuística de crías que caen de los nidos y son atacadas por mascotas«.

Bárbara atiende a los animales en su casa aunque muchas veces, los colegas le prestan instalaciones e incluso, equipos. Además, en el último tiempo, se conformó una red de rescates de fauna, la asociación civil Ñacurutú, un grupo interdisciplinario en el que participan Parques Nacionales, Fauna y la Defensoría del Pueblo de San Martín y Junín de los Andes, entre otras instituciones.

En este caso, el equipo de trabajo recibe los llamados, procede al rescate y la atención primaria de las aves, «siempre con la mirada puesta en la liberación”. «Todos son voluntarios y se trabaja a pulmón. Nos sostenemos gracias a donaciones», explica. El alias para colaborar es protejoalafauna.


Frente al hallazgo de cualquier ave herida o atropellada, los referentes de Parques Nacionales, las delegaciones de Fauna de Neuquén y hasta veterinarios particulares acuden a Bárbara Bartolomé, una de las pocas especialistas en el país en la atención de fauna autóctona vulnerada. Esta veterinaria nació en Capital Federal, se crió en Rosario y desde hace 15 años vive en Junín de los Andes, en una zona rural camino al Lago Huechulafquen.

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