Cómo viven los venezolanos en la región la intervención de Estados Unidos: «Hoy somos cautos, no hay nada para celebrar todavía»

En los últimos años, muchísimos venezolanos se radicaron en la región con la esperanza de reencauzar sus vidas. Cómo recibieron la noticia de la operación de Estados Unidos en su país durante la madrugada del último sábado.

Por Lorena Roncarolo

En la madrugada del último sábado, Marcos Araujo pasaba la velada con familiares en Bariloche, cuando, de repente, comenzó a recibir infinidad de mensajes de Whats App de los pocos parientes que le quedaban en Venezuela. Todos contenían videos del operativo ejecutado por fuerzas especiales de Estados Unidos que terminó con la detención del presidente venezolano Nicolás Maduro.

«Eran como las cuatro de la mañana. Eran videos de los bombardeos. En un primer momento, la gente decía: ‘Explotó algo’, ‘Algo se incendia’. En seguida, se supo que era un bombardeo. Era obvio ya que lo venían advirtiendo desde hace meses. Estábamos todos a la expectativa que, en cualquier momento, pasaría algo«, relató Marcos, de 51 años, que lleva 15 en Bariloche.

Definió la operación como «precisa y quirúrgica«: «Solo atacaron y bombardearon lugares específicos. Murieron dos civiles por la onda expansiva de una bomba en el aeropuerto y más de 30 integrantes de la guardia privada de Maduro. Eran cubanos».

Respecto a los cuestionamientos por la ofensiva de Estados Unidos, reconoció: «Conozco la mentalidad argentina, pero tengo que decir que esto fue un mal necesario. Además, no se puede hablar ahora de una ocupación extranjera cuando Venezuela lleva 26 años invadida por cubanos, chinos, iraníes y rusos. El país tiene un cáncer que, ahora está en quimioterapia y esto tiene consecuencias. Pero es la única forma de acabar con el problema de raíz. Esa es la lectura de la mayoría que estamos afuera«.

Marcos Araujo abandonó su país en 2010. Hoy tiene una hija barilochense. Foto: archivo

Marcos y su esposa decidieron abandonar Caracas en 2010, cansados de la inseguridad y la violencia. La mayoría de sus primos eligieron el mismo camino. Solo su padre y unos tíos permanecieron en el país. Este mecánico industrial desembarcó en Bariloche donde consiguió trabajo de inmediato y hoy tiene una hija «cien por ciento barilochense”.

«Hoy somos cautos. No hay nada que celebrar. Sabemos que esto es apenas el comienzo. La única alegría es que este delincuente esté preso. Pero una serie de personas de su mismo grupo sigue con libertad de acción. Estados Unidos no actuó contra la tiranía en Venezuela -indirectamente sí-, pero judicialmente actúa contra un terrorista«, dijo.

¿Se piensa en regresar con este contexto?, se consultó. Marcos aseguró que, en tantos años, logró acomodar su vida en Argentina. «No hay una posibilidad real de volver por lo que me queda de vida útil laboral. Y esto no va a cambiar de la noche a la mañana. Me quedan 13 años para jubilarme y esta reconstrucción llevaría 5. Además, mi hija nació acá: sacarla de su entorno no es algo que estemos pensando. De todos modos, hay muchas ganas de poder volver, en modo turista, sobre todo por nuestra gente que quedó allá. Es una ilusión grandísima», concluyó.

«Celebramos este gol pero el partido continúa»

Jennifer Stroiani abandonó Venezuela en 1999 cuando Hugo Chávez asumió la presidencia. «Una persona que había llevado adelante un golpe de Estado no era lo que yo quería para mi país«, sintetizó esta mujer de 50 años que vive en Bariloche desde 2005. Antes pasó por México y España hasta que desembarcó en Río Negro donde se casó con un argentino y tuvo dos hijas patagónicas. «Eché mis raíces acá, pero volvería de visita. Gabriel, mi esposo, sueña con conocer el país donde nací», dijo.

Jennifer llegó a Bariloche en 2005. Foto: Marcelo Martinez

La madrugada del último sábado, el celular de Jennifer comenzó a llenarse de mensajes. Eran de su madre. «Uno sueña con este día de mil manera, pero entré en shock. A medida que pasaban las horas, uno confirmaba que se lo habían llevado a Maduro, pero quedan todos los demás«, lamentó.

La mujer admitió que «trata de ponerle onda a la situación» aunque prefiere ser cauta. Hasta que esto no comience a fluir, me permito tener reservas. Estoy alegre porque Maduro va preso, pero falta el resto».

Jennifer, junto a un amigo venezolano que también se radicó en la región. Foto: Marcelo Martínez

Agregó que en estos 26 años, «uno se ilusionó muchas veces y después de cada elección, pasaba todo lo contrario. Estos años fueron una montaña rusa. Uno pensaba que salíamos de esto y todo empeoraba. Cuando hizo el referéndum que perdieron, salieron a decir que habían ganado». En ese momento, recordó, comenzó la segunda oleada migratoria. «Mucha gente entendió que la situación no iba a cambiar. Hay muchos jóvenes que no saben lo que es vivir en democracia», dijo.

Jennifer se mostró molesta cuando «la gente habla de la soberanía»: «¿De qué me hablan cuando el anillo protector de Maduro está a cargo de fuerzas extranjeras? Un país petrolero donde hay largas colas para cargar combustible porque no hay. El petróleo se lo llevan Rusia, Cuba. Vas a un hospital público y debes llevar todo porque no tienen ni un Paracetamol. No es que el derrame de ganancia petrolera cae sobre los venezolanos». Por último, acotó: «Celebramos este gol pero el partido continua».

Jennifer sueña con volver a Venezuela aunque «en modo turista». Foto: Marcelo Martinez

«No alcanza la vida para agradecer al pueblo argentino»

«Estamos felices porque es una noticia que esperamos muchos años y se dio«. Así se expresó Noelia García, referente de la comunidad venezolana en Alto Valle.

La mujer desembarcó en Neuquén hace 18 años atrás cuando a su esposo, petrolero, lo despidieron por adherir a un paro. «Hoy, nuestro país está en tensión porque han sacado los colectivos -un grupo armado muy peligroso- que está amedrentando a la ciudadanía. Están dolidos por lo que pasó con el dictador Maduro y la gente no se atreve a salir a la calle por temor a represalias», planteó la mujer a RÍO NEGRO RADIO.

Noelia insistió en que más allá de la detención de Maduro, «quedó lo peor, quedan los más peligrosos«. En cuanto a Delcy Rodríguez, la presidenta a cargo de Venezuela, señaló: «Se rumorea que ella entregó a Maduro». Y respecto a la intervención de Estados Unidos, lo consideró «una situación difícil. Los venezolanos quisiéramos arreglar solos nuestros problemas, pero mi gente ha luchado más de 20 años y eso ha significado muchas muertes. De modo que estamos complacidos».

Al consultarle si volvería a su patria, Noelia admitió que es difícil después de 18 años en los que construyó una vida en Argentina. «Es mi hogar, pero mi corazón también está en Venezuela. Es inevitable. De todos modos, no alcanzará la vida para agradecer al pueblo argentino por su cariño», planteó.


En la madrugada del último sábado, Marcos Araujo pasaba la velada con familiares en Bariloche, cuando, de repente, comenzó a recibir infinidad de mensajes de Whats App de los pocos parientes que le quedaban en Venezuela. Todos contenían videos del operativo ejecutado por fuerzas especiales de Estados Unidos que terminó con la detención del presidente venezolano Nicolás Maduro.

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