Con una menor convocatoria volvió la peregrinación por Ceferino

A lo largo de las tres jornadas programadas en Chimpay, los fieles participaron fervientemente en las misas, encuentros de jóvenes y acciones solidarias. Los obispos atribuyeron la baja en la convocatoria a lo ocurrido durante dos años de pandemia y la dura crisis económica que atraviesa el país.

El santuario del beato Ceferino Namuncurá, una vez más recibió en la 52º peregrinación a una considerable multitud de fieles que llegaron desde distintos puntos del país, hasta la pequeña localidad de Chimpay, para venerar al “lirio de la Patagonia” con ocasión de haber cumplido, el pasado 26 de agosto, 136 años de su nacimiento en tierras de Valle Medio.

Luego de dos años de inactividad producto de la pandemia del covid-19, la figura del “santo de corazón” volvió a mostrar su convocatoria de creyentes (aunque mucho menor a lo que esperaban los organizadores), quienes a lo largo de las tres jornadas programadas, participaron fervientemente en las múltiples celebraciones religiosas como misas, encuentro de jóvenes, acciones solidarias. Como cada año, la peregrinación comenzó con los primeros rayos del sol desde la Cruz del Quinto Centenario hasta el mediodía en el monumento ubicado en el Parque Ceferiniano.

También durante el fin de semana se conoció oficialmente mediante un mensaje del papa Francisco que el próximo 9 de agosto será canonizado el médico, religioso salesiano, beato y próximamente santo fallecido en la ciudad de Viedma, Artémides Zatti. Los Obispos de Río Negro están reuniendo fondos para viajar a la ceremonia oficial en Roma.

Desde el viernes fue llegando en buen número de personas que llegaron hasta el santuario donde reposa la imagen Beato, para tocarlo y acariciarlo, mientras con su rezó silencioso, llantos, agradecían la solución de algún momento complicado con la familia, de salud y otros pidiendo a Ceferino poder sortear los problemas actuales, como en la salud y en lo económico.

Se vio una menor cantidad de caminantes, jinetes y ciclistas durante la peregrinación.

Este año a diferencia de los anteriores, la congoja de la gente fue mayor. “Fue muy evidente el sufrimiento de la gente que tenía el corazón afligido por lo que se vivió estos años de pandemia y también por la realidad por la que está atravesando nuestro país”, señaló a este medio el obispo Esteban Laxague.

La principal homilía de ayer, sobre el mediodía del domingo, estuvo a cargo del obispo de Neuquén, Fernando Croxatto quien dedicó un párrafo de la misa a la realidad actual por la que atraviesa el país. “Cuando más grande, más humilde se debe ser, como lo fue Ceferino, cuidado cuando se te mete dentro la peste del orgullo en tu corazón. Qué lindo sería pedirle a Ceferino, ser sabios con oídos atentos para que te dé la sapiencia de no ponerte en el primer lugar. Qué lindo sería poder ubicarnos, que nos cuesta tanto”, expresó el ministro.

Los números de fieles que llegaron hasta Chimpay fue ampliamente menor a lo ocurrido en las últimas dos ediciones (antes de la pandemia).
Se vio una menor cantidad de jinetes, menos ciclistas, como también caminantes.
“Todo tiene una logística y la falta de dinero se notó mucho”, comunicaron desde la organización.
Eso repercutió en todos los puestos de ventas que se habían instalado. Los obispos lo atribuyeron a lo ocurrido durante dos años de pandemia y la dura crisis económica que atraviesa el país.


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