Sociedad
Cada año, un grupo de jinetes parte desde distintos puntos del Alto Valle rumbo a Chimpay. Van al costado de la ruta 22 o por caminos rurales, comparten fogones y guitarreadas y llevan consigo historias personales de fe y agradecimiento. El último tramo lo hacen juntos, con cerca de un centenar de caballos entrando al pueblo donde nació su santo.