Construir casas es una de las chances para que los aserraderos sobrevivan

La fabricación de viviendas de madera se plantea como una alternativa para los aserraderos de la región, hoy volcados casi exclusivamente a la elaboración de envases para la fruticultura. Adaptarse también exige nuevas inversiones en maquinarias.

15 ago 2018 - 00:00

En la región son pocos los aserraderos dedicados a la fabricación de casas de madera, mientras que son muchos más los que hacen envases para la fruta pero sin tener un horizonte que les permita avisorar un futuro promisorio. La crisis que atraviesa la principal producción del Alto Valle, que año a año achica la demanda de envases de madera, pegó de lleno en ese sector de la economía del Valle.

La alternativa de diversificación comenzó a ser analizada días atrás en un encuentro que se realizó en Villa Regina con la participación de dirigentes de la Cámara de Aserraderos y Afines, de la Cámara de Comercio de esta ciudad, del municipio reginense, del Ministerio de Agroindustria y del Inti.

El proyecto aún está en pañales y pone a los aserraderos en el dilema de volcarse a la producción de viviendas industrializadas de madera o bien continuar con la actividad de fabricación de envases para la fruta; porque si bien parte de la maquinaria a utilizar es similar, otros equipos específicos deben ser adquiridos, se requiere de instalaciones con mayor acondicionamiento y personal capacitado para la tarea.

Nazareno Olivetti presidente de la Cámara de Aserraderos y Afines que desde hace cinco años cambió su producción de envases por viviendas industrializadas en madera, consideró que la opción es muy válida para los aserraderos de la zona. Como contrapartida algunos propietarios de aserraderos de la región señalan la imposibilidad de volcarse a este tipo de producción y prefieren mantener la fabricación de envases.

El análisis que realizan los últimos es básico; actualmente no existe un mercado abierto para la venta de viviendas industrializadas de madera ni están garantizados los mecanismos para producción y colocación de las mismas; en tanto que a esto se agrega que deben cambiar rotundamente la matríz productiva para lo cual necesitan contar con maquinaria específica y personal capacitado para la tarea.

Construir casas es una de las chances para que los aserraderos sobrevivan
En el aserradero sostienen que construir casas implica mucho más que hacer cajones.

Por el otro lado, desde la Cámara de Aserraderos, apuntaron que el mercado para la venta de casas industrializadas es creciente, aunque aún se debe trabajar para generar una mayor aceptación basándose en los beneficios y costos de estas construcciones.

La búsqueda de alternativas para la industria de la madera, se comenzó a analizar con referentes de distintos sectores debido a la crisis que atraviesa el sector que fueron arrastrados a una muy difícil posición por la inestabilidad de la fruticultura.

“Nosotros estamos trabajando hace cinco años en el tema, tratando de desarrollar algo distinto. No es fácil, porque hoy diversificar un aserradero transformarlo en una fábrica no es sencillo, pero tampoco imposible, cuesta mucho. En nuestro caso en particular recorrimos mucho la región del norte aprendiendo, haciendo cursos”, comentó el presidente de la Cámara de Forestadores, Empresarios Madereros y Afines (Cafema), Nazareno Olivetti.

Precisamente en el encuentro que hace algunos días atrás se realizó en Regina con la participación de referentes de distintos organismos y entidades, se planteó como posibilidad comenzar a transformar los aserraderos hacia esta industria, con programas de capacitación hacia el personal para adecuarlo a los requerimientos de la transformación.

“Desde la cámara hemos estado incentivando esta idea, algunos asociados la han tomado, otros no. Sabemos que no es fácil, lo más difícil es que no tenemos asistencia y adecuarse a los cambios necesarios, con maquinarias e instalaciones tiene un costo importante. Hoy además es complicado hacer una estimación del costo de reconversión porque depende de la maquinaria e instalaciones que tiene cada aserradero y el costo de capacitación de personal”, sostuvo Olivetti.

Mientras se avanza en el análisis de variables para impulsar la transformación de los aserraderos, en forma complementaria se está haciendo un censo que permita contar con datos sobre la cantidad de empresas madereras y emprendimientos forestales, no sólo en el Alto Valle, sino en toda la provincia.

“Es un costo alto que no garantiza el negocio”

Una de las cuestiones a resolver es instalar con más fuerza la opción de las casas de madera, que si bien se venden varios modelos, todavía no es masivo.
Construir casas es una de las chances para que los aserraderos sobrevivan
La infraestructura actual es perfectamente adaptable para la fabricación de otras cosas.

Daniel Rigatto es propietario de uno de los aserraderos de Villa Regina que se encuentra entre los de mayor volumen de fabricación envases, que considera que la propuesta de transformación de estas industrias a la fabricación de casas prefabricadas es valedera, pero de difícil puesta en práctica.

“Hoy el principal problema es que hay que cambiar totalmente el esquema de producción, se requiere mayor cantidad de gente, capacitación especial, instalaciones de otras características; y principalmente no está asegurado el negocio”, sintentizó.

Rigatto que lleva más de 30 años en la industria de la madera con la construcción de envases y pallets para exportación, remarcó que para la industria maderera la situación es crítica dado que dependen de la actividad frutícola. “Hoy el costo de funcionamiento de un aserradero como el mío, que procesa unas 30 toneladas diarias de madera para fabricar envases y pallets es muy alto. Ese mismo volumen es el que se necesita para fabricar sólo una casa, es decir que transformándose se haría una vivienda por día del tipo industrializada”.

A su vez detalló que para la fabricación de envases y pallets, un aserradero tiene un costo de funcionamiento que ronda entre los 800 y el millón de pesos, considerando pago de sueldos, seguros, impuestos, tasas y servicios.

Al mismo tiempo señaló que hoy la demanda, al menos en la zona del Alto Valle Este, no es alta en cuanto a este tipo de viviendas, y producir sin tener asegurada la venta implicaría pérdidas.

“El cambio implicaría además tener que transformarse en constructor, porque no sólo hacer la panelería de paredes, los marcos de puertas y ventanas, sino que se debe construir la vivienda cuando se la entrega” agregó.

Hay que elegir: la convivencia es “casi imposible”

Aunque la propuesta de transformar los aserraderos en industrias para la fabricación de casas de madera surge como una alternativa de diversificación, los propietarios de aserraderos deberán optar por una u otra variante en la industria de la madera.

“El que quiere transformarse, tiene que dejar de lado la otra actividad. Para un aserradero reconvertir sus maquinarias, sus galpones para hacer panelería de viviendas industrializadas, y mantener al mismo tiempo la actividad como aserradero es casi imposible, porque es muy caro”, sostuvo Nazareno Olivetti, presidente de la Cámara de Aserraderos de la zona.

“Hacer las dos cosas es más difícil y más caro; se debe contar con más maquinaria, con otros espacios, con gente capacitada. Tenés que optar por una cosa o la otra, porque las dos al mismo tiempo es muy complicado en la situación en la que se está” remarcó.

Insistió que conque “en la situación en la que se está, los aserraderos prácticamente no pueden seguir trabajando; muchos aserraderos ya están parados, no saben si van a seguir y estamos a mitad de temporada; no hay materia prima, ningún aserradero tiene el stock necesario de madera para enfrentar la próxima temporada”.

En el caso de la construcción de viviendas “se debe tener la madera totalmente seca, no hay secaderos en la zona que puedan dar un apoyo o solución al tema, se debe tener madera seleccionada, y esto implica también tiempo de trabajo”.

Detalló que si bien en la zona es una industria naciente la de construcción de viviendas de madera, del mismo modo es creciente el mercado que se está abriendo. “No estamos hablando sólo de una vivienda, podemos hacer ampliaciones de una escuela, un puesto policial, un refugio para la Línea Sur. Lo que se fabrica tiene Certificado de Aptitud Técnica, y se debe trabajar en cambiar el concepto que tiene la gente en cuanto a este tipo de viviendas”. La opción es relativamente nueva en la zona.

Hay un sector de carpinteros que entiende que tampoco el mercado de las viviendas de madera ofrece garantías de comercialización.
La cuestión de los costos y el tiempo
Nazareno Olivetti, que ya lleva cinco años fabricando viviendas industrializadas de madera desde su emprendimiento ubicado en Allen, aseguró que este tipo de construcciones presentan una importante cantidad de beneficios para quienes las adquieren.
En primer término que el costo de la vivienda de entre 50 y 60 metros cuadrados cubiertos, representa el 60 por ciento de una vivienda de similares dimensiones construida con materiales tradicionales.
Mientras que la segunda demanda más de un año de tareas de construcción, la de madera en pocos meses se encuentra habitable.
Otra ventaja que presenta es su eficiencia energética, dado que por la cobertura de madera, requiere un menor gasto en gas para calefaccionarla, y en sentido inverso, la refrigeración también se hace de manera más eficiente.
A su vez realizar ampliaciones en la vivienda, es también de un menor costo que la construcción con materiales tradicionales.

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