Cuando en vacaciones descansan todos, menos mamá
Las vacaciones se convierten en una oportunidad para que otros descansen mientras ellas siguen trabajando. La diferencia es que ahora lo hacen en un lugar lindo.
Las valijas están listas, el destino elegido promete descanso y la familia entera celebra el merecido recreo. Sin embargo, para muchas madres, la palabra «vacaciones» es solo un cambio de escenario para las mismas responsabilidades de siempre. Mientras todos se relajan en la playa o duermen hasta tarde, ellas siguen trabajando. Porque la maternidad, no se toma vacaciones.
Nadie te lo cuenta cuando te convertís en madre. Nadie te dice que la planificación de las comidas, la logística de las excursiones, el cuidado de la ropa, la contención emocional de tus hijos y la gestión de los imprevistos van a recaer sobre tus hombros. Y menos aún, que esto sucederá incluso cuando se supone que deberías estar desconectando, disfrutando y descansando.
Son las madres las que en silencio se aseguran que la maquinaria familiar siga funcionando, las que se despiertan para preparar el desayuno, las que coordinan los horarios, las que limpian igual durante vacaciones. Y todo esto, mientras se espera estén radiantes, que disfruten del momento. Porque si no lo hacen, si se atreven a quejarse o a mostrar el agotamiento, son malas madres. Así de simple, así de injusto.
“La sociedad nos exige una productividad y una entrega inagotables. Se espera que seamos perfectas, que lo podamos todo, que no fallemos. Que nuestros hijos estén impecables, que no les falte nada, que sean educados y que se comporten bien. Que nosotras estemos dignas, regias, trabajemos, seamos exitosas. Que nuestra pareja no se derrumbe. Que todo, absolutamente todo, funcione de manera impecable”, comenta Johanna Gambardella, Co Founder y Directora Creativa de MamiTasking.“Y esa presión no desaparece con el cambio de paisaje; por el contrario, a menudo se intensifica”.
Las vacaciones se convierten en una oportunidad para que otros descansen mientras ellas siguen trabajando. La diferencia es que ahora lo hacen en un lugar lindo, con mejor clima, pero sin la estructura que al menos en casa permite respirar un poco. No hay escuela que dé un respiro de algunas horas. No hay rutina que ayude a organizar el caos.
Capaz el problema real es la falta de corresponsabilidad. Porque cuando la pareja viaja por trabajo, nadie pregunta con quién se quedan los hijos. Se da por sentado que se quedan con la madre. Pero cuando la mujer necesita un momento, cuando se pide ayuda, cuando se sugiere que quizás el otro podría hacerse cargo de algo, aparece la culpa. Esa culpa que nos han enseñado a cargar desde que somos pequeñas, que nos dice que no somos suficientemente buenas, que estamos siendo egoístas, que nuestros hijos nos necesitan solo a nosotras.
Pero aquí va la verdad incómoda: podés amar profundamente a tus hijos y, al mismo tiempo, estar cansada de la maternidad. Podés estar enamorada de tus hijos y cansada del rol. Estos no son conceptos excluyentes, aunque la sociedad nos haya enseñado que lo son. Podés quejarte, podés estar frustrada, podés necesitar ayuda. Y eso no te hace una mala madre. De hecho, te hace una madre honesta, una madre real, una madre que se atreve a decir en voz alta lo que muchas callan por vergüenza.
La que es mala madre no se lo pregunta. La que es mala madre no se siente culpable. La que es mala madre no está buscando constantemente formas de hacerlo mejor.
Justamente una consulta hecha por @Mami.tasking a su comunidad de más de 460.000 seguidoras, confirma datos y tendencias que llaman a la reflexión:
- La logística diaria de las vacaciones se concentra en el 76% de los casos en las mujeres.
- Para el 77% de las mujeres, la carga mental durante las vacaciones es igual o mayor que en el resto del año.
- La mitad de las mujeres (49%) que se van con su familia de vacaciones sostienen que descansan poco o nada.
- El 63% afirma que de las vacaciones vuelve igual o más cansada que cuando se fueron. Solo el 36% de las mujeres siente que de las vacaciones vuelve más relajada que cuando se fue.
- Para 8 de cada 10 mujeres que se va de vacaciones con su familia, su carga mental es igual o mayor que la de siempre.
- El 73% siente que la diferencia de carga mental entre la de ella y su pareja es muy grande.
- El armado de las valijas de la familia, le corresponden en un 85% de las mujeres. El otro 15% corresponde a ellos colaborando, pero haciendo el trabajo incompleto.
“Las vacaciones deberían ser un tiempo de disfrute para todos los miembros de la familia, sin excepción. Y Para que esto sea posible, necesitamos un cambio de paradigma. Un cambio que empieza en casa, con una distribución más equitativa de las tareas y una comunicación honesta sobre las necesidades de cada uno. Necesitamos que los padres se hagan cargo de verdad, no que «ayuden» a la madre. Necesitamos que la sociedad entienda que una madre descansada es una mejor madre, una compañera más presente, una mujer más feliz”, suma Victoria Pardo, Psicóloga y Co-Founder de MamiTasking
Cuando se deja de pretender ser perfecta, cuando te permitis ser real, cuando te atrevés a pedir ayuda y a poner límites, sucede algo mágico. Tus hijos ven a una madre que se cuida a sí misma. Ven a una mujer que se respeta. Ven a alguien que les está enseñando, con el ejemplo, que el autocuidado no es egoísmo. Y eso es el regalo más valioso que podés darles.
Así que durante las vacaciones hay que descansa de verdad. Sin culpa. Sin la sensación de que deberías estar haciendo algo más, porque todos en la familia merecen vacaciones.
Las valijas están listas, el destino elegido promete descanso y la familia entera celebra el merecido recreo. Sin embargo, para muchas madres, la palabra "vacaciones" es solo un cambio de escenario para las mismas responsabilidades de siempre. Mientras todos se relajan en la playa o duermen hasta tarde, ellas siguen trabajando. Porque la maternidad, no se toma vacaciones.
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