Dolor pélvico e incontinencia urinaria en mujeres: cada vez más consultas en Río Negro y Neuquén

Una de cada cuatro adultas menores de 40 años sufre pérdidas de orina. "No es normal", analizan kinesiólogas especialistas en piso pélvico. En varones, hay demanda por disfunciones sexuales. Dejar atrás los tabúes es salud.

Por Florencia Bark

Una de cada cuatro mujeres menores de 40 años tiene pérdidas de orina cuando tose o hace esfuerzos. Y entre el 30 y el 50% de las adultas experimentan algún tipo de disfunción del piso pélvico a lo largo de su vida, según distintas investigaciones. 

“Lo más frecuente en las mujeres son las incontinencias de orina ya sea por esfuerzo o urgencia como también prolapso”, dice Carolina Raffo Magnasco, kinesióloga fisiatra de Roca recibida en la Universidad Nacional de Buenos Aires (UBA) y especialista en rehabilitación del piso pélvico. 

La incontinencia es la pérdida de orina en forma involuntaria, ya sea de una gota o que toda la ropa interior se moje. “El problema es que está normalizado”, plantea Manuela Fernández Carro, kinesióloga y fisioterapeuta de Neuquén, con la misma especialidad.

Carolina Raffo Magnasco.

“Las pacientes que sufren incontinencia de orina normalizan mojar la bombacha. Van al gimnasio y saltan la soga o la cama elástica y pierden orina, eso lo normalizan”.

Carolina Raffo Magnasco, kinesióloga fisiatra de Roca.

Lo cierto es que desde que una persona logra el control de esfínteres -a los tres años- y hasta que muere, debería ser continente, pero no siempre sucede, según aporta su colega Fernández Carro.

Esta especialidad dentro de la kinesiología, poco difundida, aborda problemas uro ginecológicos, traumatológicos, embarazos, pre y post parto y sexualidad; en el caso de las mujeres. 

Las profesionales tratan todo tipo de síntomas y afecciones de la zona pélvica a través de la rehabilitación de piso pélvico: dispareunias (dolores durante o después de las relaciones sexuales); dolores pélvicos crónicos, endometriosis e histerectomia (cirugía ginecologica), infecciones urinarias a repetición, alteraciones en la función sexual y menopausia con dolor y sequedad vulvovaginal.

“La sintomatología es variada, pero muchas llegan con vergüenza, malestar emocional y dudas”, contó Fernández Carro y agregó: “También hay quienes consultan para prevenir o mejorar su calidad de vida desde un lugar de autoconocimiento corporal y cuidado integral”. 

En el caso de Raffo, hace cuatro años se especializa en rehabilitación pelviperineal, uroginecología y fisioterapia obstétrica. Es muy común para ella abordar a personas gestantes ya que también es docente en el curso de preparto del “Sanatorio Juan XXIII” de Roca y a diario recibe pacientes en su consultorio particular de calle Mendoza 626. 

Hay mucha gente que sufre estos problemas y cree que es algo natural y nunca llega al consultorio: toman un medicamento o simplemente aguantan, pero esto no es lo recomendable, porque con el tiempo se puede agravar. 

“Tenemos bastante demanda de población, solo que hay mucha falta de información”, valora la kinesióloga. Las consultas de pacientes van desde los 20 hasta los 80 años. No hay edad para la valoración de piso pélvico.  

“Hay más conciencia de que no es normal tener pérdidas de orina, dolor o disfunciones sexuales, pero todavía falta muchísimo para que se convierta en algo naturalizado y accesible para todas las personas. Lo mas importante es la prevención”.

Manuela Fernández Carro, kinesióloga de Neuquén. 
Manuela Fernández Carro.

Manuela Fernández Carro trabaja en un consultorio particular en Neuquén y también es docente universitaria, de grado y de posgrado en el país y en Latinoamérica. Hace una década se especializa en la temática, que no se enseñaba en la universidad en sus tiempos. 

Embarazo, pre y post parto


Uno de los grandes campos de intervención de estas profesionales es en el embarazo. Trabajan la prevención de secuelas luego del parto y la recuperación. Las cicatrices de cesáreas o las episiotomías luego de los partos vaginales. 

“En muchos casos quedan con incontinencia de orina, fecal, dolor en las relaciones sexuales y constipación”, contó Raffo. Todo esto tiene un abordaje específico. 

“Preparamos la pelvis y el abdomen para adaptarse de la mejor manera a los cambios y exigencias del embarazo, el momento del parto y rehabilitación en el posparto las secuelas que pueden haber quedado”, agregó su par de Neuquén. 

Disfunciones sexuales y patologías en varones


En los hombres, las patologías más frecuentes son las derivadas de cirugías de próstata y prostatitis,  según comentó la kinesióloga de Roca, pero también abarcan patologías urinarias, traumatológicas.

Otra de las temáticas de consulta son las disfunciones sexuales (eyaculación precoz, disfunción eréctil) y la enfermedad de Peyronie. 

Las incontinencias urinarias en varones suelen ocurrir luego de intervenciones prostáticas, pero también atienden casos de dolor pélvico (peneano, perineal y anal) derivados de hernias inguinales.

La incontinencia fecal o de gases es menos frecuente pero también les llegan consultas. “Tenemos incumbencia y nos llegan varios casos, como también la parte de oncología, consecuencias de cirugías, por ejemplo una prostatectomía cuando se quita la próstata hay pacientes que quedan con secuelas, como una incontinencia de orina. En esos casos también rehabilitamos”, dijo Raffo. 

Dejar atrás los tabúes, es salud


Uno de los grandes desafíos es lograr que la rehabilitación de piso pélvico esté incluida dentro de los programas de salud pública y privada como una necesidad básica y no como un lujo”, planteó la neuquina, Fernández Carro. 

Además, dijo que es necesario seguir formando profesionales actualizados en la temática con herramientas tecnológicas y abordajes interdisciplinarios, pero sobre todo visibilizar. “Que se hable sin tabúes sobre nuestra salud pélvica», plantea. 

“Podemos toser, ir al gimnasio, reírnos sin necesidad de usar un protector por miedo a las pérdidas de orina, las relaciones sexuales no deberían doler y podemos preparar nuestro cuerpo para la gestación, parto y posparto”.

Manuela Fernandez Carro, kinesióloga en Neuquén.

“En el hombre es todavía más importante que se empiece hablar sobre las disfunciones sexuales que altera la calidad de vida y su forma de relacionarse”, concluye.

Tratamientos: rehabilitación de piso pélvico


El tratamiento depende de la evaluación que se realice a la paciente, del diagnóstico y es personalizado, según explicaron las profesionales. Primero se hace una consulta con historia clínica y posteriormente una evaluación de la pared abdominal y de piso pélvico, intravaginal en las mujeres. “Observamos la posición de los órganos, del útero, de la vejiga, cómo están esos músculos”, comentó Raffo. 

El piso pélvico está formado por un grupo muscular que cumple la función de “hamaca”, sostiene los órganos que están por dentro de la pelvis. En la mujer: vagina, vejiga, útero, el recto que se comunica con el efínter anal; y en el hombre, próstata y vejiga. 

La evaluación se hace a través de tecnologías con una escala de valoración en fuerza con una electromiografía con la que se analiza la parte funcional del piso pélvico. Luego se hace una ecografía para ver su  funcionalidad. De acuerdo a la valoración que se obtiene, se planifica el tratamiento para cada caso.

“Trabajo con foco en la autonomía del paciente: enseñarles a conocerse, a entrenar, a registrar avances y también a disfrutar el proceso”, expresó Fernandez Carro. 

Por su parte, la roquense explicó: “La idea es que la paciente concurra al consultorio donde podemos controlar y guiar los ejercicios, cómo los están haciendo y luego que todo eso, que pueda realizarlo en su casa”. 

Si bien hay patologías ginecológicas como la endometriosis que no van a revertir, es posible mejorar la calidad de vida.


Una de cada cuatro mujeres menores de 40 años tiene pérdidas de orina cuando tose o hace esfuerzos. Y entre el 30 y el 50% de las adultas experimentan algún tipo de disfunción del piso pélvico a lo largo de su vida, según distintas investigaciones. 

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora