El avance de una especie invasora: extraen sauces para proteger la cuenca del río Manso y cuidar el bosque nativo en Bariloche
El Parque Nacional Nahuel Huapi busca frenar el avance del Sauce, una especie exótica detectada en el Lago Ventisquero Negro para evitar su propagación aguas abajo.
El Parque Nacional Nahuel Huapi lleva adelante un operativo específico para controlar la presencia de sauces (Salix sp.), una especie exótica invasora, detectada en los laterales del Lago Ventisquero Negro. La intervención apunta a frenar de manera temprana la expansión de estos árboles y evitar impactos ecológicos en la cuenca del río Manso.
Varias especies del género Salix (sauces) fueron introducidas en distintos lugares del mundo, principalmente para la producción forestal, y también con fines ornamentales y de protección, y Argentina no es la excepción.
Gloria Fernández Cánepa, integrante del CENAC, perteneciente al Área Biología de la Conservación del Parque, expuso que se han citado 13 especies de Salix, de las cuales solo una es nativa (Salix humboldtiana) y se conoce que al menos 4 de estas especies presentan carácter invasor en el país.
La invasión de sauces exóticos es actualmente una amenaza constante en la Patagonia. “Son especies extremadamente exitosas para invadir porque cualquier fragmento puede dar origen a un nuevo individuo”, explicó Fernández Cánepa.
Esa capacidad de reproducción vegetativa, sumada a su rápido crecimiento, les permite desplazar a la vegetación nativa y alterar de manera profunda la fisonomía del ambiente. En el caso de Ventisquero Negro, la preocupación no se limita a la competencia con especies autóctonas, sino al riesgo de una transformación total del paisaje.
Es por esto que cuando la guardaparque encargada de la Seccional Tronador advirtió la presencia de ejemplares de sauce no perdió tiempo en informar a las áreas del Parque correspondientes. “Había de diferentes alturas, aproximadamente nueve individuos, en una de las morrenas laterales del lago Ventisquero Negro, algo muy extraño para esa zona”, detalló la referente técnica.
Desde miradores y recorridas de campo, se observaron individuos de diferentes tamaños, algunos de hasta cinco metros de altura, en un ambiente dominado por vegetación arbustiva baja, lo que encendió señales de alarma. “Ahí la vegetación es baja y los árboles recién aparecen más arriba, por eso los sauces se veían claramente incluso desde el mirador”, aseguró la bióloga.

“Era una situación extraña para esa zona y, además, preocupante por la capacidad que tienen los sauces para invadir ambientes ribereños”, explicó la referente del Área de Biología de la Conservación del parque, que intervino junto al Área Forestal tras recibir los informes. A partir de allí se organizaron visitas técnicas para evaluar el alcance del problema y definir acciones de manejo.
El sauce no solo compite con las plantas nativas: «Al ser un árbol en un ambiente dominado por arbustos, puede modificar completamente la estructura del lugar. En biología hablamos de especies transformadoras porque cambian la identidad misma del ecosistema”, contó Fernández Cánepa.
Durante una primera jornada realizada en octubre de 2025, el equipo técnico registró 19 ejemplares y extrajo mecánicamente 11, procurando retirar la mayor cantidad posible de raíces.
En una segunda intervención, en diciembre, se detectaron individuos adicionales que no habían sido identificados inicialmente, lo que confirmó que la invasión era más extensa de lo que se pensaba en un primer momento. “En la segunda visita encontramos cuatro más que se nos habían pasado en el primer registro, lo que mostró que la invasión era un poco más abundante de lo que se había observado al comienzo”, expuso.
En total, se relevaron 23 ejemplares, todos georreferenciados para facilitar el seguimiento a futuro, y se concretó la extracción de raíz de 18 de ellos. El material vegetal fue trasladado a un sitio seguro para su posterior quema controlada, que será realizada por el Departamento de Incendios, Comunicaciones y Emergencias (ICE) del Parque, con el objetivo de evitar que fragmentos de ramas o raíces vuelvan a enraizar y generen nuevos individuos.
El valor ambiental del Lago Ventisquero Negro refuerza la urgencia del control. Desde este cuerpo de agua nace el río Manso Superior, que luego atraviesa otros lagos y ríos del sector sur del Parque Nacional Nahuel Huapi y continúa su curso hasta desembocar en el océano Pacífico. Una invasión de sauce en este punto podría propagarse aguas abajo y generar impactos a gran escala.

“El lago es muy importante porque a partir de él nace toda la cuenca del río Manso. Es uno de los recursos hídricos más significativos de la zona sur del parque”, remarcó la referente. En ese sentido, advirtió que una invasión de sauce en este punto podría tener consecuencias: “Si no se actúa en este tramo superior, el riesgo es que la invasión se propague y genere impacto aguas abajo».
Por ese motivo, el parque prioriza el manejo de invasiones incipientes, donde todavía es posible actuar y que se obtenga un resultado concreto. “Cuando las formaciones son tempranas y hay pocos individuos, el control tiene sentido porque puede generar un impacto real. En invasiones masivas, en cambio, las acciones suelen ser de controles preventivos”, explicaron desde el equipo técnico.
Además del impacto ambiental, la presencia del sauce también puede representar un riesgo para las personas en determinados contextos. “Cuando crecen dentro de los cuerpos de agua, sus ramas pueden formar lo que se conoce como coladores, que son estructuras muy peligrosas para quienes practican actividades recreativas”, explicó la referente del Área de Biología de la Conservación del parque, que intervino junto al Área Forestal (ambas áreas pertenecientes a la División Conservación del Parque).
Este tipo de formaciones puede provocar accidentes, especialmente en ríos con corrientes fuertes. “Por eso, en lugares donde la invasión es muy grande, como ocurre en algunos tramos del río Limay, los controles que se realizan muchas veces están vinculados a la seguridad de las personas”, señaló.
En esos casos, aclaró, no se busca erradicar completamente la especie, sino intervenir de manera puntual: “No se controla toda la invasión, sino sectores específicos donde hay riesgo para la gente”, explicó Fernández Cánepa.
El plan de trabajo contempla continuar con la eliminación de los ejemplares remanentes y realizar monitoreos bimestrales durante al menos dos años. El seguimiento es clave para contener el rebrote. «A veces se saca la planta y a través del tocón, vuelve a generar ramitas, entonces es necesario acudir varias veces para ir controlando estos rebrotes».
En paralelo al control mecánico que se realiza actualmente, el Parque Nacional Nahuel Huapi evalúa incorporar nuevas herramientas para el manejo de esta especie invasora. La entrevistada dijo que existen experiencias de control químico mediante el uso de herbicidas que han demostrado ser efectivas a pequeña escala.
“Se conoce que los herbicidas son efectivos para afectar a los individuos de sauce”, señaló, aunque aclaró que su aplicación requiere extrema precaución. Es por esto que se está trabajando de manera conjunta con universidades públicas y científicos del CONICET para analizar los posibles impactos sobre la flora y la fauna nativas. “Lo que no queremos es afectar la biota”, remarcó, y agregó que estas pruebas se desarrollan en escalas muy reducidas, como una herramienta que podría servir a futuro.
El Parque Nacional Nahuel Huapi lleva adelante un operativo específico para controlar la presencia de sauces (Salix sp.), una especie exótica invasora, detectada en los laterales del Lago Ventisquero Negro. La intervención apunta a frenar de manera temprana la expansión de estos árboles y evitar impactos ecológicos en la cuenca del río Manso.
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