Fundación Bariloche cumple 63 años: ciencia y desarrollo desde la Patagonia al mundo

La institución celebra su aniversario y reafirma un legado clave en investigación, con impacto regional y proyección global. Con hitos como el Modelo Bariloche, supo marcar un camino a nivel internacional.

Redacción

Por Redacción

La Fundación Bariloche celebra hoy, 28 de marzo, 63 años de una trayectoria que excede los límites de la ciudad que la vio nacer. Desde Bariloche, se consolidó como uno de los centros de pensamiento, investigación aplicada y formación más influyentes de América Latina.

La fecha adquiere una dimensión especial al cumplirse además 50 años del histórico “Modelo Bariloche”, una de las contribuciones más importantes de la ciencia latinoamericana al debate global.

La fundación fue creada en 1963 por Carlos Mallmann con una impronta innovadora: buscaba integrar ciencia, cultura y desarrollo. Esa mirada se tradujo rápidamente en hitos que marcaron la historia de la región.

Actualmente, reafirma su compromiso con una ciencia orientada al interés público, en un contexto global cada vez más complejo. Desde la Patagonia, la institución no solo produce conocimiento, sino que también construye una mirada crítica y situada sobre el desarrollo.

Nuevas generaciones de investigadores lideran e incorporan agendas emergentes, a la vez que van renovando una tradición que combina rigor científico, compromiso social y visión transformadora.

Los hitos de la fundación con sello patagónico


En 1967 nació la Camerata Bariloche, dirigida por Alberto Lysy, que llevó la música académica argentina a escenarios internacionales. Dos años más tarde, la institución organizó el primer curso latinoamericano de posgrado en planificación energética, formando profesionales de toda la región.

Foto histórica.

En 1970, incorporó la primera computadora de Bariloche, anticipando el rol clave de la tecnología en el desarrollo científico.

El Modelo Bariloche, una mirada disruptiva


Entre 1972 y 1975, bajo la conducción del científico Amílcar Herrera, la Fundación impulsó el desarrollo del Modelo Mundial Latinoamericano, conocido como “Modelo Bariloche”. La propuesta surgió como respuesta crítica al informe “Los límites del crecimiento” del Massachusetts Institute of Technology (MIT).

Mientras el diagnóstico dominante advertía sobre las restricciones físicas del planeta, el equipo patagónico introdujo una mirada disruptiva: el problema no era sólo la escasez, sino la desigualdad. El modelo planteó que el desarrollo equitativo era posible si se transformaban las estructuras sociales, colocando a la justicia distributiva en el centro del debate global.

A medio siglo de su formulación, esa idea continúa vigente en un mundo atravesado por crisis ambientales, energéticas y sociales.

Energía, ambiente y proyección internacional


A lo largo de las décadas, la Fundación Bariloche se posicionó como referente en temas estratégicos como energía, ambiente y políticas públicas. Sus investigaciones y asesoramientos se articularon con organismos internacionales como el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe y la Unesco, lo que consolidó una red de cooperación global.

El reconocimiento no tardó en llegar. En 1988, la institución fue distinguida con el Premio Konex como una de las organizaciones científicas más relevantes del país. Y en 2007, integrantes de su equipo participaron del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, organismo que recibió el Premio Nobel de la Paz por su aporte al conocimiento sobre el cambio climático.

Foto histórica.

El crecimiento institucional también se reflejó en su consolidación dentro del sistema científico nacional. En 1999, la Fundación trasladó su sede al Centro Atómico Bariloche, fortaleciendo su vínculo con el Instituto Balseiro y el entramado científico-tecnológico de la región.

Desde 2011, es Unidad Asociada del Conicet, uno de los principales organismos de investigación del país. La formación de recursos humanos fue uno de sus pilares. Programas como la Maestría en Economía y Política Energética y Ambiental y la especialización en gestión de recursos energéticos, desarrollados junto a la Universidad Nacional del Comahue, continúan formando profesionales clave para los desafíos del presente.


La Fundación Bariloche celebra hoy, 28 de marzo, 63 años de una trayectoria que excede los límites de la ciudad que la vio nacer. Desde Bariloche, se consolidó como uno de los centros de pensamiento, investigación aplicada y formación más influyentes de América Latina.

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