Incendios en la Patagonia: no sabía nadar, pero cruzó el lago en lancha para apagar los focos
El incendio que se desató en Puerto Patriada el lunes pasado se descontroló ayer por la tarde. Muchos pobladores debieron evacuarse, hubo casas que se prendieron fuego y hoy, nuevamente la incertidumbre.
«Estamos esperando el fuego«. De esta forma, Pol Huisman, que vive sobre la Ruta 40, en el kilómetro 1894, a mitad de camino entre El Hoyo y Epuyén, se refirió al incendio que ayer por la tarde se descontroló y terminó cruzando la ruta generando una amenaza para más poblaciones. Si bien las llamas se apaciguaron esta mañana debido a las bajas temperaturas durante la noche, los pobladores se preparan para lo que pueda deparar a partir del mediodía.
«Ayer explotaron un par de focos que estaban activos y se desmadró. El fuego avanzó por la cara norte del cerro Pirque, venía cubriendo la ladera este y con el viento, lo tenemos ahí. Los pobladores hacemos frente a lo indefendible», recalcó Huisman al tiempo que agregó que, en los últimos años, con los incendios reiterados de magnitud, muchos han logrado abastecerse con motobombas y tomas de agua.
«Estamos tan curtidos que se conformó una brigada de voluntarios, mucha gente joven, que recorre para colaborar con camionetas, motosierras e indumentaria. El humo y las llamas generan mucha angustia entre la gente«, reconoció.
Alberto Rodríguez vive en la zona rural de Epuyén. A su casa se ingresa por un callejón largo y angosto por donde solo puede transitar solo un vehículo. Todo está rodeado de bosque. «Tengo el fuego a 2.000 metros. Anoche tuvimos que evacuar a las 22. Agarramos la mochila de emergencia y nos fuimos, pero a las 3 decidimos volver a casa con mi compañera para ver cómo estaban los animales», comentó a diario RÍO NEGRO.

Ayer hasta el mediodía, indicó, «sin viento, el incendio estaba medianamente pasivo. Pero a las 16 se desvió la lengua de fuego y cruzó la ruta 40. Estalló y agarró para la zona del cerro Coihue. Fue un desastre. Agarró todo el bosque y siguió trepando el cerro. Por otro lado, avanza hacia Epuyén. Por eso, evacuaron varias viviendas».
Alberto hizo hincapié en que los pobladores no reciben información oficial del incendio desde la tarde de ayer. Pasadas las 22, Alberto, de 72 años y su esposa, de 60, tomaron la decisión de abandonar su vivienda. «Cuando el fuego se descontroló, en un grupo que tenemos con otros vecinos sugirieron que abandonemos el lugar porque se aproximaba el fuego. Hacía mucho calor, caía mucha ceniza. De hecho, tengo la garganta muy estropeada porque respiramos eso«, describió.
La decisión de autoevacuarse no se piensa demasiado, admitió Alberto, porque «si pensás que dejás todo, lo cierto es que no te vas. Cuando volvimos y vimos que los animales estaban bien y la casa seguía en pie fue un alivio. Pudimos dormitar de a ratos. Estamos rodeados de bosque que no nos deja ver el alcance del fuego».
En enero del año pasado, Gustavo Rojas perdió su casa que fue consumida por las llamas en Epuyén en tiempo récord. Este año, este hombre de 50 años vuelve a enfrentar la misma pesadilla.

«En este momento, no hay visibilidad, está todo tapado por el humo. Pero se esperan vientos y ese es el problema. Por eso, habría que atacar ahora en las zonas donde está más calmo para hacer fajas. Porque el fuego se va a venir para la ladera sur del Pirque«, alertó.
Lamentó que, cuando el fuego se disparó ayer por la tarde arrasó con la vivienda de Lucas Chiappe, un poblador de Epuyén que contribuyó para que el cerro Pirque fuera declarado área natural protegida.
«Ayer no volaron las avionetas y decían que por la poca visibilidad. Pero hoy que está igual andan volando. Uno entiende que contra la naturaleza no podemos hacer nada pero hay muchas cosas que no se entienden», dijo Gustavo.
Desde los últimos días, este hombre se organiza con otros vecinos para sofocar focos en distintas zonas. «La Brigada de Incendios te dice que ni te metas. Los bomberos no te dejan participar. Pero no nos podemos quedar de brazos cruzados porque no hay muchos recursos y hay focos por todos lados«, lamentó.
Ayer al mediodía, contó que un grupo decidió cruzar el lago Epuyén para abocarse a esos focos. «El Splif estaba en El Hoyo, pero gracias a los vecinos logramos apagarlo. Armamos una pelopincho y la íbamos moviendo para cargar la motobomba y llegar más lejos. Todo esto adentro de la montaña«, relató.
«En ese momento, ¿no hay temor por la seguridad?», se le consultó. «Sí se piensa. Yo tengo cuatro pibes y no se nadar. Pero dije: ‘Me mando igual’. Crucé el lago en lancha y cuando llegué del otro lado, vi el fuego ahí nomás y la lancha que se fue, pensé: ‘Si hay que salir disparando, ¿para dónde voy?’. En un momento, el fuego nos empezó a rodear. Pero me ganó la confianza. Apagamos y logramos apagar ese pedacito de algo muy extenso. Algo pudimos aportar«, dijo.
"Estamos esperando el fuego". De esta forma, Pol Huisman, que vive sobre la Ruta 40, en el kilómetro 1894, a mitad de camino entre El Hoyo y Epuyén, se refirió al incendio que ayer por la tarde se descontroló y terminó cruzando la ruta generando una amenaza para más poblaciones. Si bien las llamas se apaciguaron esta mañana debido a las bajas temperaturas durante la noche, los pobladores se preparan para lo que pueda deparar a partir del mediodía.
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