La huerta original que produce con una “cosecha de la lluvia”

Funciona en una escuela rural de Río Colorado. Acumulan el agua que cae al techo con un sistema de canaletas. La zona no tiene agua potable y la de las perforaciones no sirve para el riego.

16 jun 2018 - 18:50

Sin red de agua potable y ubicada en una zona de bajo riego a 15 kilómetros de Río Colorado, en la Escuela Rural Nº 189 no quedó otra que apelar a la creatividad. A través de una iniciativa de las maestras y profesionales del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) desarrollaron una “cosecha de agua de lluvia” para poder sostener la huerta agroecológica.

Se trata de un original sistema con una serie de canaletas que se despliegan en los techos del viejo edificio. Así pueden juntar toda el agua de lluvia y dirigiría a un tanque de 10.000 litros, que es utilizada para el riego de la huerta y los plantines.

Ahora los 25 chicos que asisten a la escuela de “Colonia El Gualicho” pueden ir conociendo desde pequeños los beneficios que brindan los cultivos bajo cubierta, que aún no se desarrollan íntegramente en Río Colorado.

La mayoría de los alumnos son de familias vinculadas al campo o a la agricultura, al trabajo de la tierra.

El proyecto educativo se llama “Ketrawe”, (Cultivar la tierra) e incluye a la huerta en el diseño curricular. Se fue desarrollando en un trabajo articulado entre el equipo docente y las instituciones del medio como el INTA, Pro Huerta, el municipio y el Centro de Educación Técnica N°24.

La iniciativa tiene un doble propósito: mostrar por una lado lo que las familias producen, valorando el medio rural y por otro juntar dinero para realizar viajes y excursiones con los chicos. Todo como un intento de acercar “el Gualicho a Río Colorado”, sostuvo el equipo docente en el Proyecto Educativo Institucional.

Varios intentos para cultivar la tierra en el lugar fracasaron antes porque la zona carece de agua adecuada y saludable para el riego de los cultivos.

La escuela primaria “Martín Miguel de Güemes” es un colegio que está ubicado en la zona rural, a unos 15 kilómetros del casco urbano de Río Colorado en el límite entre la zona bajo riego y la de secano (el monte) .

La propuesta del equipo docente apunta a recuperar los conocimientos de los pequeños y de sus grupos familiares, integrándolos al proceso de aprendizaje.

“Así, trabajando en conjunto, se fue adaptando el diseño curricular. Cambiamos los ejemplos de los manuales que muestran a un león alimentándose de un antílope en África por la ‘vaquita de San Antonio’, que se alimenta del pulgón en la lechuga de la huerta de la escuela. Solo por citar alguno de los casos”, explicó la ingeniera agrónoma Karina Zon, una de las impulsoras del proyecto de la cosecha de agua de lluvia.

Recordó que durante el 2016, con los aportes del Pro-Huerta y la dirección técnica de Eliceo Alfaro de la Agencia de Extensión Rural del INTA Valle Medio y la colaboración del municipio de Río Colorado, se construyó en el fondo de la escuela un invernadero para hacer una plantinera, con una estructura que aportaron los padres de los propios chicos.

El proyecto concurso junto a 100 propuestas de todo el país, a través de una iniciativa del INTA.

Con gran satisfacción para la comunidad educativa y los alumnos, recibieron la noticia de que fueron uno de los ganadores con el boceto “Cosecha de agua de lluvia.”

El dinero calculado para concretar la idea fue de unos 80.000 pesos. Para este año esperan poder contar con los plantines que sirvan para sumar a la “Feria Americana” que organiza anualmente el grupo de madres y docentes de la escuela.

“La mayoría de los chicos que asisten a la escuela son del área rural y tienen un vínculo directo con el cultivo de la tierra”.
Karina Zon, ingeniera agrónoma, una de las impulsoras del proyecto.
En cifras
10.000
Los litros de agua de lluvia que puede acumular el tanque ubicado en tierra y que recibe la descarga del techo.
$ 80.000
El costo de materiales e instalación del sistema de canaletas y la cisterna que guarda el agua de lluvia.
Una zona rural que no tiene agua potable
La zona rural de “El Gualicho”, distante a 15 kilómetros de Río Colorado, no cuenta con red de agua potable, tampoco está ubicada en una zona con cobertura de riego.
En los últimos años se realizaron varias perforaciones a diferentes profundidades. Todas fracasaron porque el líquido extraído presentaba un alto grado de salinidad (6 Mhoms), que no es apto para aplicar en el riego.
Tras las inquietudes de los docentes, la agencia del INTA de Río Colorado elaboró un proyecto Especial de Pro Huerta para financiar el sistema que permite la cosecha de agua y su posterior distribución hasta los cultivos y el invernadero.
El proyecto fue aprobado, obteniendo una de las mejores puntuaciones del país, 99 sobre 100 puntos.
Del techo a la cisterna y desde allí al invernadero

Al elevar la mirada se pueden ver con claridad una serie de canaletas que recorren el techo de la escuela y conectan con una cisterna negra en tierra.

Con el original sistema van recolectando toda el agua de las lluvias y es conducida hacia el tanque, que tiene una capacidad para 10.000 litros.

Lo que sigue es la distribución desde allí mediante mangueras de riego, a través de un sistema de goteo y una canilla para llenar recipientes que sirven para trasladar el agua a otros sectores del predios. Incluso para abastecer de agua al resto de árboles y plantas que posee la institución.

En poco tiempo se concretara un segundo paso que será la colocación de una bomba con sus electroválvulas para automatizar el proceso y que los cultivos no se pierdan en épocas de receso escolar, que al no haber concurrencias impiden normalmente los riegos correspondientes.

Una forma de revalorizar la identidad de El Gualicho

El grupo de docentes y profesionales del INTA trabajaron para revalorizar la historia e identidad de la zona de El Gualicho, donde está la escuela rural.

Bajo ese criterio realizaron la siembra de árboles nativos, como es el caso del “Caldén”.

Los trabajos se concretaron a partir de semillas que fueron halladas por las profesionales entre el estiércol bovinos de la zona, en campos cercanos donde abunda la especie, que es consumida por los animales por los nutrientes que les brinda.

Como hecho anecdótico, cuando se llevaron la materia reunida, los chicos se resistían a extraer con sus manos las semillas de la bosta de los animales, pero al ver a las técnicos del INTA, los chicos se animaron.

Les explicaron que al pasar por el tracto digestivo de los animales, las semillas eliminan los mecanismos que inhiben la germinación. “Se pudieron sacar muchas semillas germinadas y otras a punto y se plantaron con éxito. Hoy se pude ver como progreso del crecimiento de lo que serán los futuros arboles de caldén”, explicó la agrónoma Karina Zon.

Los registros históricos señalan que el caldén es un árbol tiene los primeros antecedentes en las tribus indígenas que poblaron el centro y sur del país, hasta fines del siglo XIX. El 21 de mayo, los alumnos realizaron la siembra del árbol nativo, relacionado con la identidad del Gualicho.

Cuentan los registros de la “Campaña al desierto”, que por esta zona descubrieron la existencia de un árbol grande y solitario, llamado “Gualicho” por los pueblos originarios, quienes le ofrendaban pequeñas piedras envueltas en cintas que colgaban de sus ramas, lo que le confería un aspecto particular.

La propuesta del equipo docente apunta a recuperar los conocimientos que ya traen los chicos y sus grupos familiares, integrándolos a
los procesos de aprendizaje.
Río Colorado

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