Lenguaje inclusivo: por qué genera resistencia

El investigador del Conicet, Manuel Abeledo analiza la violenta polémica que surge en torno a su uso y a los preconceptos sobre cómo funciona.

Discusiones en las mesas familiares, con amigos y en los grupos laborales. Comentarios agresivos en las redes sociales y debajo de las noticias de los diarios. El uso del lenguaje inclusivo sigue generando polémica y amplía la grieta entre quienes deciden emplearlo y quienes defienden fervientemente los postulados de la Real Academia Española (RAE).

El objetivo del lenguaje inclusivo fue incluir a personas que no se identifican como hombres ni mujeres en una lengua en la que muchas palabras se clasifican como masculinas o femeninas.

El debate cobró una fuerte relevancia social en los últimos años y al día de hoy, sigue generando resistencia.

El investigador del Conicet Manuel Abeledo considera que muchas veces, las discusiones se apoyan en preconceptos sobre la lengua que no son correctos. “Por un lado, está la idea de autoridad sobre la lengua. ¿Quién dice si está bien o mal? Se suele mencionar a la RAE, pero la lengua no tiene autoridad, opera por consensos, por fenómenos sociales. La lengua no es sujeto de derecho”, observó Abeledo, al tiempo que señaló que la RAE es una institución española y la Academia Argentina de Letras no es una filial de ella.

Remarcó que la lengua es más flexible de lo que pensamos. En torno a las discusiones sobre el lenguaje inclusivo surgen argumentos sobre la fragilidad de la lengua. “Se suele pensar que la lengua no funciona sin seguir todas las reglas. Tampoco es verdad. La lengua es asombrosamente flexible. Si miramos la historia del español, estamos en un momento en estos últimos 200 años de asombroso cuidado en la conservación de la lengua. La flexibilidad de la lengua está poco aprovechada: poco sometida a variaciones”, indicó el investigador del Instituto Patagónico de Estudios en Humanidades y Ciencias Sociales (IPEHCS) y docente en la Universidad de Buenos Aires.

Expresar identidad

Abeledo agregó que, al igual que la vestimenta, el lenguaje manifiesta identidad. Por eso, subrayó, es un error decir que el lenguaje inclusivo es la expresión de un posicionamiento ideológico y que el masculino genérico es neutro. “No es neutro. Implica un posicionamiento como sucede con todas las palabras que elegimos o la forma de entonación. Con el lenguaje inclusivo uno tiende a pensar que una persona quiere imponer algo. Y no es así. Es la identidad que lo representa”, sostuvo.

En junio del 2022, el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires prohibió a los maestros usar palabras de género neutral durante la clase. La ministra de Educación, Soledad Acuña, consideró que ese lenguaje violaba las reglas del español y dificultaba la comprensión de los estudiantes.

“La resistencia al lenguaje inclusivo ¿está asociada a la política partidaria?”, preguntó este diario. “Sí y no”, respondió Abeledo, “el feminismo se propuso políticamente como un movimiento transversal, como se vio cuando se discutió la ley del aborto”.

Sobre la violencia que genera el lenguaje inclusivo, señaló que es posible evitar hablar de política, pero “el sistema de género es inevitable usarlo al hablar. Por eso, está presente todo el tiempo”.

“Cuando una persona en Twitter usa la “e” o, cuando Paulina Cocina publica una receta y pone ‘chiques´, aparece un nivel de violencia asombroso. Uno no tiene que subestimar la resistencia que generan estos cambios de estructuras de poder. El lenguaje inclusivo llega para cuestionar una estructura de poder” , consideró.

Abeledo aclaró que la lengua va cambiando a lo largo del tiempo. En esas mutaciones, hay elementos que permanecen y otros que no. “Hay cosas de la lengua que representan al siglo XIII, XIX o que pasaron este año. Uno podría ir cavando las etapas arqueológicas de la lengua e ir encontrando rastros de culturas de diferentes tiempos de su historia”, definió.

Explicó que “el masculino genérico” representa unos tiempos de historia de la lengua donde la sobrerrepresentación de lo masculino estaba aceptada. “Era lo normal, lo que indicaban las pautas culturales. Ahora, en cambio, tenemos la necesidad de que la lengua exprese distintas formas de pensar; por eso surge el lenguaje inclusivo”, concluyó.


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