Ochenta máquinas para limpieza y acopio

VILLA LA ANGOSTURA.- El vecino saca la arena de su parque y lo deja en la calle. Una pala mecánica contratada por la Unidad Ejecutora carga la ceniza en un camión y éste traslada el material recogido hacia alguno de los acopios transitorios. Ahí, otra máquina cargará la ceniza en un camión batea grande que finalmente recorrerá unos 7 o 15 kilómetros para depositarla en el lugar de acopio final (laguna del Bonito o acopio en las inmediaciones de la ruta Siete Lagos). El sistema se replica en unos 10 frentes de trabajo, un total de 80 máquinas, entre camiones, bateas, minicargadores, motoniveladoras y palas mecánicas. También hay varias cuadrillas de trabajadores que realizan la limpieza fina y de lugares de difícil acceso. Si bien el gobernador Jorge Sapag a principios de julio aseguraba que la única solución era sacar la ceniza, Mauro Millán, responsable local de la Unidad Ejecutora, señala que evaluaron algunas alternativas pero que técnicas como la hidrosiembra en todo el ejido sería “inviable”. “En la arena volcánica no crece tan fácilmente, no se puede vegetar así nomás. Es imposible reciclar semejante volumen de arena”, dice. No obstante, asegura que “seguimos pensando en eso, tratar de que la gente no saque todo y reciclar la arena”. En algunos lugares, cerca del paso internacional se registró 40 centímetros de arena volcánica, en el centro de la localidad la mitad. Hace un mes aproximadamente, la UEP adquirió una chipeadora, una máquina que reduce a pequeños chips los residuos forestales. El funcionario indicó que uno de los proyectos es “hacer un acopio de chips y que la gente puede venir a sacar el material gratuitamente, sobre todos aquellos que no han sacado la arena”. Quienes cuestionan la extracción de ceniza como único método apuntan a los costos elevados -técnicas como la hidrosiembra serían más económicas- y porque el movimiento del material genera mayor polvo en suspensión.


VILLA LA ANGOSTURA.- El vecino saca la arena de su parque y lo deja en la calle. Una pala mecánica contratada por la Unidad Ejecutora carga la ceniza en un camión y éste traslada el material recogido hacia alguno de los acopios transitorios. Ahí, otra máquina cargará la ceniza en un camión batea grande que finalmente recorrerá unos 7 o 15 kilómetros para depositarla en el lugar de acopio final (laguna del Bonito o acopio en las inmediaciones de la ruta Siete Lagos). El sistema se replica en unos 10 frentes de trabajo, un total de 80 máquinas, entre camiones, bateas, minicargadores, motoniveladoras y palas mecánicas. También hay varias cuadrillas de trabajadores que realizan la limpieza fina y de lugares de difícil acceso. Si bien el gobernador Jorge Sapag a principios de julio aseguraba que la única solución era sacar la ceniza, Mauro Millán, responsable local de la Unidad Ejecutora, señala que evaluaron algunas alternativas pero que técnicas como la hidrosiembra en todo el ejido sería “inviable”. “En la arena volcánica no crece tan fácilmente, no se puede vegetar así nomás. Es imposible reciclar semejante volumen de arena”, dice. No obstante, asegura que “seguimos pensando en eso, tratar de que la gente no saque todo y reciclar la arena”. En algunos lugares, cerca del paso internacional se registró 40 centímetros de arena volcánica, en el centro de la localidad la mitad. Hace un mes aproximadamente, la UEP adquirió una chipeadora, una máquina que reduce a pequeños chips los residuos forestales. El funcionario indicó que uno de los proyectos es “hacer un acopio de chips y que la gente puede venir a sacar el material gratuitamente, sobre todos aquellos que no han sacado la arena”. Quienes cuestionan la extracción de ceniza como único método apuntan a los costos elevados -técnicas como la hidrosiembra serían más económicas- y porque el movimiento del material genera mayor polvo en suspensión.

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