Pinos, sauce exótico y rosa mosqueta: el desafío del Parque Lanín para restaurar el bosque nativo

El Departamento de Conservación y Manejo impulsa un plan estratégico para mitigar el impacto de la flora invasora. El foco está en el control de las especies, pero también en intentar revertir las decisiones humanas que alteraron la biodiversidad en la Patagonia.

Por Elena Egea

Todo comienza con una decisión humana imprudente, sin medir consecuencias, y después llega “una reacción en cadena”. Las especies foráneas se adaptan, se expanden, modifican el paisaje y avanzan contra la biodiversidad. “La magnitud de la invasión de flora exótica a nivel de todo el Parque Lanín es inmensa”, enfatizó el referente del Departamento de Conservación y Manejo, Hernán Attis Beltrán. Ante este escenario, se puso en marcha un proyecto para erradicar las coníferas, el sauce exótico y la rosa mosqueta dentro de las áreas protegidas.

El ingeniero forestal y doctor en Biología lidera el plan de “Prevención, Control y Monitoreo de Flora Exótica Leñosa Invasora en el Parque Nacional Lanín”, ya aprobado por la Dirección Regional Patagonia Norte. “Eso le da formalidad al proyecto, cierto grado de presupuesto y un marco que permite ir vinculándose con otras instituciones”, afirmó.

La iniciativa propone desarrollar una capacidad institucional estable para prevenir, detectar, priorizar, intervenir y evaluar resultados en uno de los procesos de degradación más complejos en Neuquén.

Optimizan recursos para detener el avance de la flora leñosa invasora en Neuquén


Attis Beltrán explicó que, como se trata de una problemática que también afecta al Parque Nacional Nahuel Huapi, trabajarán en conjunto. “Las plantas invasoras no tienen en cuenta los límites jurisdiccionales”, advirtió. El plan incluye a técnicos de distintos departamentos, guardaparques, equipos de educación ambiental y comunicación, además de investigadores, ONG e instituciones científicas externas.

Como “los recursos son muy finitos y las posibilidades de intervenir son muy limitadas”, para ejecutar el proyecto se apoyan en una matriz de casos. Ese esquema permite decidir dónde actuar primero, sobre qué focos y con qué objetivos.

“Necesitamos, por un lado, disminuir la posibilidad de nuevas invasiones y, por otro, ser lo más eficientes y eficaces posibles a la hora de intervenir”, señaló el ingeniero. La prioridad apunta hacia sitios de alto valor de conservación y a invasiones en etapas iniciales, donde el control conserva mayor viabilidad y menor costo.

Buscan controlar la flora exótica leñosa. (Foto: Gentileza).

Cuáles son las especies invasoras bajo la lupa en el Parque Lanín


Attis Beltrán indicó que las coníferas exóticas, sobre todo los pinos, son de las especies no nativas que más se han expandido a lo largo del parque. Pese a que se camuflan entre la flora autóctona, han generado cambios en el paisaje y contribuido a la pérdida de biodiversidad. Además, incrementan el riesgo de incendios forestales.

Para mitigar su propagación, a través del Plan Pewen, se propuso utilizar la leña de pino como herramienta de manejo: secarla y aprovecharla de forma planificada permite retirar biomasa exótica y, al mismo tiempo, liberar espacio para que el bosque nativo se recupere. A partir de ensayos previos, descubrieron que cada extracción abre la posibilidad de un proceso de sucesión y restauración para devolver a esos sitios condiciones ambientales parecidas a las originales.

Otro gran invasor es el sauce exótico. “Es el que vemos en casi todos los ríos de nuestras cuencas”, mencionó el ingeniero. Indicó que su erradicación resulta “muy difícil” por su enorme capacidad de rebrote. “Si pudiésemos detectar aquellos lugares en donde la invasión es incipiente, ese es un lugar para actuar e intervenir”, resaltó.

La rosa mosqueta, que se ve tan simpática e inofensiva, altera los ecosistemas en campos abiertos. “Se va expandiendo cada vez más y saca al ganado de su lugar de pastoreo. Hace que se tengan que dirigir hacia otras zonas, por ejemplo, al bosque y comienzan a comer el sotobosque”, explicó Attis Beltrán.

Junto con la retama y el lupino, son plantas muy bonitas, pero exóticas y muy invasoras. Indicó que, como la dificultad para sacar la rosa mosqueta es muy grande, por su capacidad de rebrote, las acciones se focalizan en “lugares de alto valor de conservación donde realmente están generando problemas”.

Pese a que el proyecto abarca a estos tres tipos de flora exótica, el referente del Departamento de Conservación y Manejo del Parque Lanín insistió en que «no hay especies buenas y malas, aunque sí hay especies que tienen más estrategias para crecer, para desarrollarse y para avanzar en el ambiente”.

Apuntó contra los seres humanos: “Que una especie hoy sea un problema tiene que ver con la decisión de un grupo de personas que, en algún momento, tomaron la determinación de implantar una especie y no contemplaron su manejo posterior”. Si el foco se coloca solo en el pino, el sauce exótico o la rosa mosqueta, se corre el riesgo de volver a cometer las mismas omisiones.

Turistas aliados y una red de instituciones para frenar invasiones en el Parque Lanín


El nuevo plan del Parque Nacional Lanín no se sostiene solo en equipos técnicos. Aspira a sumar ojos, manos y conocimiento en múltiples frentes. Incorpora a guardaparques, el Departamento de Educación Ambiental, el área de Comunicación, el ICE y la Dirección Regional Patagonia Norte. Además, se articula con el Parque Nacional Nahuel Huapi, el INTA, universidades y ONG.

El ingeniero forestal y doctor en Biología, Hernán Attis Beltrán, destacó que esa integración permite combinar ciencia, capacidad operativa y presencia territorial para trabajar en la construcción social del problema. Cada institución aporta una pieza distinta, desde la investigación sobre dinámica de especies exóticas hasta la organización de campañas de control y restauración en terreno.

Jornada de erradicación de pinos con estudiantes del Centro Regional Universitario San Martín de los Andes de la UNCO. (Foto: Gentileza).

El proyecto también reserva un lugar clave para la gente que recorre el parque. Turistas que hacen trekking, observadores de aves, pescadores, estudiantes y pobladores pueden funcionar como sistema de alerta temprana y como recurso para jornadas de manejo. “La idea es que visitantes y voluntarios se sumen avisando sobre la observación de una especie exótica y también en campañas de control y erradicación”, explicó el ingeniero.

Aún no se habilitaron canales de contacto para inscribirse como voluntarios, pero los interesados pueden comunicarse con Attis Beltrán a su correo electrónico: hbeltran@apn.gob.ar. Prevén desarrollar capacitaciones y actividades de cuidado activo del bosque nativo.


Todo comienza con una decisión humana imprudente, sin medir consecuencias, y después llega “una reacción en cadena”. Las especies foráneas se adaptan, se expanden, modifican el paisaje y avanzan contra la biodiversidad. “La magnitud de la invasión de flora exótica a nivel de todo el Parque Lanín es inmensa”, enfatizó el referente del Departamento de Conservación y Manejo, Hernán Attis Beltrán. Ante este escenario, se puso en marcha un proyecto para erradicar las coníferas, el sauce exótico y la rosa mosqueta dentro de las áreas protegidas.

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