Quimey Neuquén: capital destinada a ser grande
Durante décadas, la ciudad que hoy cumple 119 años fue considerada como “de paso”. Recién a principios de 2000 comenzó a revertir esa situación con políticas urbanísticas y culturales que la posicionan como un lugar turístico importante.
Carlos Bouquet Roldán, gobernador del Territorio del Neuquén la vio venir y no hay que negarlo, le debemos lo que hoy somos como capital.
En 1904 el paraje Confluencia llevaba dos años de ser punta de rieles con la construcción del puente ferroviario sobre el río Neuquén. La tierra rodeada de dos ríos caudalosos, prometía el desarrollo agrícola y ganadero. Esto permitió años después del traslado de la capital del Territorio desde Chos Malal, que familias de inmigrantes se radicaran en estas tierras.
En 1902 la cantidad de vecinos era de 432 y en 1904 se duplicó superando los 800. Ese fue el comienzo de esta capital que hoy cumple 119 años.

Demandó años y décadas la organización gubernamental, urbanística y poblacional. Los primeros años de capitalidad fueron significativos.
Los 20 o 30 años de capitalidad no fueron fáciles para la ciudad. El arribo masivo de nuevos vecinos fue mucho más rápido que la resolución de problemas que debieron enfrentar las autoridades locales. La dotación de los servicios esenciales fue un gran inconveniente, sobre todo a partir de 1930 debido a la gran crisis que se generó a nivel mundial.
Inauguración del puente carretero
En 1937 se inauguró el puente carretero sobre el río Neuquén, lo que impulsó la comunicación con el Alto Valle y en 1941 se trasladó la Sexta División del Ejército y la sede de la XII Agrupación de Gendarmería. Esto convirtió a la ciudad en un importante centro militar y produjo un cambio población considerable. El censo de 1947 determinó que en la capital estaban radicados 7.498 habitantes.

De allí en adelante, Neuquén fue creciendo como centro administrativo y comercial y comenzó a tatuarse la idea de que era “una ciudad de paso”, concepto que perduró hasta el inicio del nuevo siglo.
Desde del 2000, con la llegada del Museo Nacional de Bellas Artes, la revalorización de los ríos, las nuevas políticas culturales y la creación del Paseo de la Costa en la isla 132, el perfil de ciudad comenzó a correr hacia lo turístico. Luego llegarían la Fiesta de la Confluencia y la Feria del Libro, que afianzaron ese concepto.
Hoy Neuquén, dejó de ser “una estación de servicio” camino a la cordillera. Hoy es un lugar elegido por cada vez más turistas. Falta mucho, pero se está en el camino correcto.
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