¿Te tomás bien la temperatura? La importancia de medirla correctamente
Aunque parezca una acción simple, medir la temperatura corporal requiere ciertos cuidados para obtener un resultado confiable. Factores como el ejercicio, una ducha reciente o las bebidas calientes pueden alterar la medición y generar errores al momento de evaluar nuestro estado de salud.
Tomarse la temperatura de manera correcta ayuda a detectar la fiebre con mayor precisión y a tomar decisiones adecuadas sobre el cuidado de la salud.
Cuando nos sentimos mal, tenemos escalofríos, dolor corporal o sospechamos fiebre, lo primero que solemos hacer es buscar un termómetro. Es un gesto simple y cotidiano, pero no siempre se realiza de la manera correcta. Y un pequeño error puede dar un resultado poco confiable.
La temperatura corporal es una de las principales señales que nos da el organismo para indicar que algo no está funcionando como debería. Por eso, medirla correctamente es fundamental para evaluar nuestro estado de salud y tomar decisiones adecuadas.
¿Por qué puede dar mal la temperatura?
Muchas veces una medición puede verse alterada por situaciones cotidianas. Si la persona:
- Recién se bañó o salió de una ducha caliente.
- Tomó bebidas calientes o muy frías.
- Realizó actividad física.
- Estuvo expuesta al sol o a una fuente intensa de calor.
- Está demasiado abrigada.
- Viene de estar en un ambiente muy frío o muy caliente.
En estos casos, la temperatura corporal puede no reflejar el valor real.
Lo recomendable es esperar unos minutos, descansar y relajarse antes de realizar la medición para obtener un resultado más exacto.
¿Cómo tomar la temperatura correctamente?
Para una medición confiable, es importante seguir algunas recomendaciones básicas:
1. Esperar unos minutos
Si venís de hacer ejercicio, bañarte o ingerir bebidas calientes/frías, esperá entre 10 y 15 minutos antes de tomar la temperatura.
2. Elegir correctamente el termómetro
Actualmente los más usados son:
- Termómetros digitales: prácticos, rápidos y muy precisos.
- Termómetros infrarrojos: permiten medir sin contacto, ideales para niños o mediciones rápidas.
- Termómetros axilares: muy comunes y seguros para uso doméstico.
3. Colocarlo correctamente
Si la medición es axilar:
- La axila debe estar seca.
- El termómetro debe quedar bien apoyado en la piel.
- El brazo debe mantenerse pegado al cuerpo durante toda la medición.
4. No repetir la toma inmediatamente
Si querés volver a controlar la temperatura, esperá algunos minutos para evitar errores.
¿Cuándo se considera fiebre?
En general, se considera fiebre cuando la temperatura corporal supera los 38°C, aunque puede variar según la zona de medición y la edad de la persona.
La fiebre no siempre es una enfermedad en sí misma: suele ser una señal de que el cuerpo está respondiendo ante una infección, inflamación u otra condición que requiere atención.

Señales de alerta: cuándo consultar
Es importante consultar con un profesional si:
- La fiebre persiste por varios días.
- Supera los 39°C.
- Aparece junto con dificultad para respirar.
- Hay dolor intenso, somnolencia o desorientación.
- En bebés, adultos mayores o personas con enfermedades previas.
También si simplemente existen dudas sobre cómo interpretar el cuadro o la medición.
Un pequeño hábito que ayuda a cuidar la salud
Tomarse la temperatura correctamente parece algo simple, pero puede aportar información clave para actuar a tiempo y evitar errores.
Antes de alarmarte o automedicarte, recordá: esperar unos minutos, relajarte y medir correctamente puede marcar la diferencia.
Y si la fiebre persiste o tenés dudas, consultá siempre con un profesional de la salud.
En Farmacias Global encontrás distintas opciones de termómetros para cuidar la salud de toda la familia, con asesoramiento para elegir el más adecuado según no todos los termómetros funcionan de la misma manera.
Digitales, infrarrojos o axilares pueden requerir distintos modos de uso. El acompañamiento del farmacéutico puede ayudar a elegir el termómetro más adecuado para cada necesidad y orientar sobre su correcto uso e interpretación en cada necesidad.
Cuando nos sentimos mal, tenemos escalofríos, dolor corporal o sospechamos fiebre, lo primero que solemos hacer es buscar un termómetro. Es un gesto simple y cotidiano, pero no siempre se realiza de la manera correcta. Y un pequeño error puede dar un resultado poco confiable.
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