Tres ejemplos de cómo la inteligencia artificial puede ser una aliada para proteger el ambiente

Empresas y organizaciones civiles están utilizando IA para desarrollar sistemas que promuevan prácticas sostenibles y eficientes. Con la ayuda de esta tecnología, la idea es que los distintos sectores productivos reduzcan las emisiones de gases de efecto invernadero.

Gracias al avance de la tecnología, la inteligencia artificial está tomando un fuerte protagonismo en distintos sectores productivos en relación a las prácticas que promueven el cuidado del ambiente. Algunos de ellos son la agricultura, la ganadería, la construcción y el comercio.

Por eso, empresarios, productores y organizaciones civiles de todo el mundo están trabajando con IA para implementar distintas tecnologías para luchar contra el cambio climático y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, a través de softwares y dispositivos que hagan más eficientes sus modelos de producción.

Así es el caso de Fero Labs, una empresa estadounidense que trabaja en la producción de acero y cemento que emite grandes cantidades de dióxido de carbono (CO2) al planeta por los procesos de extracción y de transporte del material. Por eso, según DW, la compañía trabajó con cinco plantas siderúrgicas de dicho país en el desarrollo de un software basado en inteligencia artificial para reducir la cantidad de ingredientes extraídos hasta en un tercio.

¿Cómo funciona? El sistema recopila los datos históricos de la empresa para recomendar la cantidad mínima de material que debe extraerse, de acuerdo a las metas planteadas. 

Aunque quedan pendientes otros aspectos, como la contaminación durante el proceso de producción, la IA promueve una menor cantidad de extracción del material y, por ende, menos emisión.

Por otro lado, está el caso de Rainforest Connection, que busca frenar la tala ilegal de bosques ubicando sensores acústicos llamados “Guardianes” en los árboles. Se trata de un sistema desarrollado con IA que “escucha” lo que ocurre en los bosques y transmite esa información a una nube que almacena los datos, aprende de ellos y  reconoce sonidos como los de una motosierra o un camión y envía alertas a las autoridades locales.

Hasta el momento, el sistema fue colocado en 35 países con la distribución de 600 dispositivos en distintos bosques del planeta. Se espera que se siga expandiendo e innovando, según indica la nota de DW.

También está el desarrollo de la empresa alemana Agvolution, que desarrolló un software con inteligencia artificial que usa datos de sensores solares para controlar el microclima en los cultivos. De esta manera, los dispositivos pueden medir la humedad, la radiación y la temperatura del ambiente para brindar una serie de recomendaciones de riego y fomentar prácticas del uso del agua más eficientes.


Este artículo fue publicado originalmente en RED/ACCIÓN y se republica como parte del programa «Periodismo Humano», una alianza por el periodismo de calidad entre RÍO NEGRO y RED/ACCIÓN.


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