Un proyecto de El Bolsón sobre la contaminación lumínica es finalista en un concurso internacional

Se trata de una iniciativa del colegio Nuevos Horizontes y el grupo astronómico Osiris para poner en marcha campañas de concientización respecto al despilfarro y el agotamiento de recursos no renovables. Podrían acceder a un premio de 100 mil dólares.

Caminos vecinales con luces como si fuesen autopistas, plazas en las que parece de día aún en plena noche, luminarias en exceso sin direccionamiento y casas con luces prendidas durante toda la noche. Un proyecto vinculado a la contaminación lumínica de la escuela Nuevos Horizontes de El Bolsón y el Grupo Astronómico Osiris quedó entre tres finalistas, junto a iniciativas de Perú y Chile. Competirán por el Premio Zayed a la Sustentabilidad en la categoría “América”.

Diego Galperín, coordinador de Osiris y docente de la Universidad Nacional de Río Negro, destacó la presentación de proyectos de escuelas de todo el mundo. «Nos sorprendió la nominación, pero creo, en parte, tiene que ver con la originalidad de la problemática. La contaminación lumínica no se aborda en general. Entonces, que un grupo de estudiantes preste atención a una contaminación -de la que no se habla pero que es muy visible- llamó la atención«, explicó.

El grupo Osiris, abocado a la enseñanza de la astronomía, está integrado por estudiantes del secundario y forma parte de un programa de extensión de Universidad Nacional de Río Negro y el Instituto de Formación Docente.

El año pasado, los integrantes del grupo iniciaron un relevamiento sobre las luminarias públicas detectando que se encuentran «mal colocadas, mal orientadas y, generalmente, completamente en exceso«. Recalcaron que más allá del derroche de energía, genera un daño a los animales que necesitan de la oscuridad para descansar u orientarse, dificultades para la observación del cielo nocturno, encandilamiento al momento de circular en automóvil y en forma peatonal y, consecuencias negativas en la salud de las personas, provocando insomnio y estrés, entre otras.

Tras el relevamiento, se decidió realizar una campaña de concientización. Foto: gentileza

Durante el trabajo, se encontraron con que la contaminación lumínica es cada vez más grave en El Bolsón. «Calles excesivamente iluminadas en horarios en que no circula nadie y calles vecinales que parecen autopistas. Es un derroche innecesario de energía y una problemática que no afecta solo a quienes nos dedicamos a la astronomía sino a la comunidad en general«, especificó Galperín.

Leonardo Heredia, docente de la escuela Nuevos Horizontes, comentó que el relevamiento de las luminarias en las calles «surgió a raíz de la pérdida de visibilización del cielo nocturno, algo que como grupo astronómico nos perjudicaba. En esto, se da una dicotomía porque es común que la población pida más luminaria en las calles a la noche. El tema es que esas luminarias están dispuestas de una forma descuidada».

A raíz del relevamiento, decidieron implementar un proyecto para concientizar a la población respecto de la problemática y las consecuencias para la salud y para el ambiente y, además, se propusieron un programa piloto para cambiar el alumbrado público de una zona de la localidad con el fin de hacer que «el alumbrado sea amigable con el cuidado del ambiente y, al mismo tiempo, pueda satisfacer las necesidades de los vecinos».

El grupo Osiris está abocado a la enseñanza de la astronomía. Foto: gentileza

Las actividades arrancaron con una campaña de memes y se dictaron talleres en las escuelas donde se exhibían fotos de la localidad que registraban la iluminación excesiva y no direccionada.

«Una de las ideas del proyecto es tomar una zona de la localidad donde el alumbrado sea a demanda. Por ejemplo, hay una aplicación que permite el prendido y apagado de las luminarias, usando el celular mediante la tecnología Bluetooth, cuando la persona pasa cerca», precisó Galperín.

Y aclaró: «Mucha gente no lo toma como un problema sino como una cuestión que viene con la vida moderna. Pero trae aparejados incluso problemas de salud. Por eso, la idea fue escalar en la difusión».

Heredia resaltó que El Bolsón está a mitad de camino «entre pueblo y ciudad. Ha crecido mucho y se favorece mucho el turismo. Una de las franjas turísticas que más evolución ha tenido es el turismo astronómico. Pero al estar en un valle, se pierde mucha calidad de cielo».

Explicó que los alumnos egresan con un Bachillerato con orientación en Turismo y de ganar el premio accederían a 100 mil dólares para implementar el proyecto. El primero de diciembre se conocerá al ganador.


El Premio Zayed a la Sustentabilidad reconoce a organizaciones sin fines de lucro, a pequeñas y medianas empresas y a escuelas secundarias por presentar soluciones sostenibles, impactantes, innovadoras e inspiradoras.

Tras el relevamiento, se decidió realizar una campaña de concientización. Foto: gentileza

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