“Soy acreedor del Premio Cervantes por un libro que estoy por escribir”
LITERATURA
“Soy acreedor del Premio Cervantes por un libro que estoy por escribir”. Las palabras del “antipoeta” chileno Nicanor Parra tomaron hoy el paraninfo de la madrileña Universidad de Alcalá de Henares en una atípica ceremonia de entrega del galardón más importante de las letras en español: ni el premiado ni el rey Juan Carlos de España pudieron estar allí.
A Parra, sus 97 años le impidieron viajar desde su casa de Las Cruces, en la costa chilena, donde su nieto Cristóbal Ugarte lo dejó hace unos días rodeado de libros, la mayoría de ellos versiones y estudios de “El Quijote” y alguna obra de la biblioteca del hidalgo español, como los seis tomos de “La Araucana”, de Alonso Ercilla.
“También había varias enciclopedias abiertas, con las paginas más importantes señaladas con bolsitas de té”, dijo Ugarte.
El joven fue el encargado de recoger el premio en nombre de su abuelo. Y el príncipe Felipe fue quien se lo entregó en reemplazo del rey Juan Carlos, convaleciente de la operación de cadera a la que fue sometido después de caerse durante su reciente y polémico viaje de caza a Botsuana.
La entrega del Premio Cervantes en esta ocasión fue tan atípica que de hecho también faltó el tradicional discurso sobre “El Quijote” y su autor que los galardonados pronuncian en el paraninfo universitario.
Y es que, “Don Quijote no cabe en un fin de semana”. Fue lo que Parra explicó a su nieto pocas horas antes del acto, en el que Ugarte pidió en nombre del poeta chileno una prórroga de “mínimo un año” para escribir un discurso “medianamente plausible”.
En vez de ese discurso, el joven leyó en nombre de su abuelo una selección de versos que junto a los príncipes Felipe y Letizia escucharon el presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, y el ministro de Cultura, José Ignacio Wert, entre otras autoridades.
La hija de Parra, Colombina, estuvo también allí. Y desde Chile también viajaron su ministro de Exteriores, Alfredo Moreno, y el ministro presidente del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, Luciano Cruz Coke.
Los poemas que leyó Ugarte fueron escritos por Parra en una máquina de escribir -la “máquina del tiempo”, la llama él- que envió con su nieto a España y que, junto a una carta cuyo contenido no se desvelará hasta dentro de 50 años, será depositada mañana martes en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes.
Pese a que no hubo discurso sobre “El Quijote”, en las palabras de agradecimiento enviadas por Parra a Alcalá de Henares sí hubo alusiones al libro de caballería más famoso de la historia de la literatura. “Los premios son como las ‘Dulcineas del Toboso’, mientras más pensamos en ellas, más lejanas y enigmáticas”, leyó su nieto.
Creador de la “antipoesía”, Parra recibió el máximo galardón de las letras en español por “toda una vida dedicada a la poesía, a crear y a investigar nuevos lenguajes poéticos”.
Con una vida a mitad de camino entre las tradiciones del campo latinoamericano y la academia anglosajona, tomó las teorías del lenguaje del británico de origen austriaco Ludwig Wittgenstein y las usó para subvertir el español. Ataúdes, putas e ironías entraron a formar parte de sus versos, pidiendo bajar la poesía de su pedestal.
Cervantes “reconocerá en él un espíritu afín, un poeta desnudo de adornos, con atuendo de vecino de Chillán” y, en el parnasillo de poetas galardonados con el premio, le dará la bienvenida como “colega” y “raro inventor”, manifestó el príncipe de Asturias en el paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares, donde ensalzó la figura de Parra como “rupturista” y “esencial”.
“Comprendió que es la antipoesía la que crea al poeta y no al revés y creó nuevas formas, nuevos espacios. Todo lo que se mueve es poesía. Todo lo que nos une es poesía. Solo la prosa puede separarnos”, dijo el príncipe Felipe.
Poco antes, el ministro de Cultura español había calificado al autor chileno como “un francotirador de la poesía que lo relativiza todo”. “En vez de deslumbrarnos con un lenguaje oscuro cargado de metáforas complejas, nos habla con las palabras y los giros de la vida cotidiana. La poesía, con Nicanor Parra, sale a la calle”, dijo Wert.
Hermano de la cantautora Violeta Parra, a la que aludió el príncipe Felipe, el poeta chileno es heredero del modernismo latinoamericano en la rebelión del lenguaje, aunque marca distancias en sus usos y tonos, proponiendo en sus versos “echar sangre por boca y narices”.
Desde que en 1976 lo recibió el poeta español Jorge Guillén, el Premio Cervantes se entrega tradicionalmente el 23 de abril, aniversario del fallecimiento de Miguel de Cervantes (1547-1616), en la localidad madrileña que vio nacer al autor de “El Quijote”.
El galardón nació con la intención de honrar a los escritores que contribuyen al legado literario en lengua española. Lo confiere el Ministerio de Cultura de España y no puede ser dividido, declarado desierto o ser concedido a título póstumo.
DPA.-