Arquitectura
Aldo viajó desde Dina Huapi con el oficio que le enseñó su padre y el sueño de conquistar la feria de diseño más importante del mundo. Entre un auto 'Pandita' alquilado, el mate que un taiwanés confundió con ayahuasca, el suspenso de la valija con los muebles perdida y la felicidad de mostrar sus productos artesanales, así fue la inolvidable aventura del diseñador industrial que llevó la identidad patagónica a las calles de Milán.