AgentPay, la innovación argentina que busca hacer más seguras las transacciones
Tres estudiantes de la Universidad de San Andrés desarrollaron AgentPay, una herramienta capaz de detectar maniobras sospechosas en tiempo real y bloquear operaciones antes de que el dinero sea transferido. El proyecto fue reconocido por Anthropic y Kaszek durante un hackatón regional.
La inteligencia artificial atraviesa una transformación profunda. Después del auge de los chatbots y asistentes conversacionales, la industria tecnológica comenzó a enfocarse en el desarrollo de agentes autónomos capaces de ejecutar tareas complejas sin intervención humana directa: programar software, administrar bases de datos, operar plataformas financieras e incluso realizar pagos.
Esa nueva etapa promete acelerar procesos y redefinir modelos de negocio, pero también abre un interrogante clave para empresas y desarrolladores: ¿cómo garantizar que una IA que mueva dinero no cometa errores ni sea manipulada?
En medio de ese debate global, tres estudiantes argentinos lograron destacarse con una solución pensada precisamente para resolver ese problema. Ignacio Aracena, Mauro Proto Cassina y Nicolás Spagnuolo, alumnos del último año de la licenciatura en Negocios Digitales de la Universidad de San Andrés, desarrollaron AgentPay, un sistema de ciberseguridad diseñado para supervisar y bloquear operaciones financieras sospechosas ejecutadas por agentes de inteligencia artificial en tiempo real.
La herramienta fue presentada en “Push to Prod”, un hackatón organizado por Anthropic —la compañía creadora de Claude— junto al fondo de inversión Kaszek y Digital House. El evento marcó un hito para el ecosistema tecnológico regional porque representó la primera visita oficial de Anthropic a Sudamérica, una señal del creciente interés de las grandes firmas globales por el talento latinoamericano y por el desarrollo de nuevas aplicaciones basadas en IA.
La convocatoria reunió a más de 3.000 postulantes de distintos perfiles tecnológicos y emprendedores de la región. Sin embargo, solo 250 participantes fueron seleccionados para competir en la instancia presencial, donde los equipos debían construir soluciones funcionales en tiempo récord para responder a algunos de los principales desafíos actuales de la inteligencia artificial.
En ese escenario altamente competitivo, el proyecto de los estudiantes argentinos captó rápidamente la atención del jurado por abordar uno de los puntos más sensibles de la nueva economía digital: la seguridad financiera de los agentes autónomos. La preocupación no es menor. A medida que las compañías avanzan hacia sistemas capaces de ejecutar tareas sin supervisión humana constante, crece el temor a errores derivados de “alucinaciones” de la IA, órdenes maliciosas o vulnerabilidades que puedan terminar en transferencias indebidas, fraudes o filtraciones de dinero.
AgentPay fue concebido justamente como una capa de protección frente a esos riesgos. El sistema actúa como un “escudo financiero” que se instala dentro del flujo operativo del agente de IA y analiza cada instrucción vinculada a pagos antes de que la transacción sea concretada. Si detecta inconsistencias, modificaciones sospechosas en la ruta de pago o desvíos respecto de los parámetros autorizados, la operación se bloquea automáticamente.
Según detallaron sus creadores, una de las principales fortalezas técnicas del desarrollo es que no utiliza otra inteligencia artificial para monitorear a la primera. En lugar de depender de modelos generativos —que también pueden equivocarse o ser engañados—, el sistema se basa en reglas determinísticas y protocolos rígidos de programación que permiten validar con precisión cada operación financiera.
- La valoración
La solución funciona como complemento de Claude Code y se integra directamente con las herramientas financieras utilizadas por el agente autónomo. Esa arquitectura le permite interceptar cada acción antes de su ejecución definitiva y verificar tanto la integridad de la transacción como la autenticidad de los parámetros involucrados.
Para el jurado del hackatón, la propuesta combinó dos elementos especialmente valorados en la industria actual: una visión estratégica sobre los desafíos futuros de la IA y una implementación técnica concreta capaz de resolver un problema real. El resultado fue contundente: el equipo de San Andrés obtuvo el primer puesto de la competencia.
El reconocimiento incluyó un premio de 30.000 dólares en créditos para utilizar APIs de Anthropic y otros 2.000 dólares en efectivo entregados por Kaszek. Pero el impacto del proyecto fue más allá del incentivo económico. Para los organizadores, AgentPay mostró cómo el talento emergente de la región puede aportar soluciones innovadoras en áreas críticas para el futuro de la inteligencia artificial.
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