Trabajo híbrido y ciberseguridad: cómo trabajar online sin poner en riesgo tus datos
El avance del trabajo híbrido modificó de manera profunda la forma en que las personas se vinculan con la tecnología en su vida cotidiana. Videollamadas, chats, plataformas colaborativas y tableros compartidos pasaron a ocupar el lugar de la oficina tradicional, al tiempo que cualquier café, aeropuerto o casa se convirtió en un espacio posible de trabajo.
Según Fabio Sánchez, director de ciberseguridad de OCP Tech, este cambio no solo trajo mayor flexibilidad, sino también nuevos riesgos. “Hoy dependemos más que nunca de la tecnología para acceder a información, compartir archivos y coordinar equipos en tiempo real, sin importar el lugar físico”, explicó. En ese proceso, lo digital dejó de ser una herramienta de apoyo para transformarse en el entorno principal donde conviven trabajo, vida personal y vínculos sociales.
Esa superposición, advierte que, aunque resulta práctica, también incrementa la exposición a errores y vulnerabilidades que muchas veces pasan inadvertidas.
Uno de los fallos más frecuentes al trabajar “desde cualquier lado” es confiar en exceso. Conectarse a redes Wi-Fi públicas —como las de aeropuertos, cafeterías o casas ajenas— sin evaluar su nivel de seguridad es una práctica habitual. A esto se suma el uso del mismo dispositivo para tareas laborales y personales, lo que mezcla archivos, accesos y entornos sensibles en un solo equipo.
También es común compartir documentos o carpetas sin revisar los permisos de edición y visualización, o trabajar con apuro sin verificar el origen de enlaces y archivos recibidos. “En la velocidad del día a día, muchas veces se omite una pregunta clave: si el entorno desde el que nos estamos conectando es realmente seguro”, señaló Sánchez.
En cuanto al uso de redes públicas o compartidas, el especialista remarcó que pueden resultar inseguras y fácilmente monitoreadas. En estos entornos, los ciberdelincuentes pueden interceptar el tráfico de datos sin que el usuario lo perciba, dejando expuestos correos, contraseñas o información laboral sensible. Además, fuera de la oficina suele bajarse la guardia, sin advertir qué redes están visibles, quién más está conectado o si la información que se transmite puede ser observada.
Para reducir riesgos, Sánchez sostiene que no es necesario ser experto en tecnología. Existen hábitos simples que cualquier persona puede adoptar. Entre ellos, destacó el uso de una VPN, que funciona como un “túnel” seguro para proteger la información en redes públicas; la activación del doble factor de autenticación en correos, plataformas laborales, e-commerce y servicios con datos sensibles; y la importancia de mantener dispositivos y aplicaciones actualizados, ya que muchas actualizaciones corrigen fallas de seguridad conocidas.
Finalmente, el especialista subrayó que la resiliencia digital se construye con conciencia y constancia. Verificar siempre desde dónde y a qué red se conecta uno, desconfiar ante situaciones dudosas, cuidar las contraseñas y contar con copias de seguridad en la nube son prácticas fundamentales para proteger la información.
En un escenario donde trabajar online forma parte de la rutina diaria, la clave no está en desconectarse, sino en aprender a moverse con mayor criterio dentro del entorno digital, protegiendo datos personales, información laboral y la continuidad del trabajo.
El avance del trabajo híbrido modificó de manera profunda la forma en que las personas se vinculan con la tecnología en su vida cotidiana. Videollamadas, chats, plataformas colaborativas y tableros compartidos pasaron a ocupar el lugar de la oficina tradicional, al tiempo que cualquier café, aeropuerto o casa se convirtió en un espacio posible de trabajo.
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