Flan liso o con burbujas: cuál es la diferencia y cómo lograr cada textura

Aunque los ingredientes son los mismos, la textura del flan depende de la técnica y la temperatura de cocción. Batido, horno y baño María marcan la diferencia entre un resultado liso y cremoso o uno más aireado y poroso.

Redacción

Por Redacción

El flan es uno de los postres más clásicos y queridos de la cocina argentina. Simple, rendidor y versátil, aparece tanto en la mesa familiar del domingo como en cartas de restaurantes. Pero hay un detalle que suele generar debate: ¿debe ser completamente liso o con pequeños agujeritos en su interior?

Aunque el sabor prácticamente no cambia, la textura sí marca una diferencia clave.

Flan liso: cremoso y estilo “restaurante”


El flan liso, sin burbujas visibles, es el más buscado en pastelería profesional. Tiene una textura sedosa, uniforme y compacta, que se corta prolijamente y luce impecable al desmoldar.

Este resultado se logra cuando la cocción es suave y controlada. El secreto está en evitar que la mezcla incorpore demasiado aire y en cocinar a baja temperatura.

Cómo hacer para lograr un flan liso:

  • No batir en exceso: solo mezclar hasta integrar.
  • Colar la preparación antes de volcarla en el molde.
  • Cocinar a baño María.
  • Mantener el horno entre 160° y 170°C.
  • Evitar que el agua del baño María hierva con fuerza.

Cuando la cocción es pareja y sin sobresaltos, el flan queda firme pero cremoso, sin poros internos.

Flan con burbujas: más aireado y casero


El flan con pequeños agujeros —a veces llamado “flan aireado”— suele aparecer cuando la mezcla se bate demasiado o el horno está más alto de lo ideal.

Al incorporar aire o cocinar con calor intenso, se generan esas burbujas que luego se transforman en poros durante la cocción.

Suele ocurrir cuando:

  • Se usa batidora eléctrica y se airea la mezcla.
  • El horno supera los 180°C.
  • El baño María hierve fuerte.
  • Se cocina demasiado tiempo.

El resultado es un flan más esponjoso y liviano en textura. No está “mal hecho”, simplemente tiene una estructura distinta. Muchas personas incluso lo prefieren así, porque lo asocian al flan casero tradicional.

¿Cuál es mejor?


No existe una única versión “correcta” de flan, ya que ambas texturas responden a distintos resultados de cocción.

El flan liso se caracteriza por una consistencia uniforme, cremosa y compacta, generalmente asociada a una preparación con control preciso de temperatura y mínima incorporación de aire.

En cambio, el flan con burbujas presenta una textura más aireada y porosa, producto de una mezcla más batida o de una cocción a mayor temperatura.

La diferencia entre uno y otro no radica en los ingredientes —que suelen ser los mismos: huevos, leche, azúcar y esencia— sino en la técnica utilizada. En este postre, el manejo del calor y la forma de mezclar determinan la estructura final, lo que convierte a la temperatura en un factor clave del resultado.


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