“Tengo muchos defectos, pero una enorme memoria”

Redacción

Por Redacción

PROTAGONISTa

CLAUDIO RABINOVITCh Agencia Buenos Aires

BUENOS AIRES (ABA).- Fue un día histórico, más allá del paso del tiempo y cual sea el resultado del juicio por el pago de coimas en el Senado. “Fue el error más grande que cometí en mi vida, tengo muchos defectos pero una enorme memoria”, fueron algunas de las frases pronunciadas con mayor elocuencia por Mario Pontaquarto. El “arrepentido” dejó en claro que conoció los manejos más oscuros del Senado (donde pasó veinte años) y a todos los protagonistas del supuesto pago de sobornos. Su relato fue la descripción patética de la transformación de un militante político en un frío negociador de leyes. También la de alguien que busca redimirse ante los suyos por haber quedado como “un paria”. Más allá de la credibilidad que pueda generar sobre el episodio puntual, las contradicciones que la fiscal y abogados de los imputados detectaron en las declaraciones de ayer respecto a las dadas por el propio Pontaquarto en la instrucción, ponen de relieve el daño que le propinaron a la justicia quienes hicieron demorar esta causa más de una década. La fiscalía en principio apuntó a la retribución que pudiera buscar el autoincriminado, quien aseguró que solo hizo un intercambio con la desaparecida revista TXT de dar una entrevista a cambio de 25.000 dólares para que su familia pudiera viajar al exterior, y la vinculación con su abogado defensor, Hugo Wortman Jofré. Luego brindó pormenores sobre un supuesto encuentro en la Casa Rosada, dos reuniones en la SIDE, los traslados de los 5 millones de pesos desde este organismo a su vivienda (donde lo tuvo una semana) luego a un hotel y finalmente para repartirlos en la casa de Emilio Cantarero. Este último momento de la narración fue el único interrumpido en la sala por el ex senador Augusto Alasino, ante la falta de memoria de Pontaquarto sobre el piso en que se encontraba el departamento de Cantarero. “Ud. lo debe saber mejor que yo, estuvo varias veces”, le respondió Pontaquarto. Pontaquarto se refirió a los senadores como “una cofradía, una verdadera corporación de privilegios que “Chacho” Alvarez intentó cambiar pero no pudo”. “Todos los viajes eran sin rendición de cuentas, los senadores se podían quedar con los pasajes o el dinero… me presionaban para que mantenga a gente en los cargos, sino me iban a sacar de la secretaría parlamentaria”, deslizó.


PROTAGONISTa

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora

Comentarios

Estimados/as lectores de Río Negro estamos trabajando en un módulo de comentarios propio. En breve estará habilitada la opción de comentar en notas nuevamente. Mientras tanto, te dejamos espacio para que puedas hacernos llegar tu comentario.


Gracias y disculpas por las molestias.



Comentar