Teodorico Hildebrandt, pasión por las plantas
Falleció ayer Teodorico Hildebrandt, un jardinero orgánico "practicante" y respetuoso de la naturaleza.
Falleció ayer, en Roca
Murió por la mañana, a los 71 años, cuando se disponía a escribir su tradicional columna de jardinería.
Un 7 de julio de 1977, como le gustaba recordar, fue invitado por el editor de «La Revista», el suplemento dominical de este diario, a escribir una nota sobre rosales para el segundo número de la publicación.
En esa primera columna reflejó sus experiencias en el mantenimiento de jardines, actividad que hizo personalmente por varios años. Los jardines le dieron la posibilidad de experimentar y ampliar sus conocimientos agrotécnicos.
Para entonces, su vínculo con el diario llevaba varios años, ya que se desempeñaba en la sección Corrección de «Río Negro» desde principios de los 70.
Ayer, con el súbito fallecimiento de Teodorico Hildebrandt frente a su computadora en la Redacción de este diario, se terminó su pasión de casi 38 años escribiendo sobre plantas. Seguramente minutos antes estaría pensando su próxima página en el ahora suplemento «eH!» o contestando las decenas de consultas que le enviaban sus lectores de toda la región.
Con una escritura sin tecnicismos y consejos bien prácticos, y hasta con finos toques de humor, Teodorico trasmitía sus amplios conocimientos en temas como el arbolado urbano y la poda, el riego, las estaciones y las plantas, las plagas de los jardines y la conveniencia de determinado tipo de planta a sus muchos seguidores. Y no dudaba en visitar otras ciudades para aprender más sobre alguna especie en particular.
Se había recibido de Agrotécnico, cuando la enseñanza agrícola estaba exclusivamente en manos del Estado nacional en forma de escuelas de agricultura. Comenzó en la Escuela Nacional de Agricultura de Bell Ville (Córdoba) en 1958 y la finalizó en Casilda, Santa Fe, en 1961. Tenía recuerdos imborrables de esa formación.
Luego llegó al Alto Valle, donde ingresó al INTA el 12 de diciembre de 1966. Con el golpe militar lo dejaron cesante el 29 de abril de 1976 y se reincorporó en agosto de 1985, hasta su jubilación.
Sus fieles lectores y la redacción de «Río Negro» extrañarán a Teodorico.
Falleció ayer, en Roca
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