“Terminen con ese cinismo descarado”

Redacción

Por Redacción

Desde el 10 de diciembre en la Argentina, de la mano de Mauricio Macri se ha logrado la refundación de la escuela del cinismo, que había sido desarrollada en la Antigua Grecia, allá por los siglos IV y III a.C. Sus fundadores e impulsores fueron Antístenes y Diógenes de Sinope, verdaderos maestros a la hora de demostrar su forma de pensar y de vivir el cinismo. Recuerdo también la definición de la Real Academia Española del término cinismo: “Actitud de la persona que miente con descaro y defiende o practica en forma descarada, impúdica y deshonesta algo que merece general desaprobación”. Hoy, en estos tiempos modernos, en nuestra Argentina del 2016 se ha refundado esta corriente del pensamiento gracias a Macri (un auténtico Antístenes) y sus funcionarios (dilectos discípulos de Mauricio). Escuchar a Mauricio, entre sus tantísimos dislates que podrían llenar un libro, decir que “si se pudiera sacaría una ley para que todos sean felices”, como forma de justificar las aberrantes medidas en contra del pueblo que ha tomado, es una forma de cinismo mezclada con ironía y sarcasmo. Dejando de lado un poco el tema, no se puede dejar de mencionar que Mauricio es adicto a las offshore, dado que las tiene en Panamá y otros cinco países, pero no viene al caso. ¿Cómo no va a ser feliz él con tanta platita evadida? Así cualquiera es feliz. O escuchar a Frigerio en una mesa copetuda decir que “en estos 5 meses no hemos sacado ni una sola medida para favorecer a los ricos” es otro de los tantísimos ejemplos que se pueden mencionar. Una mezcla de cinismo con mentira flagrante. Un negacionismo que debería ser analizado por profesionales del campo de la salud mental. Otros ejemplos: Prat Gay diciendo que lo de “los despidos y la inflación son una sensación térmica”. Esperemos que esa sensación térmica no nos mate de frío. Porque este gobierno, siguiendo con su cinismo, su sarcasmo y su ironía nos aconsejó abrigarnos dentro de la casa y tomar duchas cortas como forma de capear el trago amargo de los astronómicos aumentos de servicios que deberemos pagar. La lista de desaguisados negacionistas y cínicos de integrantes y adláteres de este gobierno es interminable e impresionante: Michetti aseverando que “la droga mata tanto a gente pobre como a gente normal” (sic), Carrió diciendo que ella va a ir al paraíso y el papa Francisco no, Buryaile diciendo que “con el gobierno anterior nos habíamos acostumbrado a comer barato” (sic también), el declarado defensor macrista de la dictadura Lopérfido, Triaca diciendo “que va a defender los intereses de los trabajadores” –que lo haga pronto, antes de que no quede ningún trabajador por los despidos masivos– y muchísimos etcétera más. Creo que se les está pasando la mano a los integrantes de la “revolución de la alegría”. El pueblo no es tonto, y ya muchísimas personas que los votaron están despertando, reconociendo su tremendo error al elegir este gobierno neoliberal. Terminen con ese cinismo descarado, con esta entrega también descarada de nuestro país.

Marcelo Claudio Fracchia

DNI 17.575.066

Marcelo Claudio Fracchia

DNI 17.575.066


Desde el 10 de diciembre en la Argentina, de la mano de Mauricio Macri se ha logrado la refundación de la escuela del cinismo, que había sido desarrollada en la Antigua Grecia, allá por los siglos IV y III a.C. Sus fundadores e impulsores fueron Antístenes y Diógenes de Sinope, verdaderos maestros a la hora de demostrar su forma de pensar y de vivir el cinismo. Recuerdo también la definición de la Real Academia Española del término cinismo: “Actitud de la persona que miente con descaro y defiende o practica en forma descarada, impúdica y deshonesta algo que merece general desaprobación”. Hoy, en estos tiempos modernos, en nuestra Argentina del 2016 se ha refundado esta corriente del pensamiento gracias a Macri (un auténtico Antístenes) y sus funcionarios (dilectos discípulos de Mauricio). Escuchar a Mauricio, entre sus tantísimos dislates que podrían llenar un libro, decir que “si se pudiera sacaría una ley para que todos sean felices”, como forma de justificar las aberrantes medidas en contra del pueblo que ha tomado, es una forma de cinismo mezclada con ironía y sarcasmo. Dejando de lado un poco el tema, no se puede dejar de mencionar que Mauricio es adicto a las offshore, dado que las tiene en Panamá y otros cinco países, pero no viene al caso. ¿Cómo no va a ser feliz él con tanta platita evadida? Así cualquiera es feliz. O escuchar a Frigerio en una mesa copetuda decir que “en estos 5 meses no hemos sacado ni una sola medida para favorecer a los ricos” es otro de los tantísimos ejemplos que se pueden mencionar. Una mezcla de cinismo con mentira flagrante. Un negacionismo que debería ser analizado por profesionales del campo de la salud mental. Otros ejemplos: Prat Gay diciendo que lo de “los despidos y la inflación son una sensación térmica”. Esperemos que esa sensación térmica no nos mate de frío. Porque este gobierno, siguiendo con su cinismo, su sarcasmo y su ironía nos aconsejó abrigarnos dentro de la casa y tomar duchas cortas como forma de capear el trago amargo de los astronómicos aumentos de servicios que deberemos pagar. La lista de desaguisados negacionistas y cínicos de integrantes y adláteres de este gobierno es interminable e impresionante: Michetti aseverando que “la droga mata tanto a gente pobre como a gente normal” (sic), Carrió diciendo que ella va a ir al paraíso y el papa Francisco no, Buryaile diciendo que “con el gobierno anterior nos habíamos acostumbrado a comer barato” (sic también), el declarado defensor macrista de la dictadura Lopérfido, Triaca diciendo “que va a defender los intereses de los trabajadores” –que lo haga pronto, antes de que no quede ningún trabajador por los despidos masivos– y muchísimos etcétera más. Creo que se les está pasando la mano a los integrantes de la “revolución de la alegría”. El pueblo no es tonto, y ya muchísimas personas que los votaron están despertando, reconociendo su tremendo error al elegir este gobierno neoliberal. Terminen con ese cinismo descarado, con esta entrega también descarada de nuestro país.

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora