“Todos los días ‘bailamos’ al son de terremotos”

Director del Instituto Nacional de Prevención Sísmica con asiento en San Juan, Giuliano sostiene que desde la Argentina se detectan entre 25 y 30 sismos diarios y que en el país resta mucho para forjar conciencia para construir en función de los desafíos que conlleva el fenómeno.

Redacción

Por Redacción

Entrevista: Alejandro Giuliano, ingeniero en sismología

-¿Me puede decir cuándo tendremos en Argentina un sismo duro?

-Ni yo ni nadie dedicado a la sismología se lo puede decir. Los que nos dedicamos a la sismología no hacemos predicciones. Lo que sí le puede recomendar, vía el progreso de la ingeniería sísmica, es cómo construir su casa en una zona sísmica, o sea sismo resistente, que de todas maneras es una actividad joven, por así decir: comenzó a organizarse en tanto ideas, soluciones, en las dos primeras décadas del siglo XIX. Especialmente a partir de un gran terremoto que afectó al Japón en 1923.

-¿Lo de sismo resistente es el anticuerpo al sismo?

-Se puede ver así. Pero además se avanzó mucho en relación con magnitudes de un sismo, ampliación del conocimiento de sus fuentes generadoras… Y sí, se avanza tanto desde lo científico como desde lo técnico a partir de los desastres que generan los sismos.

-¿Qué define un desastre sísmico; cuál su materialización clave?

-Eso nos lleva -por caso- a reflexionar sobre qué espera uno, aplicando por ejemplo el reglamento argentino para ese tipo de construcción, que suceda en un sismo. Espera, y ésta es una interpretación universal del tema, que las construcciones no tengan que colapsar ni parcial ni totalmente, aunque se dañen incluso tan fuertemente que a posteriori haya que demolerlas. Colapsar implica vulnerabilidad extrema…

-¿Desplome total?

-Exactamente. Porque lo que mata no es el fenómeno natural, sino la interacción de éste con las construcciones vulnerables que construye el hombre. Y ahí hay una diferencia para la que vale una comparación: Chile, en el 2010 y Haití también de hace pocos años. En términos de liberación de energía, el de Haití fue 500 veces más chico que el de Chile, pero sus efectos fueron tremendamente diferentes: en Haití hubo 225.000 o algo más de muertos, en Chile el número fue infinitamente menor porque el grueso de las construcciones no colapsó… Es decir, un país en ajuste a su condición histórica de ser blanco de sismos.

-¿Todos los días estamos jaqueados por sismos?

-¿Por dónde funda su pregunta?

-Por el lado de lo que dice la página del instituto que usted conduce. Se infiere que estamos en un baile más baile…

-Hay baile aunque no bailemos siempre. Y sí, todos los días “bailamos” al son de terremotos. Sí, nuestra página habla de que registramos un promedio diario de 25 a 30 sismos, lo cual no implica que todos sean percibidos por la población, pero la sensibilidad de los instrumentos los registran. Y la sensibilidad está relacionada con el avance técnico.

– O sea, que medio siglo atrás ¿se registraban menos sismos?

-Es posible que la relación fuese de 5 a 10 detectados diariamente. Y seguramente, dentro de 50 años, en vez de 25 – 30 sean 80 – 100. Pero desde lo estructural, el fenómeno es el mismo.

-Con el fin de la Guerra Fría llegó el fin de los ensayos nucleares. Sólo Francia con Giscard realizó ensayos en el Pacífico Sur después de aquel fin. Ustedes desde San Juan ¿pueden detectar ensayos con armas nucleares?

-Sí. Y aclaremos además también que la Argentina está adherida a los compromisos internacionales contra el armamentismo nuclear. En relación con registrar, con los ensayos sucede lo mismo que con los sismos: no se trata de distancias sino de magnitud del fenómeno. Acá, por darle un ejemplo muy reciente, detectamos el terremoto de Japón del 2010. Y por supuesto que también registramos -por darle otro caso- los sismos de magnitud que han afectado a California.

-¿Qué escala debe tener un terremoto muy distante de San Juan para que ustedes lo detecten?

-Cercana a 7 grados. El último gran terremoto que afectó a los Estados Unidos se dio en febrero del 94, justo un año antes de otro gran sismo que afectó a Japón. Ambos fueron registrados por nosotros.

-Para el caso argentino, desde la perspectiva de la sociedad, ¿cuál es su cultura, su imaginario en términos de conciencia sísmica?

– Aun admitiendo que no hay una conciencia uniforme debido a que hay zonas del país con más experiencias que otras en relación con esto, hay sí una diferencia en relación con esa conciencia con la que se tiene sobre otros fenómenos naturales, las inundaciones por caso. ¿Cúal es la diferencia?: los grandes períodos de recurrencia, especialmente en materia de terremotos de magnitud, destructivos…

-Leído al revés, ¿necesitamos más terremotos para tomar conciencia del desafío?

-No, nada de eso. Pero hablamos de formación de una conciencia o de una cultura sobre el tema. Sucede que, y siempre hablando de Argentina, los tiempos de retorno de ese tipo de sismos son amplios, prolongados. Esto dice la lectura de la historia. Un dato, desde el terremoto de San Juan y el de Caucete en el 77 no se han repetido en el país terremotos tan extremos. Es decir, un sanjuanino que nació en el 77 orilla hoy los 40 años y quizá su generación, y espero que así sea, no conozca un sismo de esa naturaleza.

Carlos Torrengo

carlostorrengo@hotmail.com


Entrevista: Alejandro Giuliano, ingeniero en sismología

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