Todos son iguales ante una sinfonía de Beethoven
La orquesta West-Eastern dirigida por Daniel Barenboim se presenta hoy en San Pablo.
Sao Paulo (DPA) – San Pablo será escenario hoy de una muestra de la posibilidad de convivencia entre israelíes y árabes, en el concierto de la orquesta creada en la década de 1990 por el intelectual palestino Edward Said y el director Daniel Barenboim.
Según Barenboim, la orquesta bautizada West-Eastern Divan, que reúne a músicos jóvenes de Egipto, Israel, Jordania, Líbano y Siria, busca demostrar que es posible establecer el diálogo entre judíos y musulmanes a través de la música.
«Ante una sinfonía de Beethoven, son todos iguales. En una orquesta, todo se resume en oir al músico que está al lado de uno, conocerlo, entender su trabajo y respetarlo», expresó el músico, en entrevista con «O Estado de Sao Paulo».
Barenboim, quien dirige la Sinfónica de Chicago y la Opera de Berlín, asegura que su proyecto no es político, sino que se destina a demostrar que la música es un medio para ir más allá de la política e ingresar en un campo más amplio, el de la condición humana.
Sin embargo, al ser indagado sobre el conflicto en el Cercano Oriente, el músico no oculta su posición contraria a una solución militar.
Defiende una participación más activa de Europa en favor de la negociación y critica la política estadounidense.
«No acepto la presencia estadounidense en Irak y no estoy de acuerdo con el intento de exportar al Cercano Oriente lo que a ellos les parece ser el modelo ideal de democracia y de vida», afirmó.
Por otra parte, Barenboim expresó su respaldo a la retirada de los colonos judíos que ocupan la Franja de Gaza, prevista para el 17 de agosto: «Eso es bueno, pues demuestra que nadie tiene el derecho a imponerse en territorios que no son suyos. Y los judíos deberían ser los primeros en entenderlo».
«Nosotros, los judíos, necesitamos entender el razonamiento palestino. Si esa tierra ya perteneció a judíos, musulmanes y cristianos, ¿por qué
sería ahora sólo nuestra? Asimismo, nuestra historia como eterna minoría, en especial después del Holocausto, nos hace pensar que sólo podemos existir solos. Pero ¿por qué los palestinos deberían pagar por nuestro sufrimiento?», agregó.
Barenboim recordó que, poco después de la formación de la orquesta West-Eastern Divan, en Alemania, Said propuso llevar a todo el grupo a un antiguo campo de exterminio nazi, y ello fue esencial para afianzar el ambiente de amistad y confianza entre los músicos.
«Allí, los palestinos entendieron el sufrimiento del pueblo judío, y los judíos entendieron que pueden compartir sus dramas con el 'enemigo', que pueden hablar con ellos. Es en el entendimiento del sufrimiento de ambos lados que está el inicio del diálogo», señaló.