Tratamientos otoñales en frutales de pepita, carozo y frutos secos

Una época del año en la que las aplicaciones adecuadas marcan buena parte del éxito de la próxima temporada.

Control de plagas

La temporada 2014-2015 se caracterizó por una serie de eventos de distinta índole, entre ellos el climático, con casi 8.000 hectáreas afectadas por el granizo. Frente a este escenario se torna difícil pensar en los tratamientos otoñales, pero no efectuarlos repercutirá en forma negativa en la sanidad de los frutales en la siguiente campaña.

El objetivo de estas aplicaciones es disminuir la densidad poblacional de las plagas y el inóculo de determinadas enfermedades en un momento muy apropiado, ya que la falta de frutos libera al productor de los problemas de fitotoxicidad y residuos.

En esta nota se describe la situación sanitaria observada en los últimos años en los frutales de pepita, carozo y frutos secos del Alto Valle del Río Negro y Neuquén, el Valle Medio y el Valle Inferior del Río Negro. Asimismo, se brindan las recomendaciones técnicas para la mejor aplicación de los recursos en el mejoramiento del estado sanitario de los montes frutales, de cara a la próxima temporada.

Aplicaciones indicadas para el control de plagas

-Ácaros

Durante las últimas temporadas, tanto en el Alto Valle como en el Valle Medio se observó un aumento de la densidad poblacional del ácaro de la erinosis en perales, especialmente en los cultivares Williams y Packham’s. A partir de febrero, este ácaro eriófido que afecta yemas, brotes y frutos comienza su traslado hacia las yemas para protegerse de las bajas temperaturas del período invernal. En otoño se ubica entre las dos primeras escamas de las yemas, tanto de madera como de flor.

El ácaro del agamuzado posee el mismo comportamiento que el de la erinosis, aunque los cultivares más sensibles a su ataque son Williams y D’Anjou.

Para el control de ambas especies resultan muy eficaces las aplicaciones con polisulfuro de calcio a partir de febrero, momento en que la dosis es del 1%. Desde marzo en adelante la dosis será como máximo del 1,5%, a fin de evitar la posible caída prematura de las hojas.

De todos los momentos recomendados para el control de estos ácaros eriófidos (poscosecha, muñeca separada, caída de pétalos o durante la época estival), el más eficaz es el período de poscosecha u otoñal, que provoca una importante disminución de la densidad poblacional para la temporada siguiente.

En manzanos, el polisulfuro de calcio deprime las poblaciones de ácaros en general y de arañuela chata en particular.

-Grafolita, piojo de San José y psílido

Por su parte, la grafolita desarrolla cinco generaciones por temporada en la Norpatagonia, tanto en frutales de carozo como de pepita. El nacimiento de larvas de la cuarta generación se produce aproximadamente a mediados de febrero (1.925 grafogrados o GG) y el de la quinta a fines de marzo (2.460 GG). Tanto la cuarta como la quinta atacan a los frutos y, en su ausencia, a los brotes. Si la densidad de población durante estas dos últimas generaciones supera el umbral de daño económico (3 a 5 mariposas/trampa /semana según la especie de frutal) se registrarán daños en las distintas partes vegetales y las poblaciones se incrementarán en número. Este hecho comúnmente pasa desapercibido y el problema emerge cuando se registran, al inicio de la temporada, capturas de adultos en trampas, más altas que las esperadas. En el caso de haberse empleado la Técnica de la Confusión Sexual como herramienta de control, se deberá verificar el período de liberación del emisor empleado. Éste tiene que cubrir un lapso de 180 días para afectar la cópula de los cinco vuelos de la temporada. En cambio, si se emplean productos químicos o control biológico se deberán realizar las pulverizaciones correspondientes siempre que se sobrepase el umbral de capturas mencionado.

Durante la primera quincena de marzo se inicia el nacimiento de ninfas de la tercera generación de piojo de San José (PSJ) que, dependiendo de la densidad poblacional, se extenderá por un período de 15 a 30 días. De registrarse su presencia en los montes frutales (carozo y pepita) se deberán realizar los tratamientos de control con organofosforados solos o acompañados con aceite mineral de verano, polisulfuro de calcio, carbamato o reguladores de crecimiento, entre otros. La elección del insecticida es mucho más sencilla si ya finalizó la cosecha. De no ser así, se deberá evaluar la conveniencia de aplicar teniendo en cuenta los tiempos de carencia, o esperar a finalizar la cosecha y aplicar inmediatamente el insecticida elegido. Todas las intervenciones que se realicen en esta época para PSJ producirán un control adicional sobre cochinilla harinosa.

El resto de las plagas como, por ejemplo, psílido, deberá ser monitoreado para determinar su necesidad de control. De registrarse más de una plaga a controlar, habrá que seleccionar un insecticida de doble acción biocida.

Por último, cabe destacar que durante el otoño se puede observar en los montes frutales una gran abundancia de enemigos naturales; por esa razón las aplicaciones otoñales deben justificarse a través de un certero monitoreo que verifique la presencia y abundancia de las plagas mencionadas.

Enfermedades y su tratamiento en frutales de pepita y carozo

Durante esta temporada se detectaron focos de sarna del peral en algunos montes comerciales de la variedad Williams. Por lo tanto, se sugiere observar con detenimiento los montes de perales y manzanos, sobre todo de las variedades Williams, Gala y sus clones, Granny Smith y Pink Lady, a fin de registrar la posible aparición de síntomas de sarna.

La sarna del peral inverna en ramitas y dardos, por lo que se podría realizar una aplicación de polisulfuro de calcio en otoño, a la caída de las hojas. De todos modos, la forma de prevención para la próxima temporada implica un tratamiento con el fungicida mencionado en los estados de puntas verdes en manzano, de muñeca separada en peral y luego según el sistema de alarma local. Para sarna del peral no se recomienda la aplicación otoñal de urea, pero sí para disminuir el inóculo de sarna del manzano ya que en esta especie el hongo inverna en las hojas.

El tizón de las flores del peral (en el cultivar Packham’s Triumph) es una bacteriosis que afecta a este cultivo en toda la región frutícola y cuya prevención debe iniciarse indefectiblemente en otoño. El inóculo, una bacteria, está presente donde se encuentre la variedad citada, por lo cual se sugiere realizar tratamientos químicos con los productos cúpricos como el oxicloruro de cobre, al inicio de la caída de hojas.

En frutales de carozo, la aparición de lluvias primaverales propició ataques de torque del duraznero, un hongo que puede transformarse en un serio problema sanitario si no se lo previene en forma adecuada, no sólo por los daños puntuales que ocasiona en hojas y frutos sino también por la dificultad que significa su erradicación una vez instalado en el monte frutal.

En el caso de los ciruelos y cerezos también se incrementaron los daños por viruelas y mancha bacteriana, cuya prevención también se inicia en otoño. Los agroquímicos a base de cobre (por ejemplo, oxicloruro de cobre) son los sugeridos para estas enfermedades, aplicados en dosis adecuadas y repitiendo el tratamiento luego de una lluvia o si el período de caída de hojas es muy prolongado.

* INTA EEA Alto Valle

** INTA EEA Valle Inferior

Dras. Liliana Cichón y Mirta Rossini*

Ing. Luis Iannamico*

Lic. Darío Martín, Téc. Silvia Gallo, Ing. Patricia Baffoni **


Control de plagas

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora