Tres escuelas rionegrinas compiten por un millón de pesos

De los diez proyectos pedagógicos nominados al premio Maestros Argentinos, tres son de la región: dos de Bariloche y uno de Regina. El 4 de septiembre se conoce el ganador.



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Los pequeños inventores de la escuela de Ñirihuau, a puro desafío. (Foto: Alfredo leiva )

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Iniciativas de educadores que, en condiciones difíciles, se esfuerzan por generar un impacto en la comunidad a partir de la tarea colaborativa”. Esa era la consigna para el premio “Maestros argentinos” que impulsa el ministerio de la Nación, y tres de las diez escuelas elegidas en todo el país son rionegrinas.

El proyecto “Inclusión Braille” del Centro de Educación Técnica N18 de Regina, que promueve el aprendizaje integrado de los alumnos, que diseñan y fabrican cartelería en sistema Braille para espacios públicos; la sala sensorial para alumnos con discapacidades múltiples que logró enriquecer su experiencia educativa, en la Escuela Especial Nº 6, de Bariloche, y la que introdujo la robótica educativa y la programación en un ámbito rural, en la Escuela Nº 190 del Paraje Nirihuau, también de Bariloche, compiten ahora por un premio de un millón de pesos.

El jurado de selección está integrado por los 10 finalistas de la edición 2016 de Maestros Argentinos y por cinco organizaciones de la sociedad civil, Cimientos, Enseñá por Argentina, Educar 2050, Compromiso y APAER. El jurado eligió primero a 20 finalistas de entre los 100 proyectos con las mejores ponderaciones, y luego de una ronda de entrevistas, el jurado definió a los finalistas.

Como requisitos, todos los proyectos debían tener al menos dos años de desarrollo. El premio mayor es de un millón de pesos pero los otros 9 finalistas también recibirán una suma: será de 500 mil pesos para el segundo puesto, de 400 mil para el tercero, 300 mil para el cuarto y 200 mil para el quinto. El resto se llevará 100 mil pesos cada uno.

Esta es la segunda edición del premio y lo que se busca es “revalorizar el rol del docente y que las características de estos proyectos sirvan como un mensaje para toda la docencia sobre el tipo de escuela que buscamos”, según explicó el ministro de Educación Alejandro Finocchiaro. En este sentido explicó que en la escuela “debe primar la colaboración y el trabajo en grupo a través de proyectos que reúnan en una sola idea práctica cuatro o cinco materias que se dictan por la enseñanza tradicional”.

Los otros proyectos finalistas pertenecen a docentes de Tucumán, Santa Cruz, Jujuy, Corrientes, Salta, Misiones, y a la Ciudad de Buenos Aires.

En números

Para sentir y expresar la literatura

Luces, ruido, textura, calor o frío. Con los sentidos reciben la información, y a partir de allí pueden incorporar aprendizajes significativos y funcionales a la vida cotidiana. Se trata de “Sentir, percibir, expresar: una forma de aprender” que impulsa un proyecto de un grupo de docentes de la escuela especial Nº 6 de Bariloche. La idea surgió de la necesidad de sus nueve estudiantes, de entre 9 y 14 años con discapacidades intelectuales, motoras, visuales, cerebrales y algunos síndromes específicos puedan incursionar en el mundo de la literatura. “Empezó con el eje de acercar la literatura al aula, porque por sus características no podían acceder a un libro tradicional, y se fue adaptando. Siguió con el tema de la identidad, recuerdos y emociones que vienen con la familia, todo se puede abordar desde los sentidos”, amplió una de las docentes que impulsa la iniciativa. “Varias maestras estamos en este proyecto. Cada una cumple un rol: activa el sonido, adapta los materiales o define qué hay que construir, quién enciende las luces, quién relata, quién presenta o participa de la construcción del escenario”, explicaron.

¿Qué harían

si ganan el premio?

El equipo de la Escuela N° 6 asegura que entre las prioridades está dotar a los estudiantes de elementos de tecnología asistida, que le generen autonomía. Además, señalaron que la sala sensorial “está en un lugar pequeño que necesitamos ampliar, pero para eso hay que equiparlo”.

Agustina llevó la robótica a Ñirihuau y entró al podio

La calesita a pequeña escala comienza a girar lentamente cuando Mora y Valentina la ponen en funcionamiento al hacer el contacto de los cables con la batería. Es una muestra de los tantos inventos que alumnos de la Escuela Primaria Nº 190 de Ñirihuau crean en el taller de Electromecánica, Programación y Robótica que dicta Agustina Bussi, la joven docente que pelea el podio del Premio Maestros Argentinos.

La idea de enseñar desde un taller, como parte de la propuesta de la modalidad Jornada Extendida, conceptos de programación y electromecánica se procesó luego de dos años de experiencia con un taller de Producción Audiovisual y como una forma de ofrecer otros conocimientos a los chicos que superaban la primera etapa escolar.

“La enseñanza es desde la base de la programación a través del programa Scracht que tiene un lenguaje de programación diseñado para chicos a partir de los 8 años y además tomé conceptos de un taller de robótica de escuela secundaria pero readaptándolo y simplificándolo”, explicó Agustina Bussi, la docente de 27 años, estudiante de la Licenciatura en Informática.

Agustina no tenía experiencia como docente. Ingresó por concurso a la Escuela 190 en 2013 como referente TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación) donde comenzó a trabajar junto a los docentes de grado y así surgió en 2014 diseñar el taller de Producción Audiovisual que hoy continúa solo para los chicos de primero a tercer grado. El año pasado se sumó el desafío de impartir una enseñanza más orientada a la programación vinculada a la robótica y electromecánica donde los chicos han desarrollado la programación de video juegos, circuitos eléctricos y electromecánicos, diseñaron prototipos y este año comenzaron a trabajar con placas de arduino para ingresar al mundo de la robótica.

Los chicos entusiasmados con el taller no dudan en decir que prefieren la robótica a la clase de lengua a pesar de que lo consideran que “no es tan fácil”. “Hacemos cosas inteligentes que apretás un botón y comienzan a andar”, opinó Manuel, otro de los alumnos que junto con Mora, Valentina, Candela, Oriana, Zoe, Malén, Eluney, Tomás y María Paz, exhibieron ayer sus desarrollos en la clase y destacaron que la profe Agustina “se supermerece el premio”.

De servicio técnico de PC a gran dedicación

“Antes de ingresar a la escuela ofrecía servicio técnico de PC con formación autodidacta. De pedagogía sólo tengo la vocación”, admitió Agustina. “Lo que tiene la docencia es que la gratificación es inmediata, ves el resultado, y supera las expectativas”, asegura ella, que todos los días viaja 15 km para dictar sus clases.

Una hermosa vista y un gran empuje

El equipo reginense no sale aún de la sorpresa

El equipo de docentes reginenses que trabaja en el proyecto de construcción de carteles en Braille desde hace tres años en el Centro de Educación Técnica
N° 18, aún no sale de la sorpresa.

José Caro, docente e impulsor de la propuesta dice que nunca imaginó que quedarían seleccionados para este premio o, con un proyecto de carácter social, pero que tiene como objetivo incentivar a los alumnos en seguir sus estudios.

El proyecto nació hace tres años a partir de charlas con los alumnos que concurren al taller que dicta, del cual surgió la iniciativa de construir carteles en Braille para señalizar calles y edificios públicos a fin de asistir a personas invidentes.

“Para nosotros que nos hayan elegido entre los 20 mejores proyectos a nivel nacional entre 400 que se presentaron era todo un logro, y luego haber pasado esa instancia y quedar entre los diez mejores es algo que no esperábamos”, indicó Caro.

Pese a que el grupo de trabajo quedó como uno de los diez mejores proyectos a nivel nacional reconociendo la tarea de los docentes, Caro remarcó que “no terminamos de caer por esta situación, y no estamos pensando en eso, sino en continuar con nuestra tarea educativa, en el trabajo diario, en la planificación pensando que conocimientos vamos a darle a nuestros alumnos en la clase siguiente”.

Por haber sido seleccionado como uno de los diez mejores, el proyecto se hizo acreedor a un premio de 100 mil pesos para continuar desarrollando la iniciativa.

En tanto que el 4 de setiembre recibirán la distinción en Buenos Aires, donde además se conocerá cuál de los diez proyectos es el más destacado y accederá a un premio de un millón de pesos, también destinado a la continuidad del proyecto educativo.

Proyecto de Asistencia Social Braille

El Proyecto de Asistencia
Social Braille surgió con el objetivo de brindar una ayuda
a las personas invidentes,
con la colocación de carteles en los nomencladores de calles, y en todos los organismos públicos.

Datos

400
iniciativas de todo el país se presentaron para participar. Educadores de la Universidad Flacso seleccionaron 20.
$ 100.000
es el premio mínimo para los finalistas. Un millón es para el primero, 500.000 para el segundo y 400.000 el tercero.
Una improvisada cancha de fútbol de tierra en la antesala al edificio de la Escuela de Ñirihuau tiene una de las mejores vistas de la transición entre la estepa y la cordillera. Pero además de la panorámica, esta escuela exhibe un empuje como pocas. Desde 2009 se convirtió en una de las Escuelas de Jornada extendida. Era pequeña, con cuatro aulas de escasas dimensiones y una cocina. En septiembre de 2012 fue ampliada pero volvió a quedar chica: en las seis aulas se deben acomodar los 109 alumnos. Hoy tienen talleres y se ofrece desayuno, almuerzo y merienda. Se esperanzan con ganar el premio para adquirir materiales y posiblemente crear un espacio propio para el taller.

La Especial 6 se luce en la literatura

Luces, ruido, textura, calor o frío. Con los sentidos reciben la información, y a partir de allí pueden incorporar aprendizajes significativos y funcionales a la vida cotidiana. Se trata de “Sentir, percibir, expresar: una forma de aprender” que impulsa un proyecto de un grupo de docentes de la escuela especial Nº 6 de Bariloche. La idea surgió de la necesidad de sus nueve estudiantes, de entre 9 y 14 años con discapacidades intelectuales, motoras, visuales, cerebrales y algunos síndromes específicos puedan incursionar en el mundo de la literatura. “Empezó con el eje de acercar la literatura al aula, porque por sus características no podían acceder a un libro tradicional, y se fue adaptando. Siguió con el tema de la identidad, recuerdos y emociones que vienen con la familia, todo se puede abordar desde los sentidos”, amplió una de las docentes que impulsa la iniciativa. “Varias maestras estamos en este proyecto. Cada una cumple un rol: activa el sonido, adapta los materiales o define qué hay que construir, quién enciende las luces, quién relata, quién presenta o participa de la construcción del escenario”, explicaron.

¿Qué harían si ganan el premio? El equipo de la Escuela N° 6 asegura que entre las prioridades está dotar a los estudiantes de elementos de tecnología asistida, que le generen autonomía. Además, señalaron que la sala sensorial “está en un lugar pequeño que necesitamos ampliar, pero para eso hay que equiparlo”.


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