Tres mil personas contra la reforma de la 2.302

La marcha era

Por Redacción

NEUQUEN (AN).- Con un grueso de jóvenes engordando las columnas, más de 3.000 personas marcharon ayer a 28 años de la «Noche de los Lápices» y en contra del proyecto de reforma de la ley 2302 que defiende los derechos de los niños y los adolescentes.

La manifestación inundó las calles céntricas de esta ciudad y se prolongó desde el monumento a San Martín hasta el Comando del Ejército y desde allí hasta la subsecretaría de Seguridad y Trabajo, que impulso los cambios en la normativa.

Con mucho bochinche y color pero sin violencia, los manifestantes fueron luego hasta la sede de la Defensoría del Niño y el Adolescente donde vivaron y aplaudieron los integrantes de ese organismo, que intenta ser desmantelado a partir de la polémica reforma que promueve el ministro de Seguridad y Trabajo Luis Manganaro. El funcionario fue, sin dudas, el más insultado a lo largo de la caminata.

«Es un buen augurio que haya tantos jóvenes, este es un mensaje por la paz, el gobierno tiene que recapacitar en su iniciativa, sería un acto de hombría que lo haga», le dijo a «Río Negro» el referente de la Pastoral Social del Obispado de Neuquén, Adolfo «Coco» Mantilaro.

Fue precisamente la Pastoral la que se puso a la ca

beza de la marcha, con una camioneta y altavoces, desde los cuales salieron uno y todos los cánticos.

En la primera fila, en tanto, estuvieron los jóvenes de la Central Unica de Estudiantes Secundarios (CUES), una organización que ha tenido notable presencia en todas las últimas manifestaciones grandes realizadas en esta ciudad.

«La cantidad de adolescentes y jóvenes significa que todos los años que pasaron no fueron en vano, porque estos chicos están reivindicando la lucha de los compañeros muertos. El terrorismo de Estado no pudo derrotar la lucha y hoy, una vez más, quedó demostrado», sostuvo Gervasio Díaz, uno de los representantes de la agrupación HIJOS de desaparecidos.

Con una pechera en la que se leía 2.302 se pudo ver a la defensora del Niño y el Adolescente, Nara Osés; y junto a ella a otras profesionales del organismo que ella conduce.

Los obreros de Zanon, también con una presencia numerosa, se encargaron de garantizar la seguridad en los considerados puntos conflictivos. Fundamentalmente en las puertas el comando de la Sexta Brigada, que fue custodiado por una veintena de policías de la provincia sin cascos ni escudos.

Más pertrechados, detrás de las rejas del edificio militar, se vio a una decena de policías de la Federal.


Exit mobile version