Tutela nacional

RÍO NEGRO

Redacción

Por Redacción

La presentación de listas vencerá el 22 de junio. Las primarias serán el 11 de agosto. Bariloche votaría en septiembre. El 27 de octubre se harán las elecciones generales. Río Negro poco a poco se introduce en el pleito electoral, a pesar de que sus gestores optan –por ahora– por conceder toda iniciativa a los actores nacionales. El armado de la trama parlamentaria corresponde a la Rosada y, además, a la presidenta Cristina Fernández se le asigna la articulación en Bariloche. Allí el debate radica en el calendario. Proceso corto o proceso largo es la disyuntiva. La oposición proclama una traza breve. No quiere nada que favorezca consolidar la figura de la intendenta interina y potencial candidata María Eugenia Martini. En eso se alinea hasta el Frente Grande, con la candidatura de Carlos Valeri. Ellos quieren votar en junio, posiblemente el 23 o el 30. El bosquejo de Martini lleva la compulsa a septiembre. Sería el 8 o el 15. Ese turno se vigoriza porque concuerda con el programa fijado por el gobernador Alberto Weretilneck y el senador Miguel Pichetto. ¿Y las candidaturas? Martini todavía no es de nadie y es de todos. Aquellos titubean con esa postulación pero silencian cualquier censura pública. Vaticinan la injerencia presidencial. ¿Se repetirá esa intervención tan lapidaria que le valió el destierro a Omar Goye? ¿Podría generar una opción propia que –como se intuye– recaiga, por ejemplo, en la diputada nacional Silvina García Larraburu? Martini quiere seguir y actúa. Sus enlaces convergen en La Cámpora; puntualmente en su jefe, Andrés Larroque. Esa influencia no es menor. Valeri conserva –según las encuestas– un apoyo consistente, pero su cuna del FG no lo favorece. El PJ no cederá ese dominio obtenido por Goye, aunque no dudó después en eyectarlo. El patrocinio del FG nacional a Valeri será insuficiente. Y no habrá otras voces. Aun así, Valeri sólo repasaría su aspiración ante una expresa orden presidencial a favor de otro candidato, pero se ilusiona con que esa conducta no asome frente a los sondeos electorales. El concejal trabaja en su promoción en la Casa Rosada. El justicialismo se equivoca. Piensa que su diseño electoral amarrará a Valeri y sus frentistas. El PJ renovará próximamente la conformación del Frente para la Victoria. El FG continuará en esa confederación e individualmente no podrá participar en Bariloche. Sí sería posible con un aval provincial, como ocurrió en el 2011. Eso no ocurrirá. Todo anhelo particular quedará sometido a las internas del Frente. Valeri debería confrontar con el PJ o apelar, como evalúa, a un sello de un partido municipal. El FpV tiene una ventaja en Bariloche. Todo, por ahora, está reducido a su existencia. La UCR está desarticulada. Poco queda de aquel esquema que gobernó hasta hace dos años. Está ocupado en una intrascendente y previa elección por el Comité. Renacen viejas aspiraciones locales como la del diputado nacional Hugo Castañón aunque, frente a sus carencias, el radicalismo piensa en exponer a dirigentes ignotos o ajenos. Weretilneck no quiere su FG confrontando con el PJ, pero no revela todavía cuánto hará para desarticular cualquier maniobra conflictiva. Un recado terminante expuso frente a sus legisladores. “Ya no hay margen para peleas internas después de lo ocurrido en diciembre”, concluyó días pasados en la Residencia. Fue su encargo ante persistentes focos rebeldes contra Pichetto. Por primera vez el mandatario se explayó sobre aquel reto presidencial y el ineludible reencuentro con el senador. Reclamó coincidencias en el medio legislativo y resaltó el apoyo a la candidatura de Pichetto. Quedó ligado un andar conjunto hasta octubre. Para después los resultados sabrán construir nuevos destinos. ¿Quiénes acompañarán a Pichetto? Las miradas vuelven a la Casa Rosada. Oscar Albrieu podría ir por su reelección en Diputados aunque La Cámpora terció en la disputa con la postulación del legislador Martín Doñate. ¿La segunda en la lista al Senado? Otra postulación con vínculos con Nación: aflora la parlamentaria Silvia Horne, del Movimiento Evita. Son eventos conectados a especulaciones y maniobras nacionales, con demasiada deserción de protagonismo provincial. Aquel pedido de enlace de Weretilneck a sus legisladores tiene su vital anclaje en la Legislatura. Se procurará que la sesión del viernes trate la ampliación del STJ a cinco jueces. El proyecto del bloque todavía no ingresó. Por eso, debería formalizarse mañana para su estudio exprés. La segunda vuelta se daría el 16 ó 17 de mayo. Lograda la aprobación, el gobernador podría anexar esas dos designaciones en la convocatoria ya realizada para junio del Consejo de la Magistratura, destinada a cubrir la vacante de Víctor Sodero Nievas. En la urgencia hay otro refugio parlamentario: que el Ejecutivo envíe la iniciativa, para tratarla en única vuelta. El gobierno demostró –la última semana– que descubrió los viejos canales de poder para mandar en la conformación de la Justicia. Pactó con el bloque radical y con los colegios de abogados, logrando un maratónico proceso que concluyó en unos veinte nombramientos. Esta masiva elección –cuyo mecanismo merecerá una oportuna evaluación– encierra un guiño político a favor de los legisladores del pichettismo, pues esos vacíos construyeron una razón central en su primer rechazo al aumento del STJ. “Lo de Liliana (Piccinini) es posible sólo si se amplía el tribunal”, expuso Weretilneck a Pichetto, el mentor del pase de la procuradora al STJ. El senador recogió esa tarea de juntar adhesiones. Aquel encargo oficial también lo recibió Piccinini. Nada es casual. Su hermana, la legisladora, fue y es la primordial insurrección al plan de ampliación del STJ. Pero Ana Piccinini expuso un resguardo personal: argumenta distanciamiento con su hermana. Así se desentiende, pero ya no habrá en ella igual resistencia. Obtuvo el mejor puntaje, pero la fiscal Adriana Zaratiegui no fue camarista penal. El gobernador la llamó para confirmarle su intención de proponerla al STJ. Así, en Viedma, Piccinini, Zaratiegui y el camarista civil Gustavo Azpeitía concentran las mayores probabilidades de ascenso. Los nudos del gobierno también se analizaron en la cena del mandatario con su bancada. Atendió los cargos pero, mayormente, calló su opinión. Ya tiene pasos resueltos. Salud tendrá su renovación. Pensaba mantener a Norberto Delfino, pero caería con la remoción de sus secretarios desgastados. El ministro trastabilló cuando transmitió el informe inicial de lo sucedido con Susana Freydoz en el hospital cipoleño. La veracidad llegó al gobernador recién con el aporte de áreas extrañas a Salud. Ya busca su reemplazo y retomó una concepción en la que sitúa en esa cartera a un contador. Habló con Fabián Zgaib, que prefirió, por ahora, continuar en el Ipross. También está vencido el tiempo del directorio de Horizonte. La inclusión de un auditor personal expresa su corriente en aquel sentido. No habría que impugnar que la labor temporal de Gabriel Sánchez transmute hacia la presidencia. Una particularidad revelada: Sánchez proviene de la petrolera OPS. Recurrió Weretilneck al mismo núcleo privado cuando eligió a Guillermo Gesualdo en Energía. Llegará la ocasión para medir esa vinculación privada con el Estado. Vencimientos en su estabilidad también exponen dos batidores del recambio de septiembre: los ministros Fernando Vaca Narvaja y Ernesto Paillalef. Escalaron por las perspectivas generadas en su vinculación con el kirchnerismo. Poco y nada aportaron, pero sus desgracias vinieron con las contingencias de la administración provincial, ensimismada en trifulcas internas. Igual, Río Negro ingresa en un período en el que la política y el gobierno se subordinan al proceso electoral, sometido –como nunca– a la influencia nacional.

ADRIáN PECOLLO adrianpecollo@rionegro.com.ar

DE DOMINGO A domingo


La presentación de listas vencerá el 22 de junio. Las primarias serán el 11 de agosto. Bariloche votaría en septiembre. El 27 de octubre se harán las elecciones generales. Río Negro poco a poco se introduce en el pleito electoral, a pesar de que sus gestores optan –por ahora– por conceder toda iniciativa a los actores nacionales. El armado de la trama parlamentaria corresponde a la Rosada y, además, a la presidenta Cristina Fernández se le asigna la articulación en Bariloche. Allí el debate radica en el calendario. Proceso corto o proceso largo es la disyuntiva. La oposición proclama una traza breve. No quiere nada que favorezca consolidar la figura de la intendenta interina y potencial candidata María Eugenia Martini. En eso se alinea hasta el Frente Grande, con la candidatura de Carlos Valeri. Ellos quieren votar en junio, posiblemente el 23 o el 30. El bosquejo de Martini lleva la compulsa a septiembre. Sería el 8 o el 15. Ese turno se vigoriza porque concuerda con el programa fijado por el gobernador Alberto Weretilneck y el senador Miguel Pichetto. ¿Y las candidaturas? Martini todavía no es de nadie y es de todos. Aquellos titubean con esa postulación pero silencian cualquier censura pública. Vaticinan la injerencia presidencial. ¿Se repetirá esa intervención tan lapidaria que le valió el destierro a Omar Goye? ¿Podría generar una opción propia que –como se intuye– recaiga, por ejemplo, en la diputada nacional Silvina García Larraburu? Martini quiere seguir y actúa. Sus enlaces convergen en La Cámpora; puntualmente en su jefe, Andrés Larroque. Esa influencia no es menor. Valeri conserva –según las encuestas– un apoyo consistente, pero su cuna del FG no lo favorece. El PJ no cederá ese dominio obtenido por Goye, aunque no dudó después en eyectarlo. El patrocinio del FG nacional a Valeri será insuficiente. Y no habrá otras voces. Aun así, Valeri sólo repasaría su aspiración ante una expresa orden presidencial a favor de otro candidato, pero se ilusiona con que esa conducta no asome frente a los sondeos electorales. El concejal trabaja en su promoción en la Casa Rosada. El justicialismo se equivoca. Piensa que su diseño electoral amarrará a Valeri y sus frentistas. El PJ renovará próximamente la conformación del Frente para la Victoria. El FG continuará en esa confederación e individualmente no podrá participar en Bariloche. Sí sería posible con un aval provincial, como ocurrió en el 2011. Eso no ocurrirá. Todo anhelo particular quedará sometido a las internas del Frente. Valeri debería confrontar con el PJ o apelar, como evalúa, a un sello de un partido municipal. El FpV tiene una ventaja en Bariloche. Todo, por ahora, está reducido a su existencia. La UCR está desarticulada. Poco queda de aquel esquema que gobernó hasta hace dos años. Está ocupado en una intrascendente y previa elección por el Comité. Renacen viejas aspiraciones locales como la del diputado nacional Hugo Castañón aunque, frente a sus carencias, el radicalismo piensa en exponer a dirigentes ignotos o ajenos. Weretilneck no quiere su FG confrontando con el PJ, pero no revela todavía cuánto hará para desarticular cualquier maniobra conflictiva. Un recado terminante expuso frente a sus legisladores. “Ya no hay margen para peleas internas después de lo ocurrido en diciembre”, concluyó días pasados en la Residencia. Fue su encargo ante persistentes focos rebeldes contra Pichetto. Por primera vez el mandatario se explayó sobre aquel reto presidencial y el ineludible reencuentro con el senador. Reclamó coincidencias en el medio legislativo y resaltó el apoyo a la candidatura de Pichetto. Quedó ligado un andar conjunto hasta octubre. Para después los resultados sabrán construir nuevos destinos. ¿Quiénes acompañarán a Pichetto? Las miradas vuelven a la Casa Rosada. Oscar Albrieu podría ir por su reelección en Diputados aunque La Cámpora terció en la disputa con la postulación del legislador Martín Doñate. ¿La segunda en la lista al Senado? Otra postulación con vínculos con Nación: aflora la parlamentaria Silvia Horne, del Movimiento Evita. Son eventos conectados a especulaciones y maniobras nacionales, con demasiada deserción de protagonismo provincial. Aquel pedido de enlace de Weretilneck a sus legisladores tiene su vital anclaje en la Legislatura. Se procurará que la sesión del viernes trate la ampliación del STJ a cinco jueces. El proyecto del bloque todavía no ingresó. Por eso, debería formalizarse mañana para su estudio exprés. La segunda vuelta se daría el 16 ó 17 de mayo. Lograda la aprobación, el gobernador podría anexar esas dos designaciones en la convocatoria ya realizada para junio del Consejo de la Magistratura, destinada a cubrir la vacante de Víctor Sodero Nievas. En la urgencia hay otro refugio parlamentario: que el Ejecutivo envíe la iniciativa, para tratarla en única vuelta. El gobierno demostró –la última semana– que descubrió los viejos canales de poder para mandar en la conformación de la Justicia. Pactó con el bloque radical y con los colegios de abogados, logrando un maratónico proceso que concluyó en unos veinte nombramientos. Esta masiva elección –cuyo mecanismo merecerá una oportuna evaluación– encierra un guiño político a favor de los legisladores del pichettismo, pues esos vacíos construyeron una razón central en su primer rechazo al aumento del STJ. “Lo de Liliana (Piccinini) es posible sólo si se amplía el tribunal”, expuso Weretilneck a Pichetto, el mentor del pase de la procuradora al STJ. El senador recogió esa tarea de juntar adhesiones. Aquel encargo oficial también lo recibió Piccinini. Nada es casual. Su hermana, la legisladora, fue y es la primordial insurrección al plan de ampliación del STJ. Pero Ana Piccinini expuso un resguardo personal: argumenta distanciamiento con su hermana. Así se desentiende, pero ya no habrá en ella igual resistencia. Obtuvo el mejor puntaje, pero la fiscal Adriana Zaratiegui no fue camarista penal. El gobernador la llamó para confirmarle su intención de proponerla al STJ. Así, en Viedma, Piccinini, Zaratiegui y el camarista civil Gustavo Azpeitía concentran las mayores probabilidades de ascenso. Los nudos del gobierno también se analizaron en la cena del mandatario con su bancada. Atendió los cargos pero, mayormente, calló su opinión. Ya tiene pasos resueltos. Salud tendrá su renovación. Pensaba mantener a Norberto Delfino, pero caería con la remoción de sus secretarios desgastados. El ministro trastabilló cuando transmitió el informe inicial de lo sucedido con Susana Freydoz en el hospital cipoleño. La veracidad llegó al gobernador recién con el aporte de áreas extrañas a Salud. Ya busca su reemplazo y retomó una concepción en la que sitúa en esa cartera a un contador. Habló con Fabián Zgaib, que prefirió, por ahora, continuar en el Ipross. También está vencido el tiempo del directorio de Horizonte. La inclusión de un auditor personal expresa su corriente en aquel sentido. No habría que impugnar que la labor temporal de Gabriel Sánchez transmute hacia la presidencia. Una particularidad revelada: Sánchez proviene de la petrolera OPS. Recurrió Weretilneck al mismo núcleo privado cuando eligió a Guillermo Gesualdo en Energía. Llegará la ocasión para medir esa vinculación privada con el Estado. Vencimientos en su estabilidad también exponen dos batidores del recambio de septiembre: los ministros Fernando Vaca Narvaja y Ernesto Paillalef. Escalaron por las perspectivas generadas en su vinculación con el kirchnerismo. Poco y nada aportaron, pero sus desgracias vinieron con las contingencias de la administración provincial, ensimismada en trifulcas internas. Igual, Río Negro ingresa en un período en el que la política y el gobierno se subordinan al proceso electoral, sometido –como nunca– a la influencia nacional.

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