Umbral, un Premio Cervantes a la originalidad

El escritor español Francisco Umbral obtuvo ayer el Premio Cervantes 2000, el galardón más prestigioso de las letras hispanas con el que se distingue el conjunto de toda una obra, por la originalidad de su trabajo, según el jurado.

Madrid, (EFE).- El escritor español Francisco Umbral obtuvo ayer el Premio Cervantes 2000, el galardón más prestigioso de las letras hispanas, por la originalidad e innovación constante de su obra.

El Premio le fue concedido por mayoría del jurado, cuyo presidente, el director de la Real Academia de la Lengua, Víctor García de la Concha, destacó que Umbral es «un verdadero creador del lenguaje» que cumple «con exactitud y riqueza» los requisitos para ser galardonado.

Francisco Umbral, madrileño de 65 años, es un «creador absolutamente original que va innovando constantemente y que ha cultivado una enorme amplitud de géneros literarios», como la novela, el ensayo, el artículo y la relectura de los clásicos, dijo el director de la Real Academia.

El anuncio del que se considera como Nobel de las letras en español se hizo esperar este año más que en anteriores ediciones, ya que, según García de la Concha, la lista de los candidatos «era verdaderamente importante» y en ella figuraban autores como el venezolano Arturo Uslar Pietri o el español Pedro Laín Entralgo.

«No se podía despejar en poco tiempo» y el jurado optó por actuar de forma reflexiva, agregó.

El nuevo Premio Cervantes, galardón instituido en 1975 por el Ministerio español de Cultura y dotado con quince millones de pesetas (unos 75.000 dólares), es autor de novelas como «Mortal y rosa» o «Las ninfas», y un escritor prolífico que simultánea su labor periodística con una variada dedicación narrativa.

De formación autodidacta, Francisco Umbral constituye una de las miradas más incisivas y críticas de la sociedad contemporánea española, lo que nunca ha restado fuerza al sentimiento y al lirismo que han impregnado a sus más de ochenta libros.

En su larga lista de galardones destacan el Príncipe de Asturias de las Letras de 1996 y el Nacional de las Letras de 1997, así como el Premio Nadal, en 1976, y el Premio César González Ruano de Periodismo, en 1980.

Perseguido por sus afirmaciones lapidarias y la polémica, Umbral fue candidato en febrero de 1990, junto con José Luis Sampedro, en la elección para ocupar el sillón «F» de la Real Academia de la Lengua Española, para el que fue elegido su contrincante. Umbral dijo por aquel entonces que la Academia era «gris, aburrida y triste».

Recientemente, durante la presentación de su obra «Madrid tribu urbana», Umbral contó que el año pasado le negaron el Premio Cervantes «por un voto para dárselo a un intelectual pinochetiano, que antes había sido antipino», en alusión al chileno Jorge Edwards, quien ayer formó parte del jurado que le concedió el galardón.

Tras conocerse la concesión del Cervantes a Umbral, el escritor y periodista Miguel Delibes dijo que sentía «la vanagloria del descubridor», ya que fue él quien dirigió los primeros pasos del premiado en el mundo del periodismo.

El también periodista y académico de la Lengua Luis María Anson señaló que Francisco Umbral se merecía el Premio Cervantes, dado que «ha transformado el idioma español y ha sido capaz de fracturar muchos de los tabúes que sobre él existían».


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