Un alegato contra la hipocresía

"La hora del té" es un alegato contra la hipocresía, una mirada profunda sobre los ocultamientos o la falta de diálogo. Para su director Juan Carlos Abdo, la pieza teatral que se verá en la zona y ya recibió excelentes críticas, aborda temas "que están más vigentes que nunca". Una propuesta que hoy buscará estremecer en Neuquén.





NEUQUEN (AN).- Los ocultamientos, el silenciamiento de situaciones, la falta de diálogo, las presiones y el rígido statu quo de una familia aristocrática, son el blanco al que apunta «La hora del té», la pieza de un elenco rosarino que se verá hoy a las 20.30 en la sala Conrado Villegas, (Irigoyen 138).

«La hora del té en lo de los Torres Barroso» es una adaptación de «La hora del té en lo de los Pendlebury», del psicólogo y dramaturgo francés Alain Didier Weill que fue estrenada en Rosario en julio de 1999.

Para uno de sus directores, Juan Carlos Abdo, la pieza representa «una crítica y una obra de arte que retrata lo que son las familias aristocráticas, el traslado de esas familias a la Argentina y particularmente a Rosario».

La obra es producto de un análisis e investigación sobre ciertas costumbres e indaga sobre aquello que no se dice, los silencios, así como el desmoronamiento de una familia burguesa ganada por la hipocresía.

«Nosotros investigamos y nos dimos cuenta de que en Rosario también se hacía la ceremonia del té, el «five o»clock tea»que también copiaba el ritual británico y esto lo tomamos como un rasgo amanerado y profundamente extranjerizante de nuestra pequeña burguesía que trataba de imitar las costumbres de los ingleses», razona.

Desde su experiencia y a modo de análisis de la trama de la obra y su fuente de inspiración, Abdo cree «nosotros hemos tenido este pasado y aún conservamos una tendencia a identificarnos con rituales europeos o norteamericanos».

Sin intentar bajar línea, pero analizando los motivos que llevaron al elenco a elegir la pieza, confiesa que «la idea es poder mostrar esta doble cosa de pensar y hablar y el filtro o cuello de botella que hay en nuestro pensamiento».

Se trata -para Abdo- de ahondar en «la pulsión que tiene nuestro pensamiento y lo que realmente nos animamos a decir que generalmente es muy poco, nuestras pasiones, nuestra vertiente interior, que está muy poco presente en lo que decimos, habla sobre el valor de la verdad y el testimonio subjetivo que alguien pueda tener, sobre su vida y los acontecimientos».

Los protagonistas de «La hora del té» son una familia que «está en un franco proceso de descomposición económica, quebrantada económicamente y tiene una dinámica familiar bastante bizarra, en el sentido de que habla poco».

En la certeza de que la temática está siempre vigente, Abdo explica que «hubo un acontecimiento que en actualidad crudamente nos pone el rumbo, que es lo que ocurrió en Rufino, lo del juez Fraticelli que asesinó a su hija y nos encontramos con que todo lo que pasó allí tiene mucho que ver con los Torres Barroso».

En la certeza de que los estereotipos están extraídos de la realidad, el director atraviesa por la trama con la convicción de que «también pasa por decir por qué carriles van los silencios y las apariencias en una cultura como la nuestra, frivolizada».

La idea del elenco rosarino es estremecer a sus potenciales espectadores y ello tiene un motivo: «Nosotros estamos en un teatro profundo que trata de soltar las amarras de la pulsión y del deseo y de encontrarnos con el arte teatral», evalúa Abdo.


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